-¡Mira tita! ¿A que estoy guapo?
David vino hacia mí con unos vaqueros y una camiseta con un dibujo de Spiderman.
-Estás guapísimo. ¿Has hablado ya con mamá?
-Sí, le he dicho que iba al cine con Javi y contigo y me ha dicho que hoy tiene concierto.
-Qué bien, a ver si diera uno por aquí cerquita para que podamos ir a verla, ¡eh!
-Sí, ¡y subiré al escenario!
Me eché a reír y me fui a mi habitación para prepararme. Cogí del armario unos vaqueros, un chaleco blanco con detalles negros, la ropa interior y me fui hacia la ducha.
No tardé mucho, ya que en unos minutos llegaría Javi.
Ya vestida y peinada bajé abajo, donde me esperaban David y Javi.
-No sabía qué habías llegado. Si lo llego a saber me habría dado más prisa.
-Da igual, no llevo mucho tiempo esperando.
-¿Nos vamos ya?-preguntó David emocionado.
-Sí, vámonos ya. Voy a avisar a la abuela.
Fui a la cocina y le di un beso a mi madre.
-Mamá, que ya nos vamos.
-¿Tienes dinero?
-Sí, yo tengo no te preocupes.
-Bueno, yo aún así te doy por si os falta algo a ti y al niño.
-Vale.
Sacó la cartera y me dio veinte euros.
-¿Y cómo vais a ir a El Castillo? ¿En el coche de Zac?
-Eh, no. Zac no viene mamá, sólo vamos Javi, el niño y yo.
-¿Y entonces cómo vais?
-Vamos a coger el autobús.
-Bueno, pero no volváis tarde eh, que yo si el niño no está aquí no estoy tranquila y no puedo dormir.
-No te preocupes. Vemos la película, cenamos y volvemos.
-Venga, vete ya que vais a perder el autobús.
-Adiós, ¡te quiero!
-¡Tened cuidado!-dijo mientras yo me alejaba.
Salí de mi casa y ellos estaban esperándome en el jardín.
-Evelyn, he dejado mi moto en la parte de atrás de tu casa, no pasa nada, ¿no?
-No, no te preocupes.
-¡Vámonos!-gritó David y nos fuimos de allí.
De camino yo no hablé apenas, sólo me limitaba a escuchar lo que ellos hablaban.
¿Qué estará haciendo Zac ahora? Espero que no se desmadre mucho. Aún tengo pendiente hablar con él sobre la chica de las fotos.
-Bueno enano, ¿qué película querrás ver?
-¡Quiero ver Cars 2!
-¡Anda! Esa es la de los coches, ¿verdad?
-Sí, ¡y sale Rayo Mcqueen!
-Evelyn, ¿estás bien? No tienes buena cara.
-Sí, vamos que el autobús no tardará en llegar.
En efecto, llegó el autobús y nos fuimos.
David se sentó con Javi y yo me senté en frente.
Delante de mí había una pareja que no paraba de besuquearse y darse el lote. Qué envidia.
Sin embargo en unos asientos más atrás se hallaba una pareja que no mostraban esa efusividad. Simplemente iban cogidos de la mano. Un gesto de cariño, amor, y seguridad. Charlaban tranquilamente sobre cosas que quizás no tenían ninguna importancia, y reían sin problemas. Miradas cómplices, y sinceras. Amor sencillo. Amor sincero.
Javi y David hablaban sin parar y reían como chiquillos. Claro, que David lo era.
Aún no entiendo porqué Javi ha mostrado tanto interés con lo del embarazo que resultó no serlo, y el que muestra con mi sobrino. Este niño es bipolar.
El autobús nos soltó casi en frente del centro comercial y entramos.
-La película Cars 2 empieza en diez minutos. Compramos palomitas y entramos.
-¿Puedo invitaros?-preguntó Javi.
-No. Tú te pagas tu entrada, y yo pago la nuestra.
-Pues luego a la cena invito yo.
Iba a decirle que no, pero no me dejó.
-No admito un no por respuesta.
Pues mira, así me ahorro un dinerito.
Compramos palomitas y chucherías y nos metimos en la sala. David quería el asiento del pasillo, así que Javi se sentó a su lado, y yo al lado de este.
Durante la película no podía dejar de pensar en Zac.
¿Es que no puedes salir de mi cabeza aunque sea un rato? Qué agobio.
En ese momento Javi puso su brazo en el reposabrazos, apartando el mío.
-¡Oye!-le susurré-Mi brazo estaba ahí antes.
-Ponlo encima del mío-no pude oírlo bien.
-¿Qué? No te oigo.
Javi cogió mi brazo y lo puso sobre el suyo, que descansaba en el reposabrazos.
El tacto de su piel era muy suave. Me gustaba.
David se lo estaba pasando en grande. Propio de un niño de su edad viendo una película de dibujos en el cine.
Al acabar la película, salimos y nos pusimos a la cola del Burguer King.
-¡Ha sido alucinante!
David estaba muy emocionado.
-¿Qué vas a querer comer David?-le pregunté.
-Quiero una hamburguesa.
-Yo quiero aquella de allí.-le señalé a Javi el dibujo de la hamburguesa-A David pídele el menú infantil, ¿vale? Yo voy a ir al baño.
Fui al baño para hacer mis necesidades, y luego me lavé las manos.
Al volver ya habían pedido la comida y decidí coger una mesa para comer.
Me senté e inevitablemente, volvieron a mí los pensamientos. Y con ellos, una pelea conmigo misma en mi interior.
¿Con quién habrá salido Zac esta noche? Seguro que está pasándoselo genial. Y yo, aquí de niñera con el tonto este. No, no puedes pensar así Evelyn, cancelar. Me lo estoy pasando súper bien. Joder, no te engañes Evelyn si no paras de pensar en él y en qué estará haciendo. Quizás sea eso lo que te impide pasártelo bien. Quizás eso te ciegue, y te impide ser feliz, y no dejar de pensar en él. Yo me voy a cagar en Zac, en la del coche, y en los filósofos que me incitan a pensar.
-¡Tita! Con mi comida viene un juguete de Cars, ¡seguro que me viene un coche!
-¿Te ha costado muy caro?-le pregunté a Javi.
-No te preocupes, tú come.
No tenía mucha hambre, pero decidí que tenía que comer.
Me comí las hamburguesas sin ganas ningunas, y luego nos fuimos del centro comercial.
Como aún faltaba un buen rato para el próximo autobús, nos quedamos en un parque cercano a la estación de autobuses.
David jugaba tranquilo en el parque, mientras Javi y yo hablábamos sentados en un banco.
-Bueno y a ti, ¿cómo te va con mi primo?-preguntó Javi.
-Bueno… si te digo la verdad…
-Rubia, con un bien o un mal me basta. No quiero oír vuestras historias.
-Eres un imbécil.
-Perdona, sin insultar eh, que yo no te he insultado a ti.
-Joder Javi pero si estás todo el santo día pinchando y venga y venga, que no paras todo el día chinchándome-el tono de mi voz iba subiendo.
-Yo no te chincho, es que simplemente soy así.
-Así de gilipollas, ¿desde cuándo? Desde que llegó tu primo Zac y tu familia dejó de echarte cuenta a ti porque en el fondo tú bien sabes que él es mejor que tú.
-¡No metas a mi familia en esto!-se levantó y me chilló, ya muy serio.
-¡Mira tita! ¡Mírame!
-¡Te estoy viendo!-aunque en realidad no fuera cierto.
-A ti lo que te pasa es que te jode mucho que Zac se fije en otras tías aparte de ti.
-Pero, ¿qué dices? Zac me quiere sólo a mí.
-Ya, por eso hace un momento estabas a punto de contarme vuestros problemas.
-¡Tita mírame! ¿Por qué no me miras? ¡No me estás mirando!
-¡David ahora no!
-No, el problema es que tú sigues resentido por que te dejé por él, porque pasé de ti. ¿Me oyes? ¡Pasé de ti! Porque nadie quiere estar con una persona que tiene esos cambios tan bruscos de personalidad, que no sabe ni lo que quiere.
-¡Mira tita, como Rayo Mcqueen!
-¡David ahora no!
-¿Eso piensas de mí realmente?-me preguntó Javi sin expresión ninguna en la cara.
Justo iba a contestar, cuando escuchamos un fuerte golpe.
Sólo podía temerme una cosa, y miré en dirección a David. Estaba en el suelo tirado, junto al castillo hecho a base de barras de hierro para trepar.
-¡David!
Corrí lo más rápido que pude junto a él y lo cogí en brazos.
Tenía una brecha en la cabeza que no paraba de sangrarle.
-¡Joder, David!-no sabía qué hacer, sólo me limitaba a llorar y gritar.
Javi estaba llamando una ambulancia con su móvil.
-¡Ya viene la ambulancia para acá!
-No contesta Javi no contesta…-dije entre sollozos- Javi ha sido mi culpa joder no para de sangrar…
-Evelyn escúchame…
-No… no, joder ha sido mi culpa… ¡No!
