La vida que cada uno tiene planeada, esa que uno mismo quiere controlar. Pero al final no suele ser así, tu vida siempre va a depender en parte de los demás.
-¡Buenos días princesa!-Sergio entró de golpe en la habitación-son las siete. ¿Has dormido bien?
-No, la verdad. No podía dormir, y cuando por fin lo consigo, has llegado tú.
-Joder, lo siento cariño.
-¿Sigue la fiesta ahí abajo?
-Qué va, sólo quedamos María José, Adrián, Javi, tú y yo. Bueno, y Zac.
Mis ojos se abrieron como platos.
-¿Zac está aquí?
-Sí, intentó irse, pero tuvo un golpe con el coche y prefirió volverse.
-¡¿Qué?! ¿Qué paso?
-Nada grave, no hubo heridos. Se topó con un gato dice, y dio un volantazo. Chocó con la valla esa de las carreteras, y volvió.
-¿Y el coche?
-Bueno, el parachoques lo tiene jodido, pero supongo que eso lo cubre el seguro.
-Pues vaya fiestecita…-dije y bostecé.
-Vamos a dormir anda. Buenas noches mi niña-me dio un beso en la mejilla y empezó a quitarse la ropa.
-Venga, buenas noches. Por cierto, estás buenísimo, ¿lo sabes?
Los dos sonreímos y me giré dispuesta a dormirme. Tuve que dormir en sujetador y bragas, porque María José estaba cabreada con migo, y no era plan de pedirle un pijama.
Me despertaron con unos leves golpes en el hombro.
Al abrir los ojos me dolieron un poco, porque estaban las persianas subidas.
-Buenos días Evelyn, despierta. Son las cuatro de la tarde. Hemos preparado hamburguesas.
Javi estaba frente a mí, acariciándome el pelo. Me tapé con la manta, aunque lo que él no me hubiera visto ya…
-Gracias de nuevo por dejarme dormir aquí.
-De nada, tonta.
-En serio, no sé por qué te portas tan bien conmigo, con lo mal que me porté contigo. Bueno, y con tu primo.
-Yo sé que en el fondo tiene que haber una razón para que le hayas hecho eso a Zac. Tú no tienes tanta maldad.
-Gracias-me besó en la mejilla y me abrazó.
Justo en ese momento, entró Zac en la habitación.
-Javi, como no bajes… Vaya, creo que interrumpo.
-No, es que me estaba dando las gracias por dejarla dormir aquí. Yo me voy para abajo.
-Y yo-contestó Zac.
-No, espera Zac.
Zac se paró y se dio la vuelta.
Ahora me tapé con más razón. Zac nunca me había visto sin ropa y parecía un poco nervioso.
-No quiero escucharte, Evelyn. Sólo te digo que voy a empezar una nueva vida, en la que tú no entras para nada.
-¿Ya me has olvidado?-dije llorando.
-Perdona, pero no soy yo el que un día te quiere y al día siguiente se lía con otra en tus narices-salió de la habitación y bajó las escaleras muy rápido.
Joder, si es que tiene razón, soy lo peor. Clara lo es.
A ver cómo me las arreglo yo ahora. Pero es que yo no puedo más, tengo que contárselo a alguien. A Laura no puedo, que últimamente está muy unida a María José, y como es familia de Xiza, prefiero que no. Mi hermana, se preocuparía por mí y la liaría. Prácticamente, todos mis amigos son familia de Xiza y Zac. Así, que la persona a la que se lo voy a contar, lo tengo muy claro. Sergio.
Me levanté de la cama y me puse el vestido, ya que dormí en ropa interior.
Bajé abajo y estaban todos comiendo en la mesa.
-Evelyn, ya creía que no te levantarías nunca-Sergio y Javi fueron los únicos que me miraron. Los demás pasaron de mí-¿Tienes hambre?
-No, gracias Sergio. Oye, ¿habéis visto mi móvil?
-Lo tengo yo. Es que ha llamado tu madre, pero no te preocupes, que se lo he explicado todo y está más calmada-Sergio me alargó el móvil.
-Gracias. Oye, ¿me llevas a casa?
-Venga, vamos.
Sergio se levantó de la mesa y se despidió de todos. Ya en la puerta, me preguntó.
-¿Estás bien?
-Sí, tengo que hablar contigo.
-¿Serio?
-Bastante.
-Pues desembucha.
-Aquí no, prefiero en casa.
-Hecho-arrancó la moto y llegamos pronto a casa.
Nada más aparcar la moto, ya me estaba interrogando.
-Ven, vamos a la piscina.
Nos sentamos en el filo de la piscina con los pies en el agua.
-A ver… cómo empiezo… Digamos que últimamente he hecho cosas en contra de mi voluntad
-¿Cómo, te obligan?
-Más o menos.
Sergio se puso serio. Ahora prestaba mucha más atención.
-Digamos que cierto personaje, tiene cosas que puede presentar en contra de personas a las que quiero.
-No será lo que estoy pensando… Evelyn, sé más directa.
-Joder, que la pelea con Clara fue grabada, con la escenita de Xiza incluida. Y Clara, me ha estado chantajeando. Me amenazaba con denunciarnos enseñando el vídeo, lo que a Xiza la metería en problemas al ser mayor de edad. ¿Te parece lo suficientemente directo? Tuve que dejar de hablar con Zac, tuve que hacer que fuera a la fiesta, y tuve que besar a Óscar al lado de Zac.
-No me lo puedo creer. Pero, ¡¿Cómo te lo has callado?!
-¡Tenía miedo! Pensé que para Zac era mejor separarse de mí que de su hermana.
-¡Es que no me entra en la cabeza!
-Joder, ¡¿tú te crees que a mí me ha gustado?!
Comencé a llorar y Sergio me abrazó.
-Evelyn, tenemos que contarlo.
-¡No, no, no! No se puede, que nos denuncia Xiza.
-Tú déjame a mí, que yo lo controlo con Clara.
-Tú verás, pero se te va a ir de las manos.
Un tiempo después.
Estuve semanas así, aguantando la presión y las malas miradas… En ocasiones, hasta Laura parecía mirarme mal.
Hasta que un día, Sergio me cortó el hilo.
-Pero Sergio, ¿dónde vamos?
Ese camino… iba a un lugar en concreto…
-Ahora lo verás.
Llegamos a la casa. Inconfundible, la casa de Javi.
-¿Qué hacemos aquí?
-Calla.
Entramos adentro, y allí estaban todos. Hasta Zac.
-Sergio, ¿quieres decirnos ya qué hacemos aquí?
-A ver, es que Evelyn tiene que decirnos algo importante. Lleva más de tres semanas aguantando, pero yo no quiero que siga así. Así que, venga Evelyn.
Empecé con un poco de miedo, pero fui contándolo todo poco a poco, detallado, cómo me sentía.
Noté que ciertas miradas no me creían, como María José. Creo, que fue porque seguía disgustada.
Los ojos de Zac se fueron abriendo cada vez más, incluso me pareció ver salir de ellos una lágrima, en la parte que respecta a él y a mí.
Xiza, no daba crédito a lo que escuchaba, por lo de su hermano me había cogido un odio increíble, y ahora pensar que todo fue para salvarla a ella…
-Pero, ¿tú estás segura de que ella tiene un vídeo?-preguntó Dani.
-Sí, yo misma vi el vídeo en su móvil.
Entonces se hizo el silencio. Decidí hablar yo, lo vi correcto.
-Y eso es todo, lo siento mucho chicos. Sobre todo por ti, Zac.
Nadie más pronunció palabra en ese momento. Sergio, al rato, decidió hablar.
-Bueno, pues eso, que vi conveniente que os lo contara todo.
-Pues hay que hacer algo, la zorra esa no va a salirse con la suya-dijo María José.
Todos comenzaron a discutir y compartir opiniones.
Yo me limité a quedarme allí de pie, mirando.
Hasta que Xiza se levantó y vino adonde yo estaba.
-¿Podemos hablar?-su mirada era serena y tranquila.
-Por supuesto.
Fuimos a la cocina, y por unos instantes, se hizo el silencio.
-Lo siento mucho Evelyn, me equivoqué contigo. Pero entiéndeme, no sabía nada, y mi hermano sufrió tanto…
-No te preocupes, te entiendo. Y de verdad que no lo hice con maldad ninguna, que lo hice con mis mejores intenciones.
-Lo sé… lo quieres mucho, ¿verdad?
-¿A tu hermano? Ni te imaginas…-las dos sonreímos.
-Pues adelante, porque ya te digo yo que como te quiere él no te va a querer nadie. Por cierto, del tema de Clara me ocupo yo.
-Pero, ¿estás segura?
-Que sí, yo no tengo antecedentes ningunos. En el caso que se enseñara el vídeo, como mucho tendría que pagarle dinero. Pero en una cosa sí que voy a necesitar tu ayuda.
-¿Mi ayuda?
-Sí, ya te explicaré.
Justo en ese momento, entró Javi por la puerta.
-Oye, que estos quieren ir a tomar un helado al “francés”, ¿venís o qué?
-Sí, vamos-dijo Xiza
A mí me frenó Javi y me susurró al oído.
-Ya te dije que había una razón para que le hicieras eso a mi primo.
Me entró un escalofrío.
-A propósito…
-No está. No sé dónde ha ido-dijo un poco decepcionado, ante mi respuesta supongo.
-Ah, vale… gracias. Vámonos.
Es la secuela de "La vida de Selena Gonzalez" Evelyn, es la hermana pequeña de Selena, que ya tiene sus 16 años bien cumplidos. Ella es muy diferente a su hermana, no le van las relacciones serias ni le va ser una chica buena... es un poco rebelde, hasta que alguien le pare los pies.
lunes, 3 de enero de 2011
Cap.30 No me perdonará nunca
-Clara, ya has venido a la fiesta, lo que querías. Ahora, ¿por qué no me dejas en paz?
-¿Bromeas? Es cuando mejor me lo paso.
La fulminé con la mirada.
-Bueno, en realidad, no me apetece mucho verte el careto todos los días, así que, una última “misión”-dijo dibujando unas comillas en el aire con los dedos-,y creo que no te hará gracia. Pero, te juegas el vídeo ahora más que nunca.
-No sé por qué, pero no me creo palabra alguna de lo que dices… ¿de verdad existe ese vídeo?
-Como sabía que me lo preguntarías, lo pasé al móvil. Aquí lo tienes. No te molestes en borrarlo, he hecho muchas copias. Y fotos a mi cara, la noche del sábado.
Cogí el móvil y observé el vídeo con detenimiento. El que lo grabó se situaba detrás de Clara, y a mí se me veía perfectamente.
En el momento que nos separaron, el chico o la chica de la cámara cambió de posición, de manera que se nos veía a todos perfectamente. Incluida Xiza.
Desgraciadamente, también se ve el “momento amenaza”, pero no se oye lo que le dije. Puff, algo bueno.
-Y, ¿de qué se trata la “misión”?-dije imitando su gesto de hacía un rato.
-Deja que transcurra la noche, y después te explico.
Se fue y me dejó allí, sola en la parte trasera de la casa. Me fui hacia donde estaban las bebidas, y me serví algo, ni si quiera me fijé el qué.
Y como la noche iba tan bien, pues tenía que seguir mejorando.
-Evelyn, ¿dónde te habías metido?-Sergio, como siempre preocupándose-Pensé que venías para acá, Laura y Zac te buscan.
-Me encontré con… no importa. ¿Cómo has dicho? ¿Para qué?
-Laura quiere verte, con esto de que estaba siempre con María José organizando la fiesta no te ve apenas, y Zac supongo que para hablar.
-Genial…
-Evelyn, tómatelo con más calma, diviértete.
-Claro, lo haré-me dio un beso en la mejilla y se fue.
Por un momento, querría no estar allí. Viajar a un mundo paralelo, en el que yo controlo todo a mi alrededor, sin problemas ni preocupaciones.
Qué coño… ese lugar ya existe. ¡Quiero ir al País de Nunca Jamás!
-Eh, que te estoy hablando.
Vaya, Javi me devolvió al mundo real.
-Perdón, dime.
-Que mira-otra vez borracho, costaba entenderle-que yo sé que hemos tenido nuestras cosillas, pero quiero que seamos amigos. Yo ya paso un poco de tu culo, pero no te lo tomes a mal eh, es que voy un poco pedo… en el fondo te quiero, pero como tú no quieres con migo… porque no quieres, ¿no?
-Javi.
-¿Qué?
-Que te vas por las ramas.
-Sí, eso. Que te vaya muy bien con tu primo.
-Tu primo, querrás decir.
-Que sí, que sí, que colegas, ¿eh?-me abrazó y me dio besos en las mejillas-Joder tía, qué bien hueles.
-Gracias.
Se fue, y yo me quedé allí, sentada junto a la barra. Veía la gente bailar y pasar por allí, y yo sin embargo sentada, sin divertirme. Y como si de un imán se tratara, atraje a Clara hacia mí.
-Oye, que ya sé lo que quiero.
-¿Y bien?
-Está todo planeado, tú vas a ir a hablar con Zac, y mientras tanto, te mando a Óscar para allá, y lo besas.
-¿A Zac?
-No, a Óscar.
Sentí un punzón en el estómago y me quedé un poco traspuesta.
-Pero, ¿por qué?
-Porque yo lo digo.
-Pero, ¿tú que ganas?
-Tu dolor. Como tú me lo hiciste a mí. Y déjate de peros.
-Eres una…
-Di una sola palabra más al respecto y pongo la denuncia.
Estaba bien jodida. Pero lo tenía claro, prefería hacerme daño yo, que hacérselo a Zac. Aunque él también fuer a sufrir, sería más soportable que lo otro.
-Está bien. Pero Óscar no hará algo así.
-Él no sabe nada, mira, allí lo tienes.
Zac estaba junto a la piscina hablando con Xiza.
Me acerqué con sumo cuidado, e intenté sonreír.
-Zac, ¿podemos hablar?
Xiza le dio un beso a Zac y nos dejó solos.
-¿Qué pasa? Llevo días sin saber nada de ti, y ahora apareces aquí diciendo que quieres hablar, ¿se puede saber qué he hecho?
-Zac, no has hecho nada. Confía en mí, quisiera explicártelo todo pero…
-¿Pero?
-No puedo…
-Ya, no puedes…
-Es por tu bien.
-¿Por mi bien?-poco a poco fue subiendo el tono de su voz y alguna gente empezó a ser testigo-llevo días sin saber qué coño hacer, ¡Me estás volviendo loco!
-Zac, yo…
Entonces llegó Óscar.
-Evelyn, me han dicho que me buscabas y que era importante.
-Evelyn contesta-Zac me presionaba.
Miré a Clara, que miraba la escena no muy lejos. Estaba disfrutando, y sonreía maliciosa señalando el móvil.
Miré a los ojos a Zac, y casi me derrumbo.
-Lo siento.
Fue lo último que hice antes de lanzarme a por Óscar y besarlo.
Cerré los ojos, pues no quería ver cómo Zac se marchaba.
Óscar siguió mi beso abrazándome, mientras por mi mejilla resbalaba una sincera lágrima.
Horas más tarde.
-Evelyn, ¿te encuentras bien?
Óscar había estado a mi lado desde entonces.
A Clara le perdí el rastro, y empecé a arrepentirme de lo que había hecho. No confiaba en ella, y no había nada que me dijera que de verdad iba a dejarme en paz y borrar el vídeo.
Zac… en realidad no sé nada de Zac.
-Sí, estoy bien.
-¿Quieres que te lleve a casa?
-No, de verdad.
-¿Segura? Son ya las cinco…
-No, de veras. Me iré con Sergio.
-Claro. Déjame al menos que vaya a avisarle, que va un poco pedo.
-Vale.
Lo vi alejarse y me quede allí sentada. En la habitación donde me di mi primer beso con Zac en otra fiesta.
-¿Dónde está? ¡Evelyn!-Sergio entró gritando desesperado. Sí, un poco borracho sí que iba.- ¡Aquí estás! Me lo han contado todo, pero es que con la que llevo encima, ¡que no te encontraba! Hasta que tu ex novio, me dijo…
-Sergio-lo interrumpí-no quiero dormir en mi casa.
-Jo tronca, yo tampoco, porque no estoy para coger la moto. El plo… pro… ay, que no me sale.
-Problema.
-Eso. Lo chungo, es que la Laura ya se ha ido.
-¿Quién la ha llevado?
-El Dani.
-¿Por qué?
-Porque se ve que estaba mala.
-Al final no la he visto.
-¿Qué vas a hacer?
-No lo sé, ¿y tú?
-No tengo ni puta idea. Tía, me tienes preocupada, tienes muy mala cara…
-Es que me encuentro mal.
Instantes después llegó Óscar, que se iba.
-¿Segura que no quieres que te lleve?
-Sí.
-Hasta mañana-me dio un beso, largo y suave, y se fue.
-Hala tía, ¿estás liada con este?
-Que no Sergio… o sí… ¡yo que sé!
-Bueno… ¡tengo una idea!-soltó Sergio.
-¡Vas a dejarme sorda! A ver, cuéntame.
-Cómo te ha ido, si has conocido la felicidad…
-Sergio…
-Tú espérate aquí cariño. ¡Javi!
Me eché para atrás en el sofá, a la espera de que volviera.
No pasó mucho rato cuando llegó Sergio con Javi detrás.
-Sergio, déjanos a solas por favor.
-¿Tú también? Evelyn, estás que te sales eh.
Sergio salió de la habitación y Javi se sentó a mi lado. Ya se lo veía mejor, no iba muy borracho.
-¿Qué te pasa?
-Es que no quiero estar en mi casa.
-¿Por qué?
-Me siento sola.
Mi mirada únicamente se dirigía hacia el suelo, mientras que sentía que sus ojos estaban posados en mí.
-Mira Evelyn, esto te lo digo con cariño. Sé lo que le has hecho a mi primo, y no me parece bien. Te aconsejo que dejes de ser así con todos los tíos, porque te tomarán por algo que en el fondo, sé que no eres. Sergio y tú podéis quedaros aquí a dormir, en el cuarto de invitados. Está arriba, enfrente del mío, sube cuando quieras.
-Gracias-dije abrazándolo-en serio.
-Por cierto-prosiguió-por lo pronto, no le hables hoy a mi hermana, está de morros contigo.
-Muchas gracias, Javi. De verdad te lo digo.
-De nada-dijo y se fue.
Yo subí a la que esa noche se convertiría en mi habitación, para ver cómo era.
Javi se estaba portando increíblemente bien conmigo, con lo mala que fui yo con él… era una persona increíble.
-¿Bromeas? Es cuando mejor me lo paso.
La fulminé con la mirada.
-Bueno, en realidad, no me apetece mucho verte el careto todos los días, así que, una última “misión”-dijo dibujando unas comillas en el aire con los dedos-,y creo que no te hará gracia. Pero, te juegas el vídeo ahora más que nunca.
-No sé por qué, pero no me creo palabra alguna de lo que dices… ¿de verdad existe ese vídeo?
-Como sabía que me lo preguntarías, lo pasé al móvil. Aquí lo tienes. No te molestes en borrarlo, he hecho muchas copias. Y fotos a mi cara, la noche del sábado.
Cogí el móvil y observé el vídeo con detenimiento. El que lo grabó se situaba detrás de Clara, y a mí se me veía perfectamente.
En el momento que nos separaron, el chico o la chica de la cámara cambió de posición, de manera que se nos veía a todos perfectamente. Incluida Xiza.
Desgraciadamente, también se ve el “momento amenaza”, pero no se oye lo que le dije. Puff, algo bueno.
-Y, ¿de qué se trata la “misión”?-dije imitando su gesto de hacía un rato.
-Deja que transcurra la noche, y después te explico.
Se fue y me dejó allí, sola en la parte trasera de la casa. Me fui hacia donde estaban las bebidas, y me serví algo, ni si quiera me fijé el qué.
Y como la noche iba tan bien, pues tenía que seguir mejorando.
-Evelyn, ¿dónde te habías metido?-Sergio, como siempre preocupándose-Pensé que venías para acá, Laura y Zac te buscan.
-Me encontré con… no importa. ¿Cómo has dicho? ¿Para qué?
-Laura quiere verte, con esto de que estaba siempre con María José organizando la fiesta no te ve apenas, y Zac supongo que para hablar.
-Genial…
-Evelyn, tómatelo con más calma, diviértete.
-Claro, lo haré-me dio un beso en la mejilla y se fue.