-¡Evelyn! ¡Escúchame! No va a pasar nada, ¿me oyes? Los niños siempre están de allá para acá y es normal que tengan porrazos.
-Es que ha caído de cabeza joder… ¡que no me contesta que no responde!
-Evelyn eso es porque ha perdido la conciencia pero ya verás que todo irá bien.
-No… David despierta, por favor mi niño…-no podía dejar de llorar.
-Evelyn confía en mí.
En ese instante le miré a los ojos y algo me hizo creerle. Confiar en su palabra. Así que decidí esperar a la ambulancia lo más calmada que pude.
Tardó poco en llegar y subimos los dos con él, por ser un niño pequeño.
Llegamos al hospital y nos hicieron quedarnos en la sala de espera.
-Pero ¿por qué no me han dejado entrar?
-Porque estás muy nerviosa Evelyn. Imagínate que se despierta David y te ve así. ¿Cómo crees que se pondría al ver a su tía así?
-Pero yo quiero verlo… yo quiero estar ahí.
-No te preocupes. Tú quédate conmigo. Quizás yo no sea muy buena compañía, ni quien tú quisieras que estuviera contigo en este momento, pero no voy a separarme de ti ni un segundo. Voy a hacerlo lo mejor posible-sonrió de una forma distinta, nueva. Una forma totalmente diferente a la del Javi macarra. Era un Javi cariñoso… y un Javi sencillo-Ya he hablado con tu madre, y viene para acá con tu padre.
-Mi hermana…
-Tu hermana está dando un concierto y tu madre me ha dicho si realmente no ha sido tan grave tal y como yo le he dicho, la llamaremos en cuanto termine. El padre del niño viene con ellos dos.
-Muchas gracias Javi.
Estuvimos allí esperando un rato, hasta que llegaron mis padres. Sin Jonathan.
-¡Evelyn! ¿Qué ha pasado?
-Es que estábamos en el parque, y el niño se ha caído desde un castillito de hierro y…
-Pero ¿cómo se te ocurre dejar que se monte ahí? ¡Que es un crío Evelyn!
-Lo sé mamá, pero me despisté un momento…
-¿Qué te despistaste? Evelyn, que no es un perro que puedes soltar por un parque como si nada. Es un niño, al que hay que prestar atención.
-Pero mamá, yo…
-Eres una irresponsable.
Volví a empezar a llorar, y me abracé a Javi, quien me devolvió el abrazo.
-Irina, tengo que decir que la culpa ha sido mía-dijo Javi.
¿Pero qué está diciendo? No puede cargar con la culpa.
-Yo distraje a Evelyn mientras ella cuidaba y vigilaba a David, lo siento muchísimo.
-Es muy honrado por tu parte Javi, pero era su responsabilidad no dejarse distraer y cuidar de su sobrino.
Entonces llegó Jonathan.
-Evelyn ¿dónde está el niño?
-Lo tienen ahí dentro-dije señalando una puerta.
Jonathan no pronunció palabra alguna y se fue hacia la puerta. Llamó un par de veces y entró con decisión.
Nos quedamos esperando en la sala de espera, y un cuarto de hora después salió Jonathan de allí.
Me levanté y fui hacia él.
-¿Cómo está?
-Está bien, no te preocupes. Ha recuperado la conciencia. Le han dado puntos.
-¿Puedo verlo ya?-dije impaciente.
-No, aún no. Le están haciendo unas pruebas para ver que todo funciona correctamente en su cabeza.
Volví a sentarme, y en pocos minutos salió con una piruleta en la mano junto al médico.
Fue corriendo en busca de su padre y lo abrazó con fuerza.
-¿Has visto qué valiente papi?
-Has sido el mejor campeón.
Mis padres fueron y le dieron un millón de besos. Cuando se apartaron fue cuando pude ir yo.
-Lo siento mucho David-dije mientras lo abrazaba-No quería que pasara esto… ¿me perdonas?
-Sólo si me prometes una cosa…-me dijo.
-¿El qué?
Todos posaban su atención en nosotros.
-Que tú y Javi no vais a pelear más.
Miré a mi madre que me hacía señales con la cabeza para que dijera que sí. Luego miré a Javi, que hizo lo mismo.
-Claro que sí cariño-volví a abrazarlo.
No me dio tiempo a separarme apenas cuando ya estaba echando a correr hacia Javi.
-¡Javi! He sido muy valiente, y me han puesto puntos y todo.
-Claro que sí enano, te has portado como un superhéroe.
-Bueno, vámonos a casa que el niño tiene que descansar-dijo mi madre.
-Yo voy a llamar a Selena, que antes hablé con ella y me dijo que la llamara en cuanto viera al niño-añadió Jonathan.
-Evelyn, tú y tu amigo os volvéis en el autobús-me dijo mi madre.
-Sí mamá…
Todos se fueron de allí y Javi y yo fuimos hacia la parada de autobús más cercana.
Tuvimos suerte, y por allí pasó un autobús que paraba en Luna. Por el camino ni siquiera hablé, iba totalmente en silencio, y Javi igual.
Ya en casa, él cogió la moto.
-Javi, quiero pedirte un favor…
-Dime, ¿qué quieres?
-Me gustaría ver a Zac, para contarle lo sucedido y tal…
-¿Estás segura? Evelyn es sábado, son las cuatro de la mañana, yo me imagino el estado de mi primo…
-Que sí enserio, que no pasa nada.
-Como quieras, toma-dijo pasándome un casco que sacó de debajo del asiento de la moto.
Nos montamos en la moto y fuimos hacia la Plaza Antigua, donde los jóvenes suelen reunirse para hacer botellón.
Aparcó la moto y me ayudó a buscar a Zac entre tanta gente.
Allí había de todo. Borrachos, muchos. Por no decir todos. Alguno incluso se liaba el cigarrito de la felicidad, y consumían otras cosas en contra de la ley.
Algún borracho se acercó a mí con ademán de agarrarme o abrazarme, pero Javi me agarró y me estrechó contra él.
Entonces lo vi, hablando con tres o cuatro chicas. Me acerqué a él y le puse mi mano en el hombro.
-Zac, ¿podemos hablar?
-¡Hombre, mira quién está aquí!
Apestaba a alcohol y tabaco.
-Ven, que quiero contarte una cosa, me siento fatal.
-Bueno chicas, vosotras no os valláis muy lejos-les dijo y se vino conmigo.
No nos pusimos muy lejos del lugar donde se hallaba Javi, que no nos quitó ojo de encima.
-Verás, es que he ido a El Castillo, y mi sobrino en un parque se ha caído, y se ha hecho una herida en la cabeza… le han puesto puntos y todo, por mi culpa…
-¿Al Castillo? ¿Y con quién has ido?
-Pues con mi sobrino… y con Javi.
-¿Cómo que con Javi? ¿Con qué Javi?
-Con Javi Zac, quién va a ser, pues tu primo.
-¿Y qué pintas tú con mi primo? No quiero verte con él. Que ya bastante tuviste con él, ¿no?-empezó a alzar la voz y a ponerse algo furioso.
-Pero bueno, ¿y tú? ¡Que he visto las fotos de la tía esa en tu coche y en mi casa!
-Ah, sí.
-¿Ah, sí? ¿Eso vas a decir? Y qué me dices de esas tres chicas que te están esperando, ¿eh?
-Pues que están buenísimas y con suerte alguna caerá.
-Ah, pues perfecto, como si te las quieres tirar a todas, porque lo nuestro, ¡se acabó!-comencé a llorar e intenté irme.
-¿Cómo que se acabó? ¡Ven aquí!
Me agarró del brazo.
-¡Suéltame, y vete con una de esas zorras!
Entonces llegó Javi y me puso tras él.
-No te preocupes que lo haré, me iré con todas si así lo quiero. Y tú primo, no te rebajes a intentar nada con esta niña, que no merece la pena. Es una puta.
Justo en ese momento, pasó lo que yo menos esperaba. Javi le dio un puñetazo en el pómulo derecho a Zac, que tiró el cubata y se echó hacia atrás, quejándose del dolor.
Algunos amigos de Zac se acercaron. No eran de aquí, eran de El Castillo.
-¿Zac qué te ha pasado? ¿Te ha dado este capullo?-dijo uno de ellos señalando a Javi.
Era castaño de pelo, y my alto. Tenía los músculos muy definidos, podía verse debido a su ropa bien ceñida al cuerpo.
-¿Pero qué haces gilipollas?-le dijo Zac a Javi.
-Intentar abrirte los ojos capullo. Para ver si así te das cuenta en el gilipollas que te has convertido y en la niña que acabas de perder-respondió Javi.
Acto seguido, me cogió de la mano y nos fuimos hacia la moto.
Me dio el casco.
-Súbete Evelyn.
-Pero…
-Vámonos Evelyn, hoy ya has pasado bastante, ¿no crees?
-¿A dónde vamos?
-A tu casa.