Por un momento, querría no estar allí. Viajar a un mundo paralelo, en el que yo controlo todo a mi alrededor, sin problemas ni preocupaciones.
Qué coño… ese lugar ya existe. ¡Quiero ir al País de Nunca Jamás!
-Eh, que te estoy hablando.
Vaya, Javi me devolvió al mundo real.
-Perdón, dime.
-Que mira-otra vez borracho, costaba entenderle-que yo sé que hemos tenido nuestras cosillas, pero quiero que seamos amigos. Yo ya paso un poco de tu culo, pero no te lo tomes a mal eh, es que voy un poco pedo… en el fondo te quiero, pero como tú no quieres con migo… porque no quieres, ¿no?
-Javi.
-¿Qué?
-Que te vas por las ramas.
-Sí, eso. Que te vaya muy bien con tu primo.
-Tu primo, querrás decir.
-Que sí, que sí, que colegas, ¿eh?-me abrazó y me dio besos en las mejillas-Joder tía, qué bien hueles.
-Gracias.
Se fue, y yo me quedé allí, sentada junto a la barra. Veía la gente bailar y pasar por allí, y yo sin embargo sentada, sin divertirme. Y como si de un imán se tratara, atraje a Clara hacia mí.
-Oye, que ya sé lo que quiero.
-¿Y bien?
-Está todo planeado, tú vas a ir a hablar con Zac, y mientras tanto, te mando a Óscar para allá, y lo besas.
-¿A Zac?
-No, a Óscar.
Sentí un punzón en el estómago y me quedé un poco traspuesta.
-Pero, ¿por qué?
-Porque yo lo digo.
-Pero, ¿tú que ganas?
-Tu dolor. Como tú me lo hiciste a mí. Y déjate de peros.
-Eres una…
-Di una sola palabra más al respecto y pongo la denuncia.
Estaba bien jodida. Pero lo tenía claro, prefería hacerme daño yo, que hacérselo a Zac. Aunque él también fuer a sufrir, sería más soportable que lo otro.
-Está bien. Pero Óscar no hará algo así.
-Él no sabe nada, mira, allí lo tienes.
Zac estaba junto a la piscina hablando con Xiza.
Me acerqué con sumo cuidado, e intenté sonreír.
-Zac, ¿podemos hablar?
Xiza le dio un beso a Zac y nos dejó solos.
-¿Qué pasa? Llevo días sin saber nada de ti, y ahora apareces aquí diciendo que quieres hablar, ¿se puede saber qué he hecho?
-Zac, no has hecho nada. Confía en mí, quisiera explicártelo todo pero…
-¿Pero?
-No puedo…
-Ya, no puedes…
-Es por tu bien.
-¿Por mi bien?-poco a poco fue subiendo el tono de su voz y alguna gente empezó a ser testigo-llevo días sin saber qué coño hacer, ¡Me estás volviendo loco!
-Zac, yo…
Entonces llegó Óscar.
-Evelyn, me han dicho que me buscabas y que era importante.
-Evelyn contesta-Zac me presionaba.
Miré a Clara, que miraba la escena no muy lejos. Estaba disfrutando, y sonreía maliciosa señalando el móvil.
Miré a los ojos a Zac, y casi me derrumbo.
-Lo siento.
Fue lo último que hice antes de lanzarme a por Óscar y besarlo.
Cerré los ojos, pues no quería ver cómo Zac se marchaba.
Óscar siguió mi beso abrazándome, mientras por mi mejilla resbalaba una sincera lágrima.
Horas más tarde.
-Evelyn, ¿te encuentras bien?
Óscar había estado a mi lado desde entonces.
A Clara le perdí el rastro, y empecé a arrepentirme de lo que había hecho. No confiaba en ella, y no había nada que me dijera que de verdad iba a dejarme en paz y borrar el vídeo.
Zac… en realidad no sé nada de Zac.
-Sí, estoy bien.
-¿Quieres que te lleve a casa?
-No, de verdad.
-¿Segura? Son ya las cinco…
-No, de veras. Me iré con Sergio.
-Claro. Déjame al menos que vaya a avisarle, que va un poco pedo.
-Vale.
Lo vi alejarse y me quede allí sentada. En la habitación donde me di mi primer beso con Zac en otra fiesta.
-¿Dónde está? ¡Evelyn!-Sergio entró gritando desesperado. Sí, un poco borracho sí que iba.- ¡Aquí estás! Me lo han contado todo, pero es que con la que llevo encima, ¡que no te encontraba! Hasta que tu ex novio, me dijo…
-Sergio-lo interrumpí-no quiero dormir en mi casa.
-Jo tronca, yo tampoco, porque no estoy para coger la moto. El plo… pro… ay, que no me sale.
-Problema.
-Eso. Lo chungo, es que la Laura ya se ha ido.
-¿Quién la ha llevado?
-El Dani.
-¿Por qué?
-Porque se ve que estaba mala.
-Al final no la he visto.
-¿Qué vas a hacer?
-No lo sé, ¿y tú?
-No tengo ni puta idea. Tía, me tienes preocupada, tienes muy mala cara…
-Es que me encuentro mal.
Instantes después llegó Óscar, que se iba.
-¿Segura que no quieres que te lleve?
-Sí.
-Hasta mañana-me dio un beso, largo y suave, y se fue.
-Hala tía, ¿estás liada con este?
-Que no Sergio… o sí… ¡yo que sé!
-Bueno… ¡tengo una idea!-soltó Sergio.
-¡Vas a dejarme sorda! A ver, cuéntame.
-Cómo te ha ido, si has conocido la felicidad…
-Sergio…
-Tú espérate aquí cariño. ¡Javi!
Me eché para atrás en el sofá, a la espera de que volviera.
No pasó mucho rato cuando llegó Sergio con Javi detrás.
-Sergio, déjanos a solas por favor.
-¿Tú también? Evelyn, estás que te sales eh.
Sergio salió de la habitación y Javi se sentó a mi lado. Ya se lo veía mejor, no iba muy borracho.
-¿Qué te pasa?
-Es que no quiero estar en mi casa.
-¿Por qué?
-Me siento sola.
Mi mirada únicamente se dirigía hacia el suelo, mientras que sentía que sus ojos estaban posados en mí.
-Mira Evelyn, esto te lo digo con cariño. Sé lo que le has hecho a mi primo, y no me parece bien. Te aconsejo que dejes de ser así con todos los tíos, porque te tomarán por algo que en el fondo, sé que no eres. Sergio y tú podéis quedaros aquí a dormir, en el cuarto de invitados. Está arriba, enfrente del mío, sube cuando quieras.
-Gracias-dije abrazándolo-en serio.
-Por cierto-prosiguió-por lo pronto, no le hables hoy a mi hermana, está de morros contigo.
-Muchas gracias, Javi. De verdad te lo digo.
-De nada-dijo y se fue.
Yo subí a la que esa noche se convertiría en mi habitación, para ver cómo era.
Javi se estaba portando increíblemente bien conmigo, con lo mala que fui yo con él… era una persona increíble.
Cap.29 Le dieron a elegir
Los días transcurrieron muy lento hasta llegar el sábado. Aún recuerdo como si fuera ayer la reacción de Sergio al decirle que quería que Clara viniese a la fiesta.
-¿Qué? Pero ¿cómo va a venir Clara? ¿Estás loca? Tan solo hace dos días que os matasteis a hostias y ahora, ¿la quieres invitar a la fiesta? Yo flipo contigo.
Ya ves, si es que hasta yo, que sé porqué lo hago, pienso que es una locura, y ni mencionar la que tuve con María José.
Llegado el sábado por la tarde, dejé de pensar en las tonterías de Clara y comencé a prepararme. Como la fiesta era ibicenca, tenía preparado un vestido blanco. Era precioso, de tirantas, con un escote increíble, y desde debajo del pecho, volantes hasta un poco antes de la rodilla que termina el vestido. Llevaba unas sandalias blancas, y un collar de bolitas de madera. El pelo lo llevaba suelto, con una cinta marrón alrededor de la cabeza y la frente, que tiene una flor blanca por el lado derecho. No me maquillé mucho, pues seguro que acababa metida en la piscina.
Quedé en que Sergio pasaría a recogerme en la moto.
Menuda fiesta me espera… clara va a hacérmelo pasar mal, lo intuyo.
Como un reloj, así de puntual era Sergio, que a la hora justa estaba llamando a mi puerta.
-¡Ya voy!-abrí la puerta y lo vi-¡Qué guapo!
Sergio iba con unos piratas vaqueros y una camiseta blanca.
-Calla, que si voy a tu lado ni me mirarán.
-Me despido de mi madre y nos vamos, ¿vale?
-Venga, no tardes.
Me acerqué al salón y desperté a mi madre que estaba dormida en el sofá.
-Oye mamá, que me voy.
-¿Dónde vas? ¿Y así? ¡Pasarás frío!-dijo adormilada.
-No chilles, que despiertas a papá.-Pedro estaba durmiendo en el sofá de al lado-Buenas noches.
-No llegues tarde.
-Sí, sí, tú duérmete.
Sergio ya estaba en la moto y la tenía arrancada.
-¡Vamos, muñeca!-dijo y me pasó un casco.
-Una pregunta muy tonta, ¿cómo es que no has quedado con Elena para ir a la fiesta?
-Ah, sí. Se me había olvidado decírtelo. ¿Respuesta tonta para la pregunta tonta? Lo hemos dejado.
-¡¿Qué?!
Le dio gas a la moto, y salimos flechados hacia la casa de Javi.
Me agarré fuerte al cuerpo de Sergio, pues no sé si por rabia y dolor o por prisa, iba muy rápido. Por eso mismo, llegamos en nada a la casa de Javi.
-Toma, el casco-se lo alargué y él lo cogió.
-Vamos, ya habrá mucha gente.
-Espera, Sergio… lo siento mucho. Si quieres hablarlo…
-Evelyn, yo no sé si es bueno que lo sepas.
-¿Por qué? ¿Qué pasa?
-No quiero que te sientas culpable para nada, ¡eh!
-Sergio no me asustes, ¿qué he hecho?
-A ver, el jueves estuve en tu casa, y el viernes también.
-Sí.
-Pues Elena es un poco celosa, y digamos que… me dio a elegir.
-Elegir… ¿elegir cómo?
-Entre ella… y tú.
-¿Qué? Pero ¡esa tía está loca!
-Eso mismo dije yo-sonrió y me abrazó-vamos anda, que los dos necesitamos un buen cubata.
Desde luego que lo necesitaba. A quién se le ocurre darle a elegir a una persona entre su mejor amiga desde hace seis años, o entre su novia desde hace algunos meses. Cómo quiero a Sergio, es el mejor.
Entramos en la casa, y como bien dijo Sergio, estaba llena de gente. La música, el olor, el ambiente, la decoración, todo perfecto. Algunas antorchas descansaban sobre el césped alzando unas altas llamas al viento.
Todo era perfecto… hasta que me topé con ella.
-¿Qué? Pero ¿cómo va a venir Clara? ¿Estás loca? Tan solo hace dos días que os matasteis a hostias y ahora, ¿la quieres invitar a la fiesta? Yo flipo contigo.
Ya ves, si es que hasta yo, que sé porqué lo hago, pienso que es una locura, y ni mencionar la que tuve con María José.
Llegado el sábado por la tarde, dejé de pensar en las tonterías de Clara y comencé a prepararme. Como la fiesta era ibicenca, tenía preparado un vestido blanco. Era precioso, de tirantas, con un escote increíble, y desde debajo del pecho, volantes hasta un poco antes de la rodilla que termina el vestido. Llevaba unas sandalias blancas, y un collar de bolitas de madera. El pelo lo llevaba suelto, con una cinta marrón alrededor de la cabeza y la frente, que tiene una flor blanca por el lado derecho. No me maquillé mucho, pues seguro que acababa metida en la piscina.
Quedé en que Sergio pasaría a recogerme en la moto.
Menuda fiesta me espera… clara va a hacérmelo pasar mal, lo intuyo.
Como un reloj, así de puntual era Sergio, que a la hora justa estaba llamando a mi puerta.
-¡Ya voy!-abrí la puerta y lo vi-¡Qué guapo!
Sergio iba con unos piratas vaqueros y una camiseta blanca.
-Calla, que si voy a tu lado ni me mirarán.
-Me despido de mi madre y nos vamos, ¿vale?
-Venga, no tardes.
Me acerqué al salón y desperté a mi madre que estaba dormida en el sofá.
-Oye mamá, que me voy.
-¿Dónde vas? ¿Y así? ¡Pasarás frío!-dijo adormilada.
-No chilles, que despiertas a papá.-Pedro estaba durmiendo en el sofá de al lado-Buenas noches.
-No llegues tarde.
-Sí, sí, tú duérmete.
Sergio ya estaba en la moto y la tenía arrancada.
-¡Vamos, muñeca!-dijo y me pasó un casco.
-Una pregunta muy tonta, ¿cómo es que no has quedado con Elena para ir a la fiesta?
-Ah, sí. Se me había olvidado decírtelo. ¿Respuesta tonta para la pregunta tonta? Lo hemos dejado.
-¡¿Qué?!
Le dio gas a la moto, y salimos flechados hacia la casa de Javi.
Me agarré fuerte al cuerpo de Sergio, pues no sé si por rabia y dolor o por prisa, iba muy rápido. Por eso mismo, llegamos en nada a la casa de Javi.
-Toma, el casco-se lo alargué y él lo cogió.
-Vamos, ya habrá mucha gente.
-Espera, Sergio… lo siento mucho. Si quieres hablarlo…
-Evelyn, yo no sé si es bueno que lo sepas.
-¿Por qué? ¿Qué pasa?
-No quiero que te sientas culpable para nada, ¡eh!
-Sergio no me asustes, ¿qué he hecho?
-A ver, el jueves estuve en tu casa, y el viernes también.
-Sí.
-Pues Elena es un poco celosa, y digamos que… me dio a elegir.
-Elegir… ¿elegir cómo?
-Entre ella… y tú.
-¿Qué? Pero ¡esa tía está loca!
-Eso mismo dije yo-sonrió y me abrazó-vamos anda, que los dos necesitamos un buen cubata.
Desde luego que lo necesitaba. A quién se le ocurre darle a elegir a una persona entre su mejor amiga desde hace seis años, o entre su novia desde hace algunos meses. Cómo quiero a Sergio, es el mejor.
Entramos en la casa, y como bien dijo Sergio, estaba llena de gente. La música, el olor, el ambiente, la decoración, todo perfecto. Algunas antorchas descansaban sobre el césped alzando unas altas llamas al viento.
Todo era perfecto… hasta que me topé con ella.
Cap.28 La mejor compañía
La mañana del lunes me desperté con dolor de cabeza y fatigas. Estaba segura: me había puesto mala. No tenía hambre, así que ni siquiera bajé a desayunar. Miré el reloj, eran las once de la mañana. Ni siquiera tenía fuerzas para levantarme. Esto no podía ser bueno, yo no solía ponerme mala.
Volví a dormirme, hasta que mi madre entró por la puerta a las dos.
-Cielo, es muy tarde ya, deberías levantarte.
-Es que no me encuentro bien.
-¿A ver?-dijo tocándome la frente-Tienes fiebre.
-Joder, pues había quedado.
-Bueno, tú estate aquí. No vas a salir estando mala.
-¿Puedes traerme un vaso calentito de leche?
-Claro, y tú no te muevas que te conozco.
-Que no…
Mi madre salió de la habitación y cerró la puerta.
¡Mierda, mierda, mierda…! ¿Pero qué hago yo ahora?
Hoy tengo que ir al parque en el que he quedado con Clara, y como no me presente, me mata.
Entre que pensaba y no qué podía hacer, mi madre subió con el vaso de leche y un paquete de galletas.
-Tómate esto, y quédate aquí viendo la tele o lo que sea.
-Pero si mejoro…
-Nada, hoy no se sale.
-Pero…
-No hay peros que valgan.
Mi madre volvió a salir de la habitación y me dejó con la palabra en la boca.
Lo único que se me ocurrió hacer fue conectarme a internet para ver si Clara estaba conectada o algo. Y parece que tuviera una webcam en mi habitación, pues allí estaba, conectada.
Yo: Clara, tengo un problema.
Clara: ¿Qué coño te pasa ahora?
Yo: me he puesto enferma, y no puedo ir esta tarde.
Clara: ese no es mi problema, tienes que ir.
Yo: joder Clara, es que de verdad no puedo… dime por aquí lo que tengo que hacer.
Clara: bueno, tú verás, tienes cuatro días para hacer tu siguiente “misión”.
Yo: ¿Y de qué se trata?
Clara: tienes que ideártelas para que yo y mis amigas podamos ir a esa fiesta ibicenca en la casa de Javi y María José.
Yo: ¡¿Qué?! ¡Pero si te caen mal! Además, ¿cómo te has enterado?
Clara: por comentarios de Tuenti. A lo que iba, ya sabes lo que tienes que hacer, ¡Au revoir!
Clara se ha desconectado.
Es normal que estuviera mala, ¡si es que esta tía me pone enferma!
Ahora, tengo que conseguir que la zorra de Clara venga a la fiesta.
No tenía más ganas de pensar, así que me tomé la leche viendo la televisión.
Y, como era de esperar, me quedé dormida.
Me despertó mi móvil, era Zac.
“¿Podemos vernos hoy? Quiero hablar contigo”.
Contesté rápidamente, “No puedo, estoy mala”.
Instantes después, volvió a llegarme un mensaje suyo.
“Vale, como quieras. Y no te preocupes, no pienso llamar a nadie para asegurarme de que lo que dices es cierto”
Qué capullo. Puede llamar a quien quiera, nadie sabe nada. Excepto Clara y mi madre, pero no creo que los llame.
Como no tenía gran cosa que hacer, seguí viéndola televisión.
No hay nada más triste que estar mala y estar sola.
Un rato después llamaron a la puerta. Bajé rápidamente.
-¿Quién es?
-Médicos sin fronteras. Vamos, ábreme.-la inconfundible voz de Sergio. Abrí la puerta y entró-Un pajarito me ha contado que estás malita.
-Sí, y supongo que ese pajarraco ha sido Zac.
-No me ha llamado. Me ha dicho por Internet que estabas mala porque no quería que estuvieses sola.
-Ya…-me dispuse a cerrar la puerta, pero Sergio me paró.
-Espera, mira lo que traigo,-volvió a asomarse y entró con dos bolsas-chucherías y porquerías de todas clases, y algunas películas.
-Ay, qué haría yo sin ti.
-Pues poca cosa.-Sergio sonrió y entró-¿Dónde nos vamos a apalancar?
-En el salón, mis padres trabajan.
-Yo subí arriba a por mi móvil y a apagar la televisión, mientras Sergio ponía las películas.
Ya en el sofá tirados, Sergio sacó el tema que yo sabía iba a sacar.
-Evelyn, ¿te pasa algo con Zac?
-No, ¿por qué lo dices?-le ofrecí el cuenco de palomitas.
-Te noto distinta, como si todo entre vosotros hubiese sido pasajero.
-No es eso… dejemos el tema.
-Como quieras-cogió el cuenco y comenzó a comer.
-A propósito… necesito tu ayuda.
-Claro, dime.
-Quiero que Clara venga a la fiesta del sábado.
Volví a dormirme, hasta que mi madre entró por la puerta a las dos.
-Cielo, es muy tarde ya, deberías levantarte.
-Es que no me encuentro bien.
-¿A ver?-dijo tocándome la frente-Tienes fiebre.
-Joder, pues había quedado.
-Bueno, tú estate aquí. No vas a salir estando mala.
-¿Puedes traerme un vaso calentito de leche?
-Claro, y tú no te muevas que te conozco.
-Que no…
Mi madre salió de la habitación y cerró la puerta.
¡Mierda, mierda, mierda…! ¿Pero qué hago yo ahora?
Hoy tengo que ir al parque en el que he quedado con Clara, y como no me presente, me mata.
Entre que pensaba y no qué podía hacer, mi madre subió con el vaso de leche y un paquete de galletas.
-Tómate esto, y quédate aquí viendo la tele o lo que sea.
-Pero si mejoro…
-Nada, hoy no se sale.
-Pero…
-No hay peros que valgan.
Mi madre volvió a salir de la habitación y me dejó con la palabra en la boca.