Es la secuela de "La vida de Selena Gonzalez" Evelyn, es la hermana pequeña de Selena, que ya tiene sus 16 años bien cumplidos. Ella es muy diferente a su hermana, no le van las relacciones serias ni le va ser una chica buena... es un poco rebelde, hasta que alguien le pare los pies.
martes, 23 de agosto de 2011
Cap.50 Cita para tres
-Tita. Tita, despierta.
Miré el despertador. Las diez.
-David, ¿qué quieres?
-Tengo hambre, y la abuela está durmiendo.
-Ya David, yo también estaba durmiendo…
-Venga tita, que tengo hambre. ¡Por favor, por favor, por favor!
-Vale, ya voy… ve bajando tú.
Mi sobrino echó a correr escaleras abajo y yo me levanté y me estiré.
Bajé abajo y mi sobrino estaba en el sofá viendo Bob Esponja.
-¿Qué quieres desayunar?
-¡Un vaso de leche con galletas de dinosaurios!
Cogí una taza de dibujitos que a él le encantaba y eché leche. Lo metí en el microondas y lo calenté un minuto.
-¿Qué vas a hacer hoy David?
-No sé… ¿vas a llevarme a algún lado?-gritó ilusionado.
-Pues mira, no estaría mal. Podemos ir al cine, y luego a comernos una hamburguesa, ¿qué te parece?
-¡Sí! ¡Pero por la noche!
-¿Por qué?
-Pues porque los mayores salen por la noche y yo ya soy mayor.
Me eché a reír.
-Como quieras.
El microondas pitó y saqué la taza. A continuación le eché dos cucharadas de Cola Cao y removí la leche con la cuchara. Saqué un paquete de galletas del armario y se lo llevé todo a la mesa.
-Hala, aquí tienes. Que aproveche.
-Gracias tita.
La verdad es que me apetecía un plan tranquilito con mi sobrino. Ya que, Zac no quería quedar conmigo.
-David voy a meterme en Tuenti arriba ¿vale?
-No me dejes aquí solo…
-Pero si no estás solo… ¡Estás con Bob Esponja!
-¡Y Patricio!
-Claro-sonreí y me fui a mi habitación.
Abrí Internet y me metí en Tuenti.
Tengo que buscar alguien que venga conmigo y con mi sobrino esta noche.
A ver Laura.
Yo: Laura, ¿tienes plan para esta noche?
Laura: sí tía, estoy tonteando con un chico, se llama Ignacio, y esta noche he quedado con él.
Yo: ¿En serio? ¡Qué guay tía, pues mucha suerte!
Laura: ¿Por qué lo decías?
Yo: Nada, por si querías venir conmigo y mi sobrino pero tu plan es mejor.
Laura: ¡Otro día será!
Yo: Sí. Bueno, voy a llamar a más gente a ver.
Llamé a Sergio, que se llevaba genial con el peque.
-¿Sí?
-Sergio, ¿tienes algún plan para esta noche?
-Pues la verdad es que sí. Tengo cena con unos patrocinadores.
-Joder…
-¿Por qué? ¿Te pasa algo? ¡La anulo!
-¡No! No, no es nada en serio. Mucha suerte, te quiero.
Colgué el teléfono y busqué en la agenda el número de Xiza. La llamaré y así hablamos un poco sobre el cambio de su hermano.
Segundo pitido.
-¿Diga?
-Xiza, soy Evelyn.
-Ah, dime Evelyn.
-Es que tenía pensado ir con mi sobrino esta tarde al cine, por si no tenías planes y querías venirte.
-Lo siento Evelyn, es que con esto del embarazo no me encuentro muy bien…
-No te preocupes, mejórate.
Colgué el teléfono y pensé en Mª José.
Cógemelo… vamos…
Nada. Pues iré a su casa.
Me vestí con unos vaqueros y una camiseta cualquiera y tras coger mi móvil y mis llaves, bajé.
-Oye David, ahora vengo que voy a ir a la casa de Mª José.
-¿Quién es?
-La prima de Zac. La hermana de Javi.
-¡Quiero ir! ¡Por favor!
-Es que tengo prisa, así que venga, vístete, ¡te cuento diez!
-¡No, espera, espera!
Tras algunos segundos arriba mi sobrino bajó aún en pijama.
-Tita, es que no sé qué ponerme para ir a ver a Javi.
-Ay Dios… Vamos a ver a Mª José, que conste-dije subiendo arriba con él.
-Mira, estos vaqueros que son chulísimos-dije rebuscando en su armario-, y con esta camiseta van perfectos-le enseñé una camiseta negra.
-Vale. No mires, que voy a vestirme.
-Amigo, llevo viéndote desde que naciste…
-¡No mires!
-Vale, vale…
Me giré mientras se vestía, y tardó lo suyo.
-Ya está.
-Pues vámonos.
Bajamos abajo y le dejé una nota a mi madre, poniéndole que me llevaba al niño.
Salimos a la calle y nos fuimos hacia la casa de Mª José.
Tardamos un rato, y por fin llegamos.
-¡Yo llamo a la puerta!
-Vale.
David llamó al timbre. Tras unos segundos, Mª José abrió la puerta,
-¡Anda! ¡Hola guapo!
-Hola, ¿está Javi?
-David, recuerda que venimos a verla a ella, no a Javi.
María José se echó a reír.
-Está arriba en su cuarto, durmiendo.
-Jo…-dijo triste.
-¿Lo despertamos?
-¡Sí!-gritó David.
-No, Mª José pero si venimos a verte a ti…
Tarde, ya estaban arriba.
Yo decidí esperar abajo, sentada en el sofá del salón.
Al rato bajaron los tres.
David venía riéndose a carcajadas.
-¡Qué susto se ha dado!-decía.
-Es que no me lo esperaba-dijo Javi sonriendo.
Venía en unos bóxer y sin camiseta.
-Buenos días-me dijo.
-Buenos días-dije mirando hacia otro lado.
-¿Ahora giras la cara? Como si no me hubieras visto nunca con menos ropa.
-¡Yo no te he visto!-le chillé señalando a David que me estaba dando la espalda.
-Pues claro que no, porque sólo pueden verse desnudos los padres, las madres y los hijos-dijo David.
-Es verdad campeón, tienes razón, así que voy a ponerme unas calzonas-se fue a su habitación con una amplia y pícara sonrisa en la cara.
Será capullo, cómo puede decir eso delante del niño.
Menos mal que David no le dio más importancia al tema, raro en él por otra parte.
-Bueno Eve, ¿para qué habíais venido?
-Ah, sí. Es que te he estado llamando y no me lo has cogido.
-Pero alguna razón habrá, ¿no?-dijo alzando la voz desde la cocina.
-Sí. Me preguntaba si tenías algún plan para esta noche.
-Pues la verdad es que sí. He quedado con Adrián para ir al cumpleaños de un amigo suyo.
María José volvió de la cocina con un paquete de galletas de chocolate.
-Toma David-dijo cogiendo algunas galletas y dándole el resto del paquete.
-¡Gracias!
-Sí, pero no comas muchas David que luego a la hora de la comida no tienes hambre.
-Joder Evelyn déjalo que es un niño, es normal que coma chucherías.
-Ya, pero no a estas horas.
-Bueno, ¿para qué querías quedar esta noche?
-Ah, es que le había prometido a David que lo llevaría al cine y a comerse una hamburguesa.
-Jo, pues la verdad es que me apetece mucho, pero si dejo tirado a Adrián, me mata.
-Pues yo quiero que Javi venga conmigo-añadió muy contento David.
-¿Qué? Ni hablar.-contesté sin pensarlo dos veces.
Entonces Javi bajó al salón, en calzonas, pero sin camiseta.
-¡Javi!-gritó David y fue directo hacia él-¡Ven conmigo al cine esta noche!
-Vaya, ¿es una cita?-comenzó a reírse.
-No bonito, no es ninguna cita. Voy a ir al cine esta noche con mi sobrino y sólo he venido para decirle a tu hermana si quería venir.
-Rubia, estoy hablando con el niño.
-Es que no quiero que vengas.
-Ya, pero el niño me ha invitado-otra vez esa odiosa pero preciosa sonrisa.
¡Arg, qué rabia! Siempre me dejaba tirada delante de mi sobrino. Y como él le adoraba…
-David, ¿de verdad quieres que vaya contigo?
-Sí.
-La verdad es que ya he quedado con unos colegas para ir de marcha.
David se puso entonces muy triste.
-Pero si tú de verdad quieres que vaya, yo voy.
-¡Bien!
¡No, bien no! ¡Mal! ¡Fatal! ¿Por qué tenía que ser él?
-No David, no puede venir.
-¿Por qué?
Esa era justamente la pregunta que no quería escuchar.
-Pues… porque…-no sabía ni qué decir.
-¿Por qué?-repitió.
-Sí, ¿por qué rubia?-añadió Javi.
-Tía, a ver qué les dices ahora-me susurró Mª José por detrás.
En ese momento, se iluminó mi bombilla.
-Pues porque Javi ya había quedado con sus amigos y no está bien que los deje tirados. ¿A ti te gustaría que tus amigos te dejaran tirado?
-No me gustaría.
-Pero no os preocupéis, porque mis amigos no se van a enfadar conmigo.