Lo único que se me ocurrió hacer fue conectarme a internet para ver si Clara estaba conectada o algo. Y parece que tuviera una webcam en mi habitación, pues allí estaba, conectada.
Yo: Clara, tengo un problema.
Clara: ¿Qué coño te pasa ahora?
Yo: me he puesto enferma, y no puedo ir esta tarde.
Clara: ese no es mi problema, tienes que ir.
Yo: joder Clara, es que de verdad no puedo… dime por aquí lo que tengo que hacer.
Clara: bueno, tú verás, tienes cuatro días para hacer tu siguiente “misión”.
Yo: ¿Y de qué se trata?
Clara: tienes que ideártelas para que yo y mis amigas podamos ir a esa fiesta ibicenca en la casa de Javi y María José.
Yo: ¡¿Qué?! ¡Pero si te caen mal! Además, ¿cómo te has enterado?
Clara: por comentarios de Tuenti. A lo que iba, ya sabes lo que tienes que hacer, ¡Au revoir!
Clara se ha desconectado.
Es normal que estuviera mala, ¡si es que esta tía me pone enferma!
Ahora, tengo que conseguir que la zorra de Clara venga a la fiesta.
No tenía más ganas de pensar, así que me tomé la leche viendo la televisión.
Y, como era de esperar, me quedé dormida.
Me despertó mi móvil, era Zac.
“¿Podemos vernos hoy? Quiero hablar contigo”.
Contesté rápidamente, “No puedo, estoy mala”.
Instantes después, volvió a llegarme un mensaje suyo.
“Vale, como quieras. Y no te preocupes, no pienso llamar a nadie para asegurarme de que lo que dices es cierto”
Qué capullo. Puede llamar a quien quiera, nadie sabe nada. Excepto Clara y mi madre, pero no creo que los llame.
Como no tenía gran cosa que hacer, seguí viéndola televisión.
No hay nada más triste que estar mala y estar sola.
Un rato después llamaron a la puerta. Bajé rápidamente.
-¿Quién es?
-Médicos sin fronteras. Vamos, ábreme.-la inconfundible voz de Sergio. Abrí la puerta y entró-Un pajarito me ha contado que estás malita.
-Sí, y supongo que ese pajarraco ha sido Zac.
-No me ha llamado. Me ha dicho por Internet que estabas mala porque no quería que estuvieses sola.
-Ya…-me dispuse a cerrar la puerta, pero Sergio me paró.
-Espera, mira lo que traigo,-volvió a asomarse y entró con dos bolsas-chucherías y porquerías de todas clases, y algunas películas.
-Ay, qué haría yo sin ti.
-Pues poca cosa.-Sergio sonrió y entró-¿Dónde nos vamos a apalancar?
-En el salón, mis padres trabajan.
-Yo subí arriba a por mi móvil y a apagar la televisión, mientras Sergio ponía las películas.
Ya en el sofá tirados, Sergio sacó el tema que yo sabía iba a sacar.
-Evelyn, ¿te pasa algo con Zac?
-No, ¿por qué lo dices?-le ofrecí el cuenco de palomitas.
-Te noto distinta, como si todo entre vosotros hubiese sido pasajero.
-No es eso… dejemos el tema.
-Como quieras-cogió el cuenco y comenzó a comer.
-A propósito… necesito tu ayuda.
-Claro, dime.
-Quiero que Clara venga a la fiesta del sábado.
Cap.27 Sergio, mi peluche
Javi y yo nos encontrábamos en mi cuarto, charlando.
No había tensiones, y para mi sorpresa, no había intentado nada conmigo.
-Anda que la última vez que estuve en tu cuarto lo pasé…-dijo Javi.
-Perdona, pero aquí la señorita lo pasó peor, que fui la que te vio.
-Bueno, bueno… no eres tan sensible cuando ayer casi matas a la rubia esa-los dos estallamos en carcajadas.
-Pero esa se lo merecía, a mí no se me tocan los ovarios.
-Ya, ya… ¿o tenía algo que ver con las miradas que le echaba a Zac?
-¿A Zac…? No me fijé, no me di ni cuenta.
-Sí, claro, porque tú estabas con el otro moreno.
-Óscar.
-Como se llame…
-Pero que me da igual, que yo no estoy con tu primo.
-Pues no lo parece.
-Dejemos el tema.
-Como quieras-admitió y se hizo el silencio unos instantes.
-¿Qué hora es?-pregunté para romper el silencio.
-Las nueve-dijo tras mirar su reloj de muñeca.
-Buena hora-dije sonriendo.
-¡Evelyn!-gritó mi madre desde abajo.
-¿Qué?-contesté abriendo la puerta.
-Estoy preparando la cena, ¿el chico se queda?
-¡Sí!-grité sin ni siquiera preguntar a Javi.
Cerré la puerta y me encontré con la mirada asesina de éste.
-Uy, qué mirada, ¿qué pasa?
-Tú ni preguntas, para qué, ¿no?-dijo sonriendo.
-Venga, si en el fondo lo estás deseando… Además, que yo ahora necesito un amigo.
-Amigo-le oí susurrar, pero decidí dejarlo pasar-¿y para qué?
-A ver Javi, lo bueno de ser amigos es que no importa la razón cuando se trata de apoyarse.
-Pero los amigos se cuentan las cosas, ¿no?
-Joder Javi, no empieces… de verdad que no te puedo contar nada.
-¡Evelyn!-volvió a gritar mi madre.
-¿Qué?
-¡Está aquí Sergio!
-¡Que venga!
-Bueno, yo mejor me voy-me dijo Javi.
-No, quédate…-no me dejó ni hablar, me dio un beso en la mejilla y se fue.
Y tal y como uno salió, entró el otro.
-Oye, que me he encontrado a Javi por las escaleras.
-Pues eso es porque no es invisible.
-Joder, ¿cómo estamos, no? Si tenía razón Zac.
-¡¿Cómo?!
-Eh, nada.
¿Cómo que nada? No me lo puedo creer, Zac lo ha llamado también a él, pero ¿este niño es tonto?
-Sí, has dicho que Zac tenía razón. ¿Te ha llamado a ti también?
-¿También? ¿A quién más ha llamado?
-¡Ajá! ¡Te pillé! Llamó a María José estando yo en su casa, por eso estaba aquí Javi, me acompañó a casa.
-A ver, no te lo tomes mal. Dice que te notó rara y seca con él, y me llamó para ver si yo sabía algo.
-Pues se va a enterar, ¡ahora mismo lo llamo!
-No, estate quieta, que me va a echar las culpas.
-¡Me da igual!-chillé, estaba súper mosqueada.
Busqué el número de Zac en la agenda y lo llamé.
-Pon al menos el altavoz que lo escuche.
Así lo hice, y esperé a que lo cogiera.
-¡Evelyn! ¿Cómo estás?
-Pues no sé, dímelo tú. Tienes que saberlo, has llamado a media ciudad preguntando por mí.
-Evelyn, yo…
-¡Tú nada! Que si te digo que no puedo quedar, es ¡porque no puedo quedar!
-Lo siento.
-¡¿Qué lo sientes?!
-Joder, tampoco es tan malo lo que he hecho, ¡coño!
-¡A mí no me chilles!
-¡Pero si has empezado tú!
-¡Paso!-dije y colgué.
Fue colgar y ponerme a llorar. Menos mal que estaba allí Sergio conmigo, para darme un bue abrazo y consolarme.
Estuvimos callados mucho rato, hasta que mi madre nos avisó de que la cena estaba hecha.
-Sergio, yo no quiero bajar…
-No te preocupes, que bajo a por la comida y cenamos juntos aquí arriba.
Sergio bajó y al cabo de un rato subió con una bandeja en la que estaba la comida. Había pechuga de pollo a la plancha con patatas fritas.
Me vino muy bien que Sergio estuviera conmigo, me hizo mucha compañía y me hizo reír mucho.
-Entonces, Zac te gusta, ¿o no?
-Sí, si gustarme me gusta. Pero es que ahora no sé qué puedo hacer, la he cagado.
-Igual no está muy enfadado…
-Además, si peleamos ahora, imagínate estando juntos.
-Y una preguntita, ¿por qué se supone que no podíais quedar?
-Tenía cosas que hacer.
-Bueno, si tú lo dices te creo, yo no me meto.
Terminamos de comer, y tras charlar un buen rato, a las doce Elena llamó a Sergio al móvil e insistí en que podía irse a casa.
-¿Seguro? Puedo quedarme aquí a dormir contigo por si necesitas un peluche por la noche para abrazar.
-Que no, tú vete con Elena y no te preocupes.
-Vale, pero si necesitas algo me llamas.
-Que sí.
Nos despedimos con un beso en la mejilla y un abrazo, y luego se fue,
Lo primero que hice fue conectarme al Tuenti para ver si tenía nuevas órdenes de Clara. Y en efecto, tenía un mensaje privado de ella.
#Clara Torres: “Vaya, vaya, veo que no pierdes el tiempo, te dije que te alejaras del moreno, y te vas a por el rubio… qué, ¿te lo has tirado? Jaja, ¡y luego dices que la puta soy yo! Bueno, tengo más planes para ti, por lo pronto, el lunes a la misma hora, en el mismo sitio”.
¿Qué si me lo he tirado? ¡Esta se cree que soy como ella!
Decidí contestar.
#Yo: “existe la amistad entre hombre y mujer, sin necesidad de sexo. Javi es mi amigo, y me acompañó a casa, sólo eso. Además, no tengo por qué darte explicaciones. Lo único que tengo que hacer es alejarme de Zac, no darte explicaciones. Bueno, que sí, que hasta el Lunes”.
No sabía si reír o llorar, esta tía me estaba amargando la vida. No sabía por cuánto tiempo podría estar alejada de Zac.
Y como cada noche, Laura me habló.
Laura: ¡Evelyn! Necesito que vengas conmigo a un sitio.
Yo: Claro ¿adónde?
Laura: es el cumpleaños de mi prima pequeña, y quiero comprarle el nuevo disco de Justin Bieber, que le gusta mucho.
Yo: ¿cuántos cumple?
Laura: cumple catorce años.
Yo: claro, yo iré contigo, ¿cuándo?
Laura: el cumpleaños es el miércoles pero el martes tengo dentista, y he quedado con María José para organizar las cosas de una fiesta, así que tendría que ser mañana lunes.
Yo: es que el lunes no puedo, lo siento.