-¿Entonces puedes venir?-preguntó muy ilusionado.
-Por supuesto. Además, vamos a ver la película más chula que haya.
Hala, ahora tendré que volver a ir al cine con él.
Por segunda vez en demasiado poco tiempo.
Yo lo que necesitaba era pasar un tiempo con mi sobrino para olvidar un poco este cambio tan radical de Zac, que tanto me estaba jodiendo.
Pero ahora tenía que aguantar las burlas de Javi y controlar lo que le decía a mi sobrino.
-Oye Evelyn que si es mucha tela para ti convenzo a mi hermano para que no vaya.
David estaba con Javi en su habitación, y Mª José estaba conmigo en el salón.
-No, da igual. A mi sobrino le hace mucha ilusión. La verdad no sé qué le ha visto a ese…
-Oye no te pases, que pese a todo, es mi hermano-me interrumpió Mª José.
-Sí, pero tú bien sabes que no es lo que se dice un “Super Nanny”.
-Pues a lo mejor le ha visto lo mismo que le viste tú.
-Touché.
-Aunque tengo que decirte que nunca había visto a Javi tan encariñado con un crío. Ni siquiera con mis primos pequeños.
-Pues no sé, será que mi sobrino es especial.
-Será.-dijo mirando su móvil-Ya son las dos, mis padres deben de estar al llegar. ¿Queréis quedaos a comer?
-No, no. Mi madre ha preparado comida para nosotros, pero muchas gracias.
-Está bien. Mañana te llamo para que me cuentes qué tal, ¿vale?
-Claro-sonreí y le di un abrazo.
Fui hacia las escaleras y llamé a mi sobrino.
-¡David, baja que nos vamos!
-¡Yo no quiero irme, quiero quedarme con Javi!
-¡Pero si lo vas a ver por la noche! ¡Baja ya que la abuela ha preparado la comida!
-¡Ya voy!
En unos segundos bajaron los dos.
-Esta noche nos vamos a ver, que me lo ha dicho mi tita.
-Bueno, pero a tu tita no hay que hacerle mucho caso eh. Sólo en esta ocasión.
-¡Tú ni caso David! Que ya sabes que yo sólo quiero lo mejor para ti.
-Sí, yo lo sé.
-Pues vámonos que la abuela nos espera. Pero antes sube rápido a despedirte de Mª José que está en su cuarto.
David subió rápidamente y yo agarré a Javi por los hombros y lo estampé contra la pared.
-Joder rubia, estás últimamente muy peleona.
-Mira Javi, a mí que te metas conmigo la verdad es que me la suda. Pero que me desautorices de mi sobrino no te lo permito y menos delante de él.
-A ver Evelyn yo sólo intento llevarme bien con él, y poder verlo más a menudo porque le tengo mucho cariño-decía riéndose a pesar de lo seria que yo le hablaba.
-Vámonos ya tita que tengo hambre-David bajaba las escaleras.
-Sí cariño ya nos vamos. Adiós Javi.
-Adiós campeón, esta noche nos vemos.
-A las ocho en mi casa-le dije con frialdad.
-Adiós Javi, hasta esta noche-dijo David.
Cogí la mano de David y me fui de allí.
Miré el despertador. Las diez.
-David, ¿qué quieres?
-Tengo hambre, y la abuela está durmiendo.
-Ya David, yo también estaba durmiendo…
-Venga tita, que tengo hambre. ¡Por favor, por favor, por favor!
-Vale, ya voy… ve bajando tú.
Mi sobrino echó a correr escaleras abajo y yo me levanté y me estiré.
Bajé abajo y mi sobrino estaba en el sofá viendo Bob Esponja.
-¿Qué quieres desayunar?
-¡Un vaso de leche con galletas de dinosaurios!
Cogí una taza de dibujitos que a él le encantaba y eché leche. Lo metí en el microondas y lo calenté un minuto.
-¿Qué vas a hacer hoy David?
-No sé… ¿vas a llevarme a algún lado?-gritó ilusionado.
-Pues mira, no estaría mal. Podemos ir al cine, y luego a comernos una hamburguesa, ¿qué te parece?
-¡Sí! ¡Pero por la noche!
-¿Por qué?
-Pues porque los mayores salen por la noche y yo ya soy mayor.
Me eché a reír.
-Como quieras.
El microondas pitó y saqué la taza. A continuación le eché dos cucharadas de Cola Cao y removí la leche con la cuchara. Saqué un paquete de galletas del armario y se lo llevé todo a la mesa.
-Hala, aquí tienes. Que aproveche.
-Gracias tita.
La verdad es que me apetecía un plan tranquilito con mi sobrino. Ya que, Zac no quería quedar conmigo.
-David voy a meterme en Tuenti arriba ¿vale?
-No me dejes aquí solo…
-Pero si no estás solo… ¡Estás con Bob Esponja!
-¡Y Patricio!
-Claro-sonreí y me fui a mi habitación.
Abrí Internet y me metí en Tuenti.
Tengo que buscar alguien que venga conmigo y con mi sobrino esta noche.
A ver Laura.
Yo: Laura, ¿tienes plan para esta noche?
Laura: sí tía, estoy tonteando con un chico, se llama Ignacio, y esta noche he quedado con él.
Yo: ¿En serio? ¡Qué guay tía, pues mucha suerte!
Laura: ¿Por qué lo decías?
Yo: Nada, por si querías venir conmigo y mi sobrino pero tu plan es mejor.
Laura: ¡Otro día será!
Yo: Sí. Bueno, voy a llamar a más gente a ver.
Llamé a Sergio, que se llevaba genial con el peque.
-¿Sí?
-Sergio, ¿tienes algún plan para esta noche?
-Pues la verdad es que sí. Tengo cena con unos patrocinadores.
-Joder…
-¿Por qué? ¿Te pasa algo? ¡La anulo!
-¡No! No, no es nada en serio. Mucha suerte, te quiero.
Colgué el teléfono y busqué en la agenda el número de Xiza. La llamaré y así hablamos un poco sobre el cambio de su hermano.
Segundo pitido.
-¿Diga?
-Xiza, soy Evelyn.
-Ah, dime Evelyn.
-Es que tenía pensado ir con mi sobrino esta tarde al cine, por si no tenías planes y querías venirte.
-Lo siento Evelyn, es que con esto del embarazo no me encuentro muy bien…
-No te preocupes, mejórate.
Colgué el teléfono y pensé en Mª José.
Cógemelo… vamos…
Nada. Pues iré a su casa.
Me vestí con unos vaqueros y una camiseta cualquiera y tras coger mi móvil y mis llaves, bajé.
-Oye David, ahora vengo que voy a ir a la casa de Mª José.
-¿Quién es?
-La prima de Zac. La hermana de Javi.
-¡Quiero ir! ¡Por favor!
-Es que tengo prisa, así que venga, vístete, ¡te cuento diez!
-¡No, espera, espera!
Tras algunos segundos arriba mi sobrino bajó aún en pijama.
-Tita, es que no sé qué ponerme para ir a ver a Javi.
-Ay Dios… Vamos a ver a Mª José, que conste-dije subiendo arriba con él.
-Mira, estos vaqueros que son chulísimos-dije rebuscando en su armario-, y con esta camiseta van perfectos-le enseñé una camiseta negra.
-Vale. No mires, que voy a vestirme.
-Amigo, llevo viéndote desde que naciste…
-¡No mires!
-Vale, vale…
Me giré mientras se vestía, y tardó lo suyo.
-Ya está.
-Pues vámonos.
Bajamos abajo y le dejé una nota a mi madre, poniéndole que me llevaba al niño.
Salimos a la calle y nos fuimos hacia la casa de Mª José.
Tardamos un rato, y por fin llegamos.
-¡Yo llamo a la puerta!
-Vale.
David llamó al timbre. Tras unos segundos, Mª José abrió la puerta,
-¡Anda! ¡Hola guapo!
-Hola, ¿está Javi?
-David, recuerda que venimos a verla a ella, no a Javi.
María José se echó a reír.
-Está arriba en su cuarto, durmiendo.
-Jo…-dijo triste.
-¿Lo despertamos?
-¡Sí!-gritó David.
-No, Mª José pero si venimos a verte a ti…
Tarde, ya estaban arriba.
Yo decidí esperar abajo, sentada en el sofá del salón.
Al rato bajaron los tres.
David venía riéndose a carcajadas.
-¡Qué susto se ha dado!-decía.
-Es que no me lo esperaba-dijo Javi sonriendo.
Venía en unos bóxer y sin camiseta.
-Buenos días-me dijo.
-Buenos días-dije mirando hacia otro lado.
-¿Ahora giras la cara? Como si no me hubieras visto nunca con menos ropa.
-¡Yo no te he visto!-le chillé señalando a David que me estaba dando la espalda.
-Pues claro que no, porque sólo pueden verse desnudos los padres, las madres y los hijos-dijo David.
-Es verdad campeón, tienes razón, así que voy a ponerme unas calzonas-se fue a su habitación con una amplia y pícara sonrisa en la cara.
Será capullo, cómo puede decir eso delante del niño.
Menos mal que David no le dio más importancia al tema, raro en él por otra parte.
-Bueno Eve, ¿para qué habíais venido?
-Ah, sí. Es que te he estado llamando y no me lo has cogido.
-Pero alguna razón habrá, ¿no?-dijo alzando la voz desde la cocina.
-Sí. Me preguntaba si tenías algún plan para esta noche.
-Pues la verdad es que sí. He quedado con Adrián para ir al cumpleaños de un amigo suyo.
María José volvió de la cocina con un paquete de galletas de chocolate.
-Toma David-dijo cogiendo algunas galletas y dándole el resto del paquete.
-¡Gracias!
-Sí, pero no comas muchas David que luego a la hora de la comida no tienes hambre.
-Joder Evelyn déjalo que es un niño, es normal que coma chucherías.
-Ya, pero no a estas horas.
-Bueno, ¿para qué querías quedar esta noche?
-Ah, es que le había prometido a David que lo llevaría al cine y a comerse una hamburguesa.
-Jo, pues la verdad es que me apetece mucho, pero si dejo tirado a Adrián, me mata.
-Pues yo quiero que Javi venga conmigo-añadió muy contento David.
-¿Qué? Ni hablar.-contesté sin pensarlo dos veces.
Entonces Javi bajó al salón, en calzonas, pero sin camiseta.
-¡Javi!-gritó David y fue directo hacia él-¡Ven conmigo al cine esta noche!
-Vaya, ¿es una cita?-comenzó a reírse.
-No bonito, no es ninguna cita. Voy a ir al cine esta noche con mi sobrino y sólo he venido para decirle a tu hermana si quería venir.
-Rubia, estoy hablando con el niño.
-Es que no quiero que vengas.
-Ya, pero el niño me ha invitado-otra vez esa odiosa pero preciosa sonrisa.
¡Arg, qué rabia! Siempre me dejaba tirada delante de mi sobrino. Y como él le adoraba…
-David, ¿de verdad quieres que vaya contigo?
-Sí.
-La verdad es que ya he quedado con unos colegas para ir de marcha.
David se puso entonces muy triste.
-Pero si tú de verdad quieres que vaya, yo voy.
-¡Bien!
¡No, bien no! ¡Mal! ¡Fatal! ¿Por qué tenía que ser él?
-No David, no puede venir.
-¿Por qué?
Esa era justamente la pregunta que no quería escuchar.
-Pues… porque…-no sabía ni qué decir.
-¿Por qué?-repitió.
-Sí, ¿por qué rubia?-añadió Javi.
-Tía, a ver qué les dices ahora-me susurró Mª José por detrás.
En ese momento, se iluminó mi bombilla.
-Pues porque Javi ya había quedado con sus amigos y no está bien que los deje tirados. ¿A ti te gustaría que tus amigos te dejaran tirado?
-No me gustaría.
-Pero no os preocupéis, porque mis amigos no se van a enfadar conmigo.
-¿Entonces puedes venir?-preguntó muy ilusionado.
-Por supuesto. Además, vamos a ver la película más chula que haya.
Hala, ahora tendré que volver a ir al cine con él.
Por segunda vez en demasiado poco tiempo.
Yo lo que necesitaba era pasar un tiempo con mi sobrino para olvidar un poco este cambio tan radical de Zac, que tanto me estaba jodiendo.
Pero ahora tenía que aguantar las burlas de Javi y controlar lo que le decía a mi sobrino.
-Oye Evelyn que si es mucha tela para ti convenzo a mi hermano para que no vaya.
David estaba con Javi en su habitación, y Mª José estaba conmigo en el salón.
-No, da igual. A mi sobrino le hace mucha ilusión. La verdad no sé qué le ha visto a ese…
-Oye no te pases, que pese a todo, es mi hermano-me interrumpió Mª José.
-Sí, pero tú bien sabes que no es lo que se dice un “Super Nanny”.
-Pues a lo mejor le ha visto lo mismo que le viste tú.
-Touché.
-Aunque tengo que decirte que nunca había visto a Javi tan encariñado con un crío. Ni siquiera con mis primos pequeños.
-Pues no sé, será que mi sobrino es especial.
-Será.-dijo mirando su móvil-Ya son las dos, mis padres deben de estar al llegar. ¿Queréis quedaos a comer?
-No, no. Mi madre ha preparado comida para nosotros, pero muchas gracias.
-Está bien. Mañana te llamo para que me cuentes qué tal, ¿vale?
-Claro-sonreí y le di un abrazo.
Fui hacia las escaleras y llamé a mi sobrino.
-¡David, baja que nos vamos!
-¡Yo no quiero irme, quiero quedarme con Javi!
-¡Pero si lo vas a ver por la noche! ¡Baja ya que la abuela ha preparado la comida!
-¡Ya voy!
En unos segundos bajaron los dos.
-Esta noche nos vamos a ver, que me lo ha dicho mi tita.
-Bueno, pero a tu tita no hay que hacerle mucho caso eh. Sólo en esta ocasión.
-¡Tú ni caso David! Que ya sabes que yo sólo quiero lo mejor para ti.
-Sí, yo lo sé.
-Pues vámonos que la abuela nos espera. Pero antes sube rápido a despedirte de Mª José que está en su cuarto.
David subió rápidamente y yo agarré a Javi por los hombros y lo estampé contra la pared.
-Joder rubia, estás últimamente muy peleona.
-Mira Javi, a mí que te metas conmigo la verdad es que me la suda. Pero que me desautorices de mi sobrino no te lo permito y menos delante de él.
-A ver Evelyn yo sólo intento llevarme bien con él, y poder verlo más a menudo porque le tengo mucho cariño-decía riéndose a pesar de lo seria que yo le hablaba.
-Vámonos ya tita que tengo hambre-David bajaba las escaleras.
-Sí cariño ya nos vamos. Adiós Javi.
-Adiós campeón, esta noche nos vemos.
-A las ocho en mi casa-le dije con frialdad.
-Adiós Javi, hasta esta noche-dijo David.
Cogí la mano de David y me fui de allí.
martes, 28 de junio de 2011
Cap.49 Tabaco anti-estrés
Separé sus labios de los míos, y me encontré con su mirada perdida.
-Evelyn, yo…
-Esto no va a salir de aquí, ¿queda claro?
-Lo siento, no te enfades.
-No tengo por qué enfadarme, aquí no ha pasado nada.
-Evelyn, no diré nada, puedes estar tranquila.
Al oír eso, pude relajar mis músculos. Confiaba plenamente en sus palabras. Javi me abrazó fuerte y me dio un beso en la mejilla.
-Me alegro que te hayas quitado ese peso de encima.
Yo sí que me alegraba. No sé cómo pensaba mi familia en sus tiempos, pero para mí es una locura eso de tener un hijo con dieciséis años. Tener un hijo es muy bonito, sí, pero en el fondo no puedes hacer lo mismo que si no lo tuvieras. Es perder un tiempo de tu vida que no se otros, pero yo valoro demasiado. La adolescencia.
-Sí, te alegras pero en el fondo tú querías que yo tuviera ese niño. No entiendo por qué.
-Ya te dije que tenía mis razones.
-¿Me las vas a decir?
-No.
-Pues vamos listos…
-Evelyn, de verdad no puedo decírtela. Algún día quizás lo sepas.
-Lo único que querías es joderme la vida, ¿no es así?
-¡No! Evelyn por favor tienes que creerme, tengo mi razón…
-Dímela.
-No.
Lo fulminé con la mirada y él la apartó.
Entonces me sonó el teléfono. Era María José.
-¿Sí?
-Oye, ¿dónde estás?
-Pues estoy aquí en mi casa con…-miré por unos instantes a Javi, y descarté la idea de decirle con quién estaba realmente-con mi sobrino.
-¿Y tienes algún plan?
-No, no tengo planes para esta tarde.
-¿Te vienes conmigo a comernos un helado o algo?
-Pues la verdad es que sí, que tengo muchas ganas.
-OK, llégate.
-Vale, pues iré a tu casa ahora después.
Colgué el teléfono y miré a Javi.
-Era tu hermana, iré con ella a dar una vuelta. Y no, no puedes venir.
-Tampoco iba a pedírtelo-dijo sonriendo.
De pronto, y no sé porqué, los dos estallamos en risas.
-Javi es que siempre me pones de los nervios.
-¿Yo? Pero qué dices rubia, tú que eres una tocapelotas.
-Vete al Congo tío.
Los dos sonreímos y yo cogí mis cosas-móvil, llaves, dinero…-y salimos de mi habitación.
Bajamos las escaleras y me encontré con mi madre y mi sobrino.
-¿Dónde vas?
-A su casa-dije señalando a Javi-que he quedado con María José para dar una vuelta.
-Vale. Yo voy a hacerle la merienda al niño. No llegues tarde.
-Pero mamá, hoy es viernes, y viene Zac.
-Bueno… pero que te acompañe a casa.