Laura: ¿y eso?
Yo: porque no puedo, tengo cosas que hacer. ¿Y qué es eso de una fiesta?
Laura: es que los padres de María José se van a no sé dónde, y queremos dar una “fiesta ibicenca”
Yo: ¡qué bien! ¿Y quién va?
Laura: pues la lista aún no está hecha, pero será tipo de la última, con mucha gente, pero daremos invitaciones para que no entren desconocidos.
Yo: bueno, me piro que tengo sueño, buenas noches, te quiero.
No la dejé contestar, lo que me hacía falta es que me volviera a sacar el tema del regalo de su prima. Y como el lunes tenía que ir con Clara… ¡vaya mierda!
No había tensiones, y para mi sorpresa, no había intentado nada conmigo.
-Anda que la última vez que estuve en tu cuarto lo pasé…-dijo Javi.
-Perdona, pero aquí la señorita lo pasó peor, que fui la que te vio.
-Bueno, bueno… no eres tan sensible cuando ayer casi matas a la rubia esa-los dos estallamos en carcajadas.
-Pero esa se lo merecía, a mí no se me tocan los ovarios.
-Ya, ya… ¿o tenía algo que ver con las miradas que le echaba a Zac?
-¿A Zac…? No me fijé, no me di ni cuenta.
-Sí, claro, porque tú estabas con el otro moreno.
-Óscar.
-Como se llame…
-Pero que me da igual, que yo no estoy con tu primo.
-Pues no lo parece.
-Dejemos el tema.
-Como quieras-admitió y se hizo el silencio unos instantes.
-¿Qué hora es?-pregunté para romper el silencio.
-Las nueve-dijo tras mirar su reloj de muñeca.
-Buena hora-dije sonriendo.
-¡Evelyn!-gritó mi madre desde abajo.
-¿Qué?-contesté abriendo la puerta.
-Estoy preparando la cena, ¿el chico se queda?
-¡Sí!-grité sin ni siquiera preguntar a Javi.
Cerré la puerta y me encontré con la mirada asesina de éste.
-Uy, qué mirada, ¿qué pasa?
-Tú ni preguntas, para qué, ¿no?-dijo sonriendo.
-Venga, si en el fondo lo estás deseando… Además, que yo ahora necesito un amigo.
-Amigo-le oí susurrar, pero decidí dejarlo pasar-¿y para qué?
-A ver Javi, lo bueno de ser amigos es que no importa la razón cuando se trata de apoyarse.
-Pero los amigos se cuentan las cosas, ¿no?
-Joder Javi, no empieces… de verdad que no te puedo contar nada.
-¡Evelyn!-volvió a gritar mi madre.
-¿Qué?
-¡Está aquí Sergio!
-¡Que venga!
-Bueno, yo mejor me voy-me dijo Javi.
-No, quédate…-no me dejó ni hablar, me dio un beso en la mejilla y se fue.
Y tal y como uno salió, entró el otro.
-Oye, que me he encontrado a Javi por las escaleras.
-Pues eso es porque no es invisible.
-Joder, ¿cómo estamos, no? Si tenía razón Zac.
-¡¿Cómo?!
-Eh, nada.
¿Cómo que nada? No me lo puedo creer, Zac lo ha llamado también a él, pero ¿este niño es tonto?
-Sí, has dicho que Zac tenía razón. ¿Te ha llamado a ti también?
-¿También? ¿A quién más ha llamado?
-¡Ajá! ¡Te pillé! Llamó a María José estando yo en su casa, por eso estaba aquí Javi, me acompañó a casa.
-A ver, no te lo tomes mal. Dice que te notó rara y seca con él, y me llamó para ver si yo sabía algo.
-Pues se va a enterar, ¡ahora mismo lo llamo!
-No, estate quieta, que me va a echar las culpas.
-¡Me da igual!-chillé, estaba súper mosqueada.
Busqué el número de Zac en la agenda y lo llamé.
-Pon al menos el altavoz que lo escuche.
Así lo hice, y esperé a que lo cogiera.
-¡Evelyn! ¿Cómo estás?
-Pues no sé, dímelo tú. Tienes que saberlo, has llamado a media ciudad preguntando por mí.
-Evelyn, yo…
-¡Tú nada! Que si te digo que no puedo quedar, es ¡porque no puedo quedar!
-Lo siento.
-¡¿Qué lo sientes?!
-Joder, tampoco es tan malo lo que he hecho, ¡coño!
-¡A mí no me chilles!
-¡Pero si has empezado tú!
-¡Paso!-dije y colgué.
Fue colgar y ponerme a llorar. Menos mal que estaba allí Sergio conmigo, para darme un bue abrazo y consolarme.
Estuvimos callados mucho rato, hasta que mi madre nos avisó de que la cena estaba hecha.
-Sergio, yo no quiero bajar…
-No te preocupes, que bajo a por la comida y cenamos juntos aquí arriba.
Sergio bajó y al cabo de un rato subió con una bandeja en la que estaba la comida. Había pechuga de pollo a la plancha con patatas fritas.
Me vino muy bien que Sergio estuviera conmigo, me hizo mucha compañía y me hizo reír mucho.
-Entonces, Zac te gusta, ¿o no?
-Sí, si gustarme me gusta. Pero es que ahora no sé qué puedo hacer, la he cagado.
-Igual no está muy enfadado…
-Además, si peleamos ahora, imagínate estando juntos.
-Y una preguntita, ¿por qué se supone que no podíais quedar?
-Tenía cosas que hacer.
-Bueno, si tú lo dices te creo, yo no me meto.
Terminamos de comer, y tras charlar un buen rato, a las doce Elena llamó a Sergio al móvil e insistí en que podía irse a casa.
-¿Seguro? Puedo quedarme aquí a dormir contigo por si necesitas un peluche por la noche para abrazar.
-Que no, tú vete con Elena y no te preocupes.
-Vale, pero si necesitas algo me llamas.
-Que sí.
Nos despedimos con un beso en la mejilla y un abrazo, y luego se fue,
Lo primero que hice fue conectarme al Tuenti para ver si tenía nuevas órdenes de Clara. Y en efecto, tenía un mensaje privado de ella.
#Clara Torres: “Vaya, vaya, veo que no pierdes el tiempo, te dije que te alejaras del moreno, y te vas a por el rubio… qué, ¿te lo has tirado? Jaja, ¡y luego dices que la puta soy yo! Bueno, tengo más planes para ti, por lo pronto, el lunes a la misma hora, en el mismo sitio”.
¿Qué si me lo he tirado? ¡Esta se cree que soy como ella!
Decidí contestar.
#Yo: “existe la amistad entre hombre y mujer, sin necesidad de sexo. Javi es mi amigo, y me acompañó a casa, sólo eso. Además, no tengo por qué darte explicaciones. Lo único que tengo que hacer es alejarme de Zac, no darte explicaciones. Bueno, que sí, que hasta el Lunes”.
No sabía si reír o llorar, esta tía me estaba amargando la vida. No sabía por cuánto tiempo podría estar alejada de Zac.
Y como cada noche, Laura me habló.
Laura: ¡Evelyn! Necesito que vengas conmigo a un sitio.
Yo: Claro ¿adónde?
Laura: es el cumpleaños de mi prima pequeña, y quiero comprarle el nuevo disco de Justin Bieber, que le gusta mucho.
Yo: ¿cuántos cumple?
Laura: cumple catorce años.
Yo: claro, yo iré contigo, ¿cuándo?
Laura: el cumpleaños es el miércoles pero el martes tengo dentista, y he quedado con María José para organizar las cosas de una fiesta, así que tendría que ser mañana lunes.
Yo: es que el lunes no puedo, lo siento.
Laura: ¿y eso?
Yo: porque no puedo, tengo cosas que hacer. ¿Y qué es eso de una fiesta?
Laura: es que los padres de María José se van a no sé dónde, y queremos dar una “fiesta ibicenca”
Yo: ¡qué bien! ¿Y quién va?
Laura: pues la lista aún no está hecha, pero será tipo de la última, con mucha gente, pero daremos invitaciones para que no entren desconocidos.
Yo: bueno, me piro que tengo sueño, buenas noches, te quiero.
No la dejé contestar, lo que me hacía falta es que me volviera a sacar el tema del regalo de su prima. Y como el lunes tenía que ir con Clara… ¡vaya mierda!
Cap.26 ¿Separarme de Zac?
-Ay, ay, Evelyn. Que no te conviene llevarte mal conmigo. Por cierto, muy guapa con esas ojeras, ¿no has podido dormir?
-Mira niña, que bastante tengo ya, eh. Por ahora he dicho que me caí por las escaleras.
-Bueno, y ¿quién se supone que grabó la pelea?
-Eso a ti no te importa.
Claro, me doy de hostias con una, lo graban y una amiga puede meterse en graves problemas, y ¿no me importa? Esta tía es tonta.
-Clara, al tema que te pierdes… ¿qué es lo que quieres?
-Que me hagas caso.
-Y ¿qué se supone que tendría que hacer?
-Para empezar, no quiero volver a verte con ese chico, el moreno.
-¿Óscar? Mira que tirártelo y no saberte el nombre…
-No, ese no. Además, no tengo porqué aprenderme todos los nombres de los tíos que me tiro.
-¿Entonces? No voy a separarme de Sergio.
-No te quieres dar cuenta, ¿eh? Me refiero a tu noviete, el moreno buenorro.
-Zac…-susurré, me salió casi sin querer.
Tenía razón, no quería verme en esa situación.
-Sí, ese. Zac, no quiero verte con él. Y tengo gente que te vigila. Si lo ves, voy a enterarme.
-Pero, ¿por qué? ¿Por qué lo haces?
-¿Aparte de porque me partiste la cara? Si te hago un favor, Evelyn. Zac no tiene que estar con una chica como tú, a él le pega más… ¡una como yo!
-O sea, una zorra.
-No empieces niña. No tengo nada más que hablar contigo, ¡que no te vea con Zac!-dijo y se fue.
Así, sin más. Increíblemente mala, la muy zorra.
No tenía otra opción, tenía que hacerlo por Xiza, y por Zac. Puede que a él le joda separarse de mí, pero el dolor sería mucho mayor si se tratase de ver a su hermana en serios problemas, o lo que es peor, en la cárcel.
No sabía qué hacer, no podía encerrarme en mi casa, eso seguro.