-Que sí mamá, adiós. Adiós, David, dame un beso-David me dio un beso y se tiró a por Javi.
-Adiós, enano.
-¡Adiós, Javi!
Salimos por la puerta y se dirigió hacia su moto.
-¿Quieres que te lleve?
-Ya contaba con ello-dije sonriendo.
-Ah, ¿sí? Pues ahora no te llevo.
-Venga ya tío, no me hagas molestar a Sergio ahora.
-Súbete anda.
Me pasó un casco y me subí a la moto. Me abracé fuerte a él, que arrancó con una sonrisa en la cara.
No tardamos mucho en llegar, y me bajé de la moto.
Iba a seguir andando hasta puerta de entrada a la casa, pero Javi me agarró por el brazo y no me dejó continuar.
-Evelyn…
-Javi… ¿qué más quieres de mí?
-Yo… nada… ve con mi hermana.
-Muy bien.
Me solté de su brazo y seguí mi camino.
Cuando Javi me abrió por la puerta chillé “¡María José!”
-¡Sube!
Hice caso y subí hasta su habitación.
-¡Hola fea!
-¡Hola! ¡Oye fea tú!-las dos comenzamos a reírnos- Oye tengo que terminar de arreglarme, puedes coger mi ordenador mientras. Es que has llegado muy rápido, ¿cómo lo has hecho?
-Me ha traído tu hermano.
-¿Mi hermano? ¿Qué hacía él en tu casa?
-Invítame a un helado y te lo explico-dije sonriéndole.
-Claro-dijo contestando a mi sonrisa.
Quité su Tuenti y me metí en el mío.
-Hoy viene mi primo de El Castillo, ¿no?-me dijo mientras miraba qué ponerse.
-Sí, por la noche.
-¿Has quedado con él?
-Sí, pero a las diez, aún son las seis tenemos tiempo.
Como estábamos hablando de él, me entraron unas repentinas ganas de verlo, y miré su Tuenti para ver sus fotos.
Para mi sorpresa, vi fotos que no hubiera querido ver.
Yo no es que sea muy celosa, pero ver fotos de una chica en su coche con él al lado conduciendo… y encima, otra que sale ella en MI casa de El Castillo, que es donde vive él.
-Evelyn, no pases de mí que te estoy hablando.
-¿Qué? Lo siento, no estaba escuchándote. Estaba más atenta a la guarra que sale en estas fotos, ¡con MI Novio, en MI casa!
-¿Pero qué dices loca? No te pongas histérica, a ver.
Les enseñé las fotos y se hizo el silencio. Tras un rato, por fin ella lo rompió.
-Evelyn, será una amiga, nada más.
-Ya, una amiga…
-Tía no te pongas celosa, que sabes que mi primo te quiere y mucho. Anda cierra el Tuenti y no pienses más en eso, venga vámonos.
Cerré el Tuenti y nos fuimos de allí. Por las escaleras nos encontramos con Javi.
-¿Dónde vas?-le dijo a su hermana.
-A dar una vuelta con Evelyn, ¿tú no sales hoy?
-Sí, luego supongo que me daré una vuelta,
-¿Con quién?
-Pues yo que sé, con unos colegas.
-Podrías venirte con nosotras.
-No, yo paso.
-Vale, pues después nos vemos. ¡Te cojo la moto!
-¡Ten cuidado!
Seguimos bajando las escaleras, y cuando pasó por mi lado rozó mi mano con la suya. Después, me la agarró y la apretó fuerte.
Un escalofrío se adueñó de mi cuerpo por unos segundos.
Javi siguió subiendo sin ni siquiera mirar hacia atrás.
Salimos por la puerta y María José se fue en dirección a la moto
-Oye pero, ¿tú sabes darle a la moto?
-Tú fíate de mí.
María José me pasó un casco y tras subirnos a la moto, nos fuimos.
No me fiaba mucho de ella al principio, pero la verdad es que conducía genial.
Me llevó a una heladería, en la que habían bastantes niños y algunas familias.
-Uno de chocolate y otro de…
-Stracciatella-dije yo.
Nos dieron los helados y Mª José pagó con un billete de diez euros que sacó de su cartera.
Nos sentamos en una mesa y comenzó el interrogatorio.
-¿Qué hacía mi hermano en tu casa? Si ya apenas viene con nosotros, creí que iba a la casa de algún amigo.
-¿Y yo no soy una amiga?
-A ver, ya me has entendido.
-Pues verás…-comencé a decir-Digamos que tenía una pequeña razón por la que venir. Una razón que se iría haciendo mayor… A los nueve meses o así.
-¡¿Qué?!-gritó Mª José y todo el mundo la miró.
Yo para calmar la situación, no tuve otra opción que gritar.
-¡Sí tía, Mario Casas saca nueva película!
Claro, que no me había dado cuenta de lo absurdo de la frase hasta haberla soltado. Pero al menos funcionó.
-Evelyn, dime que te estás quedando conmigo.
-Tranquila, el test dio negativo.
-Joder, es que no imagino a Zac como padre.
-No te preocupes, las posibilidades de que Zac fuera el padre tampoco eran muchas. No sé por qué, pura intuición.
-¡¿Te has tirado a otro?!
-¡Sh! Que no burra, sólo a tu hermano, y antes de estar saliendo con Zac.
-Joder tía… Oye, ¿y a mi hermano qué más le da? No creo que tuviera muchas ganas de ser padre.
-Eso querría yo saber…. Porque él no me lo dice.
Terminamos de comernos el helado y fuimos a un parque cercano a tumbarnos en el césped.
Cómo echo de menos a Zac… Tan sólo me quedan unas horas para poder abrazarle… y pedirle explicaciones por la tía del Tuenti.
Yo nunca había sido muy celosa, pero es que últimamente con esto de la distancia desconfiaba más.
-Tía a mi me tienes liada. Tú en el fondo no quieres a nadie.
-Eh, no te confundas, que yo sólo quiero a tu primo.
-No Evelyn, no me confundo, el problema es que tú si te confundes.
No pronuncié más palabra.
-Bueno cambiando de tema, ¿Qué haces este puente?
-Pues poco, Zac se vuelve el domingo por la noche a El Castillo.
-Pero si no tiene clase.
-Pero sí trabaja.
-Ah… Pues qué mala suerte. ¡Yo me voy con Adrián a su campo!
-Qué bien, ¿no? La piscina, el medio ambiente…
-Sí, sí, ¡no voy a salir de la habitación hasta el miércoles!
Las dos estallamos en carcajadas.
-¿Qué hora es?-pregunté.
-Las ocho y media.
-Pues llévame por favor.
-Como quieras.
De camino a casa apenas hablamos.
Fue más rápido que a la ida, así que me agarré fuerte, ya que ella no tiene permiso de la moto.
Hubo un semáforo en rojo y aproveché para hablar con ella.
-Oye, nadie sabe esto, así que te pido por favor que no digas nada.
-No te preocupes, que yo no digo nada.
-Eso espero.
El semáforo se puso de nuevo en verde y pudimos continuar.
Llegamos a mi casa y me despedí de Mª José.
-Bueno tía, ahora viene mi primo, ¿no?
-Sí, vendrá a recogerme en un rato.
-Que os divirtáis anda. Luego por la noche hablamos.
-Vale.
M. José se fue y yo entré en mi casa.
Nada más entrar al salón me encontré con una sorpresa.
-¡Zac! Pensé que vendrías más tarde-dije abrazándolo.
-Es que me he escapado un poco antes para verte.
Zac estaba en mi salón jugando con David a la Play Station.
-Ay, qué ilusión más tonta, coño.
-Eso es bueno-dijo riéndose.
-Venga, vamos a dar una vuelta.
Para nosotros el concepto de “dar una vuelta”, era irnos con su coche a las afueras del pueblo y hacer el amor, o como vulgarmente lo llamamos nosotros, “echar un polvo”.
No tardamos en llegar a nuestro sitio de siempre, adonde aparcó el coche y nos fuimos a los asientos de atrás.
Se me pasó por la cabeza preguntarle lo de la chica del Tuenti, pero enseguida comprendí que no era el momento.
Al terminar el proceso con un unísono orgasmo, nos vestimos y él se fumó un cigarro.
-No sabía que fumaras.
-Es que estudiar da mucho estrés.
-Ya…
Bien sabía él que yo odiaba el tabaco.
-Pero no te preocupes, que por ahora sólo tabaco.
-¿Por ahora?
-Ay, no te rayes. Ven, dame un beso-dijo y me besó-Evelyn estás rara, ¡eh!
Salí del coche y me vestí.
-Llévame a casa, por favor.
-Claro.
De camino no hablamos, íbamos escuchando música.
Al llegar a mi casa nos apoyamos en el capó del coche para despedirnos.
-¿Te pasas mañana y nos quedamos en casita viendo una película, comiendo una buena pizza?
-Lo siento, mañana no te veré.
-¿Por qué?
-Es que he quedado con unos colegas.
-Ah… pensé que como no te veía de lunes a viernes… podríamos estar juntos.
-Pero es que estamos juntos todos los fines de semana, este quiero estar con mis amigos.