Laura hoy tenía que hacer faenas, y Sergio iba a surfear. No lo pensé más, y me dirigí a la casa de María José. Tardé un ratito en llegar, porque no me di prisa. Al llegar, Javi me abrió la puerta.
-Hola Javi, ¿está tu hermana?
-Sí, está en su cuarto.
-Pero, ¿está con Adrián?
-No, está sola.
-Gracias-dije y empecé a subir las escaleras.
-Oye, y tú ¿cómo estás? Vi la pelea.
-Bien, sólo tengo un arañazo bajo la oreja. ¿Y tú, qué tal? De resaca, ¿no?
-Un poco, pero estoy bien.
-Gracias por preocuparte, Javi.
-Anda ya, qué tonta-sonrió y volvió a hablar-ve para arriba.
-Sí, que si no, no subo nunca.
Subí y llamé a la habitación de María José.
-¡Entra!-abrí la puerta y me senté en la cama. Ella estaba con el ordenador, supongo que en el Tuenti-¡Evelyn! ¿Cómo estás? Pensaba llamarte ahora, lo juro.
-No te preocupes, estoy bien.
-No te volví a ver en toda la noche, ¿dónde te metiste so perra?
-Me fui con Zac-sus ojos me prestaban más atención ahora.
Se levantó y fue solo entonces cuando pude divisar su peculiar pijama. Tenía el pantalón lleno de ovejitas, y en la parte de arriba, una oveja grande que ocupaba desde el pecho hasta la barriga-, monísimo el pijama, ¡eh!
-Calla tonta, ¡me lo regaló Adrián y me encanta!-las dos estallamos en carcajadas. Volvió a sacar el tema de Zac-No me cambies de tema bandida, ¿qué pasó con Zac?
-Nada… fuimos a la playa, nos tumbamos a ver las estrellas y…
-¿Y?
-Volvimos a casa…
-¿Y?
-¿Cómo que y…? ¿Qué esperabas?
-¡Que si hubo tema!
-Joder María José, ¡no! Ni siquiera estamos saliendo.
-¿No?
-No.
-¿Segura?
-Sí
-¿Sí?
-¡No sé! Cómo mareas tía.
-¡Ajá! Dudas…
-No seas tonta…
Comenzó a sonar el móvil de María José, y empezó a sonreír de forma muy pícara,
-Deduzco que es Adrián.
-No, es el rey de Roma.
-¿Te llama el rey de Roma?
-¡Es Zac, imbécil!-dijo y lo cogió-¡Hola Zac!
-[…]
-¿Evelyn? Pues casualmente… ¡Ay!-le pegué un puñetazo y comencé a hacerle señas para que dijera que no-Pues eso, que la he llamado pero no contesta.
-[…]
-Que, ¿Si sé que le pasa?-me miró en busca de una señal, y le dije que no-No, no. No sé nada, ¿por qué?
-[…]
-Bueno primo, si me entero de algo te aviso ¿vale? Un beso.
-[…]
Colgó el teléfono y me echó una mirada asesina.
-¿Se puede saber qué coño le estás haciendo a mi primo? Lo ilusionas y lo ignoras. Tía, ¿de qué vas?-lo mismo que me dijo Laura.
-Joder, tranquilízate… yo no paso de él. ¡Si anoche mismo estuve con él! Sólo le dije que hoy no podía, que tenía cosas que hacer.
-Claro… venir aquí a verme, súper importante.
-Joder, no he hecho nada malo.
-Yo sólo te digo que no le hagas daño, no cometas el mismo error que con mi hermano.
De repente, empecé a sentirme muy incómoda, tenía que salir de allí.
-Bueno, yo tengo que irme, sólo pasaba por aquí y quería ver cómo estás.
-Claro, ¿te acompaño hasta la puerta?-dijo un poco molesta.
-No hace falta, tú quédate por cosas más importantes, no vaya a ser que llame Zac en mi ausencia-no sé si captó mi ironía, el caso es que se quedó callada.
Bajé las escaleras con un poco de rabia, no entendía por qué se cabreaba tanto. Al abrir la puerta, escuché mi nombre por detrás.
-Evelyn, ¿te vas?-Javi parecía decepcionado.
-Sí, tengo que irme.
-¿Puedo llevarte?
Tras pensarlo un segundo, cedí. La verdad, no tenía ganas de ir andando hasta mi casa.
-Ponte el casco-dijo tirándomelo.
-Desde luego, que tienes un peligro…
-¿Qué dices? Si yo soy la seguridad personificada.
-Ya, ya-los dos nos subimos y arrancó la moto.
A pesar de vivir algo lejos, llegamos en muy poco tiempo.
Al llegar, me bajé de la moto y le di el casco.
-Oye, ¿quieres quedarte un rato?
-¿En tu casa?
-No hombre, en la Mezquita… pues claro, tonto.
-Sí, claro.
Necesitaba un amigo, y él era el recurso más cercano.
-Pues vamos hacia adentro-dije sonriendo.
De repente sentí que alguien nos observaba.
-Mira niña, que bastante tengo ya, eh. Por ahora he dicho que me caí por las escaleras.
-Bueno, y ¿quién se supone que grabó la pelea?
-Eso a ti no te importa.
Claro, me doy de hostias con una, lo graban y una amiga puede meterse en graves problemas, y ¿no me importa? Esta tía es tonta.
-Clara, al tema que te pierdes… ¿qué es lo que quieres?
-Que me hagas caso.
-Y ¿qué se supone que tendría que hacer?
-Para empezar, no quiero volver a verte con ese chico, el moreno.
-¿Óscar? Mira que tirártelo y no saberte el nombre…
-No, ese no. Además, no tengo porqué aprenderme todos los nombres de los tíos que me tiro.
-¿Entonces? No voy a separarme de Sergio.
-No te quieres dar cuenta, ¿eh? Me refiero a tu noviete, el moreno buenorro.
-Zac…-susurré, me salió casi sin querer.
Tenía razón, no quería verme en esa situación.
-Sí, ese. Zac, no quiero verte con él. Y tengo gente que te vigila. Si lo ves, voy a enterarme.
-Pero, ¿por qué? ¿Por qué lo haces?
-¿Aparte de porque me partiste la cara? Si te hago un favor, Evelyn. Zac no tiene que estar con una chica como tú, a él le pega más… ¡una como yo!
-O sea, una zorra.
-No empieces niña. No tengo nada más que hablar contigo, ¡que no te vea con Zac!-dijo y se fue.
Así, sin más. Increíblemente mala, la muy zorra.
No tenía otra opción, tenía que hacerlo por Xiza, y por Zac. Puede que a él le joda separarse de mí, pero el dolor sería mucho mayor si se tratase de ver a su hermana en serios problemas, o lo que es peor, en la cárcel.
No sabía qué hacer, no podía encerrarme en mi casa, eso seguro.
Laura hoy tenía que hacer faenas, y Sergio iba a surfear. No lo pensé más, y me dirigí a la casa de María José. Tardé un ratito en llegar, porque no me di prisa. Al llegar, Javi me abrió la puerta.
-Hola Javi, ¿está tu hermana?
-Sí, está en su cuarto.
-Pero, ¿está con Adrián?
-No, está sola.
-Gracias-dije y empecé a subir las escaleras.
-Oye, y tú ¿cómo estás? Vi la pelea.
-Bien, sólo tengo un arañazo bajo la oreja. ¿Y tú, qué tal? De resaca, ¿no?
-Un poco, pero estoy bien.
-Gracias por preocuparte, Javi.
-Anda ya, qué tonta-sonrió y volvió a hablar-ve para arriba.
-Sí, que si no, no subo nunca.
Subí y llamé a la habitación de María José.
-¡Entra!-abrí la puerta y me senté en la cama. Ella estaba con el ordenador, supongo que en el Tuenti-¡Evelyn! ¿Cómo estás? Pensaba llamarte ahora, lo juro.
-No te preocupes, estoy bien.
-No te volví a ver en toda la noche, ¿dónde te metiste so perra?
-Me fui con Zac-sus ojos me prestaban más atención ahora.
Se levantó y fue solo entonces cuando pude divisar su peculiar pijama. Tenía el pantalón lleno de ovejitas, y en la parte de arriba, una oveja grande que ocupaba desde el pecho hasta la barriga-, monísimo el pijama, ¡eh!
-Calla tonta, ¡me lo regaló Adrián y me encanta!-las dos estallamos en carcajadas. Volvió a sacar el tema de Zac-No me cambies de tema bandida, ¿qué pasó con Zac?
-Nada… fuimos a la playa, nos tumbamos a ver las estrellas y…
-¿Y?
-Volvimos a casa…
-¿Y?
-¿Cómo que y…? ¿Qué esperabas?
-¡Que si hubo tema!
-Joder María José, ¡no! Ni siquiera estamos saliendo.
-¿No?
-No.
-¿Segura?
-Sí
-¿Sí?
-¡No sé! Cómo mareas tía.
-¡Ajá! Dudas…
-No seas tonta…
Comenzó a sonar el móvil de María José, y empezó a sonreír de forma muy pícara,
-Deduzco que es Adrián.
-No, es el rey de Roma.
-¿Te llama el rey de Roma?
-¡Es Zac, imbécil!-dijo y lo cogió-¡Hola Zac!
-[…]
-¿Evelyn? Pues casualmente… ¡Ay!-le pegué un puñetazo y comencé a hacerle señas para que dijera que no-Pues eso, que la he llamado pero no contesta.
-[…]
-Que, ¿Si sé que le pasa?-me miró en busca de una señal, y le dije que no-No, no. No sé nada, ¿por qué?
-[…]
-Bueno primo, si me entero de algo te aviso ¿vale? Un beso.
-[…]
Colgó el teléfono y me echó una mirada asesina.
-¿Se puede saber qué coño le estás haciendo a mi primo? Lo ilusionas y lo ignoras. Tía, ¿de qué vas?-lo mismo que me dijo Laura.
-Joder, tranquilízate… yo no paso de él. ¡Si anoche mismo estuve con él! Sólo le dije que hoy no podía, que tenía cosas que hacer.
-Claro… venir aquí a verme, súper importante.
-Joder, no he hecho nada malo.
-Yo sólo te digo que no le hagas daño, no cometas el mismo error que con mi hermano.
De repente, empecé a sentirme muy incómoda, tenía que salir de allí.