-¿Y no puedo verte ni un ratito?
-Bueno mañana te llamo, ¿vale?
Dijo con ademán de irse.
-Espera.
-¿Qué?
-Dame al menos un beso, ¿no?
Me dio un rápido beso y se fue.
Pero, ¿qué le pasa a este niño? Él nunca se ha comportado así…
Entré en mi casa y subí. Me di una ducha rápida, me puse el pijama, y me acosté. No pude dormir, sólo podía darle vueltas a la cabeza.
Ahora Zac fuma, no quiere verme, y tiene fotitos con chicas en mi casa de El Castillo y en el coche… Pero qué le pasa… ¿Habré hecho algo mal? Tengo que hablar con él…
-Evelyn, yo…
-Esto no va a salir de aquí, ¿queda claro?
-Lo siento, no te enfades.
-No tengo por qué enfadarme, aquí no ha pasado nada.
-Evelyn, no diré nada, puedes estar tranquila.
Al oír eso, pude relajar mis músculos. Confiaba plenamente en sus palabras. Javi me abrazó fuerte y me dio un beso en la mejilla.
-Me alegro que te hayas quitado ese peso de encima.
Yo sí que me alegraba. No sé cómo pensaba mi familia en sus tiempos, pero para mí es una locura eso de tener un hijo con dieciséis años. Tener un hijo es muy bonito, sí, pero en el fondo no puedes hacer lo mismo que si no lo tuvieras. Es perder un tiempo de tu vida que no se otros, pero yo valoro demasiado. La adolescencia.
-Sí, te alegras pero en el fondo tú querías que yo tuviera ese niño. No entiendo por qué.
-Ya te dije que tenía mis razones.
-¿Me las vas a decir?
-No.
-Pues vamos listos…
-Evelyn, de verdad no puedo decírtela. Algún día quizás lo sepas.
-Lo único que querías es joderme la vida, ¿no es así?
-¡No! Evelyn por favor tienes que creerme, tengo mi razón…
-Dímela.
-No.
Lo fulminé con la mirada y él la apartó.
Entonces me sonó el teléfono. Era María José.
-¿Sí?
-Oye, ¿dónde estás?
-Pues estoy aquí en mi casa con…-miré por unos instantes a Javi, y descarté la idea de decirle con quién estaba realmente-con mi sobrino.
-¿Y tienes algún plan?
-No, no tengo planes para esta tarde.
-¿Te vienes conmigo a comernos un helado o algo?
-Pues la verdad es que sí, que tengo muchas ganas.
-OK, llégate.
-Vale, pues iré a tu casa ahora después.
Colgué el teléfono y miré a Javi.
-Era tu hermana, iré con ella a dar una vuelta. Y no, no puedes venir.
-Tampoco iba a pedírtelo-dijo sonriendo.
De pronto, y no sé porqué, los dos estallamos en risas.
-Javi es que siempre me pones de los nervios.
-¿Yo? Pero qué dices rubia, tú que eres una tocapelotas.
-Vete al Congo tío.
Los dos sonreímos y yo cogí mis cosas-móvil, llaves, dinero…-y salimos de mi habitación.
Bajamos las escaleras y me encontré con mi madre y mi sobrino.
-¿Dónde vas?
-A su casa-dije señalando a Javi-que he quedado con María José para dar una vuelta.
-Vale. Yo voy a hacerle la merienda al niño. No llegues tarde.
-Pero mamá, hoy es viernes, y viene Zac.
-Bueno… pero que te acompañe a casa.
-Que sí mamá, adiós. Adiós, David, dame un beso-David me dio un beso y se tiró a por Javi.
-Adiós, enano.
-¡Adiós, Javi!
Salimos por la puerta y se dirigió hacia su moto.
-¿Quieres que te lleve?
-Ya contaba con ello-dije sonriendo.
-Ah, ¿sí? Pues ahora no te llevo.
-Venga ya tío, no me hagas molestar a Sergio ahora.
-Súbete anda.
Me pasó un casco y me subí a la moto. Me abracé fuerte a él, que arrancó con una sonrisa en la cara.
No tardamos mucho en llegar, y me bajé de la moto.
Iba a seguir andando hasta puerta de entrada a la casa, pero Javi me agarró por el brazo y no me dejó continuar.
-Evelyn…
-Javi… ¿qué más quieres de mí?
-Yo… nada… ve con mi hermana.
-Muy bien.
Me solté de su brazo y seguí mi camino.
Cuando Javi me abrió por la puerta chillé “¡María José!”
-¡Sube!
Hice caso y subí hasta su habitación.
-¡Hola fea!
-¡Hola! ¡Oye fea tú!-las dos comenzamos a reírnos- Oye tengo que terminar de arreglarme, puedes coger mi ordenador mientras. Es que has llegado muy rápido, ¿cómo lo has hecho?
-Me ha traído tu hermano.
-¿Mi hermano? ¿Qué hacía él en tu casa?
-Invítame a un helado y te lo explico-dije sonriéndole.
-Claro-dijo contestando a mi sonrisa.
Quité su Tuenti y me metí en el mío.
-Hoy viene mi primo de El Castillo, ¿no?-me dijo mientras miraba qué ponerse.
-Sí, por la noche.
-¿Has quedado con él?
-Sí, pero a las diez, aún son las seis tenemos tiempo.
Como estábamos hablando de él, me entraron unas repentinas ganas de verlo, y miré su Tuenti para ver sus fotos.
Para mi sorpresa, vi fotos que no hubiera querido ver.
Yo no es que sea muy celosa, pero ver fotos de una chica en su coche con él al lado conduciendo… y encima, otra que sale ella en MI casa de El Castillo, que es donde vive él.
-Evelyn, no pases de mí que te estoy hablando.
-¿Qué? Lo siento, no estaba escuchándote. Estaba más atenta a la guarra que sale en estas fotos, ¡con MI Novio, en MI casa!
-¿Pero qué dices loca? No te pongas histérica, a ver.
Les enseñé las fotos y se hizo el silencio. Tras un rato, por fin ella lo rompió.
-Evelyn, será una amiga, nada más.
-Ya, una amiga…
-Tía no te pongas celosa, que sabes que mi primo te quiere y mucho. Anda cierra el Tuenti y no pienses más en eso, venga vámonos.
Cerré el Tuenti y nos fuimos de allí. Por las escaleras nos encontramos con Javi.
-¿Dónde vas?-le dijo a su hermana.
-A dar una vuelta con Evelyn, ¿tú no sales hoy?
-Sí, luego supongo que me daré una vuelta,
-¿Con quién?
-Pues yo que sé, con unos colegas.
-Podrías venirte con nosotras.
-No, yo paso.
-Vale, pues después nos vemos. ¡Te cojo la moto!
-¡Ten cuidado!
Seguimos bajando las escaleras, y cuando pasó por mi lado rozó mi mano con la suya. Después, me la agarró y la apretó fuerte.
Un escalofrío se adueñó de mi cuerpo por unos segundos.
Javi siguió subiendo sin ni siquiera mirar hacia atrás.
Salimos por la puerta y María José se fue en dirección a la moto
-Oye pero, ¿tú sabes darle a la moto?
-Tú fíate de mí.
María José me pasó un casco y tras subirnos a la moto, nos fuimos.
No me fiaba mucho de ella al principio, pero la verdad es que conducía genial.
Me llevó a una heladería, en la que habían bastantes niños y algunas familias.
-Uno de chocolate y otro de…
-Stracciatella-dije yo.
Nos dieron los helados y Mª José pagó con un billete de diez euros que sacó de su cartera.
Nos sentamos en una mesa y comenzó el interrogatorio.
-¿Qué hacía mi hermano en tu casa? Si ya apenas viene con nosotros, creí que iba a la casa de algún amigo.
-¿Y yo no soy una amiga?
-A ver, ya me has entendido.
-Pues verás…-comencé a decir-Digamos que tenía una pequeña razón por la que venir. Una razón que se iría haciendo mayor… A los nueve meses o así.
-¡¿Qué?!-gritó Mª José y todo el mundo la miró.
Yo para calmar la situación, no tuve otra opción que gritar.
-¡Sí tía, Mario Casas saca nueva película!
Claro, que no me había dado cuenta de lo absurdo de la frase hasta haberla soltado. Pero al menos funcionó.
-Evelyn, dime que te estás quedando conmigo.
-Tranquila, el test dio negativo.
-Joder, es que no imagino a Zac como padre.
-No te preocupes, las posibilidades de que Zac fuera el padre tampoco eran muchas. No sé por qué, pura intuición.
-¡¿Te has tirado a otro?!
-¡Sh! Que no burra, sólo a tu hermano, y antes de estar saliendo con Zac.
-Joder tía… Oye, ¿y a mi hermano qué más le da? No creo que tuviera muchas ganas de ser padre.
-Eso querría yo saber…. Porque él no me lo dice.
Terminamos de comernos el helado y fuimos a un parque cercano a tumbarnos en el césped.