-Bueno, yo tengo que irme, sólo pasaba por aquí y quería ver cómo estás.
-Claro, ¿te acompaño hasta la puerta?-dijo un poco molesta.
-No hace falta, tú quédate por cosas más importantes, no vaya a ser que llame Zac en mi ausencia-no sé si captó mi ironía, el caso es que se quedó callada.
Bajé las escaleras con un poco de rabia, no entendía por qué se cabreaba tanto. Al abrir la puerta, escuché mi nombre por detrás.
-Evelyn, ¿te vas?-Javi parecía decepcionado.
-Sí, tengo que irme.
-¿Puedo llevarte?
Tras pensarlo un segundo, cedí. La verdad, no tenía ganas de ir andando hasta mi casa.
-Ponte el casco-dijo tirándomelo.
-Desde luego, que tienes un peligro…
-¿Qué dices? Si yo soy la seguridad personificada.
-Ya, ya-los dos nos subimos y arrancó la moto.
A pesar de vivir algo lejos, llegamos en muy poco tiempo.
Al llegar, me bajé de la moto y le di el casco.
-Oye, ¿quieres quedarte un rato?
-¿En tu casa?
-No hombre, en la Mezquita… pues claro, tonto.
-Sí, claro.
Necesitaba un amigo, y él era el recurso más cercano.
-Pues vamos hacia adentro-dije sonriendo.
De repente sentí que alguien nos observaba.
Cap.25 Chantaje
-Evelyn, despierta, te has dormido, ya estamos en tu casa.
-¿Qué hora es?
-Las cinco ¿Te reñirá tu madre?
-No creo, estará dormida.
-Bueno, pues mañana te llamo.
-Claro-me dio un beso, un intenso beso, y me bajé.
Me despedí con la mano y se fue.
Entré despacio en mi casa y subí a mi habitación. En el baño, me quité la pintura con unas toallitas desmaquilladoras y me puse el pijama. Luego me lavé los dientes y volví a mi habitación.
Estaba cansada, pero aún así me conecté al Tuenti. Tenía algunas cosas, entre ellas, un mensaje privado de Clara.
#Clara Torres: “te vas a arrepentir de lo que has hecho hija de puta, está todo grabado. ¡A tu amiga y a ti se os va a caer el pelo! ¡Espero que le vaya bien donde tiene que estar, en la cárcel! Aunque claro, hay una forma en la que el vídeo no llegara a la policía…”
¡Qué hija de puta! Me va a meter en un lío… joder, tengo que avisar a Xiza… ¿Qué querrá decir con eso de que hay una forma…? Le voy a contestar.
#Yo: “a la cara no eras tan valiente, guapa. Bueno, a lo que iba, ¿qué quieres decir con lo de la forma? Es un chantaje, ¿verdad? ¿Qué se supone que tendría que hacer?”
Apenas enviarlo, me habló Laura.
Laura: ¡Cariño! ¡Has desaparecido!
Yo: me fui con Zac.
Laura: yo creo que le estás dando demasiadas ilusiones…
Yo: ¿Cómo?
Laura: sí, le haces creer que vas a estar con él, pero, ¿realmente vas a hacerlo?
Yo: ay Laura, yo que sé… puede que mañana dé el paso.
Laura: genial
Iba a contarle a Laura lo que me había pasado, pero me dijo que tenía que irse.
Vi que tenía otro mensaje privado.
#Clara Torres: “Jaja, muy lista para ser rubia, ¿no? Vas a tener que hacerme caso en todo, y me refiero a ¡TODO! Para empezar, no puedes contarle esto a nadie, ¡¡N.A.D.I.E!! Y por lo pronto, mañana en el parque de al lado de mi casa a las seis, ¿vale? ¡NO TARDES!”
Pero si ella también es rubia, cómo puede decirme eso…
En ese momento, en la cabeza me rondaban tantas cosas, que decidí acostarme.
Mañana
Me desperté sobre las once, tras una mala noche.
Bajé abajo para comer algo, y no había nadie. Encontré una nota encima de la mesa.
“Cielo, hemos ido a tomarnos algo. Puedes hacerte una pizza, o algo. Un beso.”
Pues nada, me toca cocinar. Estarán por lo menos hasta por la tarde. Me hice un vaso de leche caliente y me puse a ver la televisión en el sofá.
Como era de esperar, me quedé dormida. Me despertó el móvil a las dos y media. Puse el altavoz y fui hacia la cocina a hacerme una pizza. Solté el móvil en la encimera y me puse manos a la obra.
-Buenos días princesa, ¿cómo estás?
-Bien, no me puedo quejar-mentí, con lo de Clara no podía estar bien.
-Entonces, ¿podemos ir al cine esta tarde?
-Lo siento, no puedo ir.
-¿Por qué? Vamos, que invito yo.
-Que no puedo, Zac.
-¿De verdad? Pero, ¿te han castigado?
-¡Te he dicho que no puedo!
Se hizo el silencio unos minutos.
-Claro, no pasa nada. Ya te llamaré después.
Pi, Pi, Pi…
Joder, Zac debe odiarme. Soy lo peor. O mejor dicho, Clara es lo peor.
Seguí cocinándome la pizza con mis ralladuras de cabeza.
Comí viendo Los Simpsons y subí a mi habitación. Para desconectar un poco, me puse a leer con la música a tope.
Hasta que, la alarma me avisó que eran las cinco, y debía vestirme.
Me levanté y me di una ducha rápida. No me esmeré mucho en escoger la ropa, así que me puse unos vaqueros, una camiseta negra y mis converse blancas. Cogí mis llaves, y mi móvil. La casa y el parque no estaban tan lejos, y no tardé en llegar. Cuando llegué aún no estaba, por lo que me senté en el banco en el que solíamos sentarnos cuando veníamos a este parque. Tardó unos diez minutos en llegar.
-Vaya, al menos puntual, igual me pienso no putearte tanto.
-Menos cuentos guapita, ¿qué quieres?
-¿Qué hora es?
-Las cinco ¿Te reñirá tu madre?
-No creo, estará dormida.
-Bueno, pues mañana te llamo.
-Claro-me dio un beso, un intenso beso, y me bajé.
Me despedí con la mano y se fue.
Entré despacio en mi casa y subí a mi habitación. En el baño, me quité la pintura con unas toallitas desmaquilladoras y me puse el pijama. Luego me lavé los dientes y volví a mi habitación.
Estaba cansada, pero aún así me conecté al Tuenti. Tenía algunas cosas, entre ellas, un mensaje privado de Clara.
#Clara Torres: “te vas a arrepentir de lo que has hecho hija de puta, está todo grabado. ¡A tu amiga y a ti se os va a caer el pelo! ¡Espero que le vaya bien donde tiene que estar, en la cárcel! Aunque claro, hay una forma en la que el vídeo no llegara a la policía…”
¡Qué hija de puta! Me va a meter en un lío… joder, tengo que avisar a Xiza… ¿Qué querrá decir con eso de que hay una forma…? Le voy a contestar.
#Yo: “a la cara no eras tan valiente, guapa. Bueno, a lo que iba, ¿qué quieres decir con lo de la forma? Es un chantaje, ¿verdad? ¿Qué se supone que tendría que hacer?”
Apenas enviarlo, me habló Laura.
Laura: ¡Cariño! ¡Has desaparecido!
Yo: me fui con Zac.
Laura: yo creo que le estás dando demasiadas ilusiones…
Yo: ¿Cómo?
Laura: sí, le haces creer que vas a estar con él, pero, ¿realmente vas a hacerlo?
Yo: ay Laura, yo que sé… puede que mañana dé el paso.
Laura: genial
Iba a contarle a Laura lo que me había pasado, pero me dijo que tenía que irse.
Vi que tenía otro mensaje privado.
#Clara Torres: “Jaja, muy lista para ser rubia, ¿no? Vas a tener que hacerme caso en todo, y me refiero a ¡TODO! Para empezar, no puedes contarle esto a nadie, ¡¡N.A.D.I.E!! Y por lo pronto, mañana en el parque de al lado de mi casa a las seis, ¿vale? ¡NO TARDES!”
Pero si ella también es rubia, cómo puede decirme eso…
En ese momento, en la cabeza me rondaban tantas cosas, que decidí acostarme.
Mañana
Me desperté sobre las once, tras una mala noche.
Bajé abajo para comer algo, y no había nadie. Encontré una nota encima de la mesa.
“Cielo, hemos ido a tomarnos algo. Puedes hacerte una pizza, o algo. Un beso.”
Pues nada, me toca cocinar. Estarán por lo menos hasta por la tarde. Me hice un vaso de leche caliente y me puse a ver la televisión en el sofá.
Como era de esperar, me quedé dormida. Me despertó el móvil a las dos y media. Puse el altavoz y fui hacia la cocina a hacerme una pizza. Solté el móvil en la encimera y me puse manos a la obra.
-Buenos días princesa, ¿cómo estás?
-Bien, no me puedo quejar-mentí, con lo de Clara no podía estar bien.
-Entonces, ¿podemos ir al cine esta tarde?
-Lo siento, no puedo ir.
-¿Por qué? Vamos, que invito yo.
-Que no puedo, Zac.
-¿De verdad? Pero, ¿te han castigado?
-¡Te he dicho que no puedo!
Se hizo el silencio unos minutos.
-Claro, no pasa nada. Ya te llamaré después.
Pi, Pi, Pi…
Joder, Zac debe odiarme. Soy lo peor. O mejor dicho, Clara es lo peor.
Seguí cocinándome la pizza con mis ralladuras de cabeza.
Comí viendo Los Simpsons y subí a mi habitación. Para desconectar un poco, me puse a leer con la música a tope.
Hasta que, la alarma me avisó que eran las cinco, y debía vestirme.
Me levanté y me di una ducha rápida. No me esmeré mucho en escoger la ropa, así que me puse unos vaqueros, una camiseta negra y mis converse blancas. Cogí mis llaves, y mi móvil. La casa y el parque no estaban tan lejos, y no tardé en llegar. Cuando llegué aún no estaba, por lo que me senté en el banco en el que solíamos sentarnos cuando veníamos a este parque. Tardó unos diez minutos en llegar.
-Vaya, al menos puntual, igual me pienso no putearte tanto.
-Menos cuentos guapita, ¿qué quieres?
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