Cómo echo de menos a Zac… Tan sólo me quedan unas horas para poder abrazarle… y pedirle explicaciones por la tía del Tuenti.
Yo nunca había sido muy celosa, pero es que últimamente con esto de la distancia desconfiaba más.
-Tía a mi me tienes liada. Tú en el fondo no quieres a nadie.
-Eh, no te confundas, que yo sólo quiero a tu primo.
-No Evelyn, no me confundo, el problema es que tú si te confundes.
No pronuncié más palabra.
-Bueno cambiando de tema, ¿Qué haces este puente?
-Pues poco, Zac se vuelve el domingo por la noche a El Castillo.
-Pero si no tiene clase.
-Pero sí trabaja.
-Ah… Pues qué mala suerte. ¡Yo me voy con Adrián a su campo!
-Qué bien, ¿no? La piscina, el medio ambiente…
-Sí, sí, ¡no voy a salir de la habitación hasta el miércoles!
Las dos estallamos en carcajadas.
-¿Qué hora es?-pregunté.
-Las ocho y media.
-Pues llévame por favor.
-Como quieras.
De camino a casa apenas hablamos.
Fue más rápido que a la ida, así que me agarré fuerte, ya que ella no tiene permiso de la moto.
Hubo un semáforo en rojo y aproveché para hablar con ella.
-Oye, nadie sabe esto, así que te pido por favor que no digas nada.
-No te preocupes, que yo no digo nada.
-Eso espero.
El semáforo se puso de nuevo en verde y pudimos continuar.
Llegamos a mi casa y me despedí de Mª José.
-Bueno tía, ahora viene mi primo, ¿no?
-Sí, vendrá a recogerme en un rato.
-Que os divirtáis anda. Luego por la noche hablamos.
-Vale.
M. José se fue y yo entré en mi casa.
Nada más entrar al salón me encontré con una sorpresa.
-¡Zac! Pensé que vendrías más tarde-dije abrazándolo.
-Es que me he escapado un poco antes para verte.
Zac estaba en mi salón jugando con David a la Play Station.
-Ay, qué ilusión más tonta, coño.
-Eso es bueno-dijo riéndose.
-Venga, vamos a dar una vuelta.
Para nosotros el concepto de “dar una vuelta”, era irnos con su coche a las afueras del pueblo y hacer el amor, o como vulgarmente lo llamamos nosotros, “echar un polvo”.
No tardamos en llegar a nuestro sitio de siempre, adonde aparcó el coche y nos fuimos a los asientos de atrás.
Se me pasó por la cabeza preguntarle lo de la chica del Tuenti, pero enseguida comprendí que no era el momento.
Al terminar el proceso con un unísono orgasmo, nos vestimos y él se fumó un cigarro.
-No sabía que fumaras.
-Es que estudiar da mucho estrés.
-Ya…
Bien sabía él que yo odiaba el tabaco.
-Pero no te preocupes, que por ahora sólo tabaco.
-¿Por ahora?
-Ay, no te rayes. Ven, dame un beso-dijo y me besó-Evelyn estás rara, ¡eh!
Salí del coche y me vestí.
-Llévame a casa, por favor.
-Claro.
De camino no hablamos, íbamos escuchando música.
Al llegar a mi casa nos apoyamos en el capó del coche para despedirnos.
-¿Te pasas mañana y nos quedamos en casita viendo una película, comiendo una buena pizza?
-Lo siento, mañana no te veré.
-¿Por qué?
-Es que he quedado con unos colegas.
-Ah… pensé que como no te veía de lunes a viernes… podríamos estar juntos.
-Pero es que estamos juntos todos los fines de semana, este quiero estar con mis amigos.
-¿Y no puedo verte ni un ratito?
-Bueno mañana te llamo, ¿vale?
Dijo con ademán de irse.
-Espera.
-¿Qué?
-Dame al menos un beso, ¿no?
Me dio un rápido beso y se fue.
Pero, ¿qué le pasa a este niño? Él nunca se ha comportado así…
Entré en mi casa y subí. Me di una ducha rápida, me puse el pijama, y me acosté. No pude dormir, sólo podía darle vueltas a la cabeza.
Ahora Zac fuma, no quiere verme, y tiene fotitos con chicas en mi casa de El Castillo y en el coche… Pero qué le pasa… ¿Habré hecho algo mal? Tengo que hablar con él…
martes, 10 de mayo de 2011
Cap.48 El test
-¡Javi!-gritó David y se fue en busca de él.
Javi entró en mi habitación y le dio un fuerte abrazo a David cogiéndolo en brazos.
Pero, ¿qué hace este aquí? Y, ¿qué trae en esa bolsa? No me fío un pelo de él…
-¡Hola enano!
-¿Qué traes en esa bolsa?
-Pues… tienes que adivinarlo. A ti te gustan mucho…
-¡Chuches!
Javi sonrió y de la bolsa sacó otra bolsa llena de chucherías.
-Pero compártelas eh, y ahora corre y se la enseñas a la abuela que la tita y yo tenemos que hablar ¡eh!
-¡Gracias Javi!-se abrazaron y David se fue de la habitación.
-Javi, ¿a qué has venido?
-Tú como siempre tan amable, ¿eh rubia?
-No tengo ganas de bromas Javi, estoy estudiando, ¿qué quieres?
-Te he traído esto-de la caja sacó un test de embarazo.
-¡¿Pero tú estás loco?!-me levanté corriendo y cerré la puerta de mi cuarto con pestillo.
-Te dije que te lo traería si no me echaste cuenta no es mi culpa.
-Qué pesado por Dios…
-Joder Evelyn necesito saberlo.
-A ver si te queda claro Javi, que aunque estuviera embarazada, no lo tendría, y en el hipotético caso de que fuera tuyo, nadie lo sabría, porque tu primo creería que es suyo, y punto.
-Yo lo sabría Evelyn, y con eso me sobra.
-Dime la razón de tu interés.
-No, hazte la prueba por favor.
-Dime la razón.
-Evelyn te juro que te tengo aquí metida todo el día y toda la noche hasta que te entren ganas de mear.
-Sí claro, como que eres capaz.
-Pruébame.
Qué cabrón… a ver qué hago yo ahora.
No tuve otra que ceder.
-Está bien, déjame salir.
Me miró con cara de no fiarse.
-¿Tendré que ir al baño no? ¿O quieres que haga mis necesidades aquí, delante tuya?
-No, ve.
Salí de la habitación con la caja en la mano y me dirigí hacia el baño.
Como no tenía ganas de “abrir el grifo”, tuve que beber bastante agua.
Cuando por fin lo conseguí, se lo llevé a Javi.
-Hala, ahí lo tienes-dije lanzándoselo-yo ya he hecho lo que tenía que hacer, puedes llevártelo, y hacer lo que quieras con él.
-Evelyn, ¿de verdad no quieres saber lo que pone? Puede que estés embarazada…
Javi tenía razón, pero yo estaba demasiado asustada. No podría aguantar el estar embarazada… Yo no quería ser otra más que sigue la tradición de mi familia, que se queda embarazada antes de los dieciocho.
Siempre he sido la excepción que confirma la regla, y eso me gustaba. Me gustaba ser diferente.
-No lo sé Javi… es que estoy asustada. No quiero por nada del mundo que ese test salga positivo. Si veo dos rayas en ese test te juro que me mato…
Me empecé a ponerme súper nerviosa, y eso Javi lo notó.
-Tranquila Evelyn, voy a estar contigo en todo momento, pase lo que pase.
Me abrazó y esperamos juntos a que saliera el resultado.
Tardó un rato, y por fin salió…
-Evelyn, esto ya está.
Joder, mi vida delante de mí en un segundo.
-Evelyn, ¿quieres verlo? ¿Estás segura? A ver, no sé si me explico. Este tema es delicado, y quizás es mejor que lo pases con alguien importante, no sé…
-A ver Javi, creo que en este mismo momento no encuentro mejor persona para darme la noticia.
La cara le cambió y se le dibujó una pequeña sonrisa, aunque nerviosa.
Miró el test, y me dio la noticia.
-¿Qué? Vamos Javi, me va a dar algo.
-No Evelyn… no estás embarazada.
Me entró tal alegría en el cuerpo que empecé a saltar y reírme, muy aliviada y desahogada. Javi estaba más cabizbajo, pero aún así, se alegró de verme tan contenta.
Y con la efusividad de la noticia y la alegría, no sé cómo pasó, pero acabé cerca de Javi. Muy cerca. Y será que me vio algo en el labio, porque me plantó los suyos encima. Lo peor es que yo no me retiré.
Javi entró en mi habitación y le dio un fuerte abrazo a David cogiéndolo en brazos.
Pero, ¿qué hace este aquí? Y, ¿qué trae en esa bolsa? No me fío un pelo de él…
-¡Hola enano!
-¿Qué traes en esa bolsa?
-Pues… tienes que adivinarlo. A ti te gustan mucho…
-¡Chuches!
Javi sonrió y de la bolsa sacó otra bolsa llena de chucherías.
-Pero compártelas eh, y ahora corre y se la enseñas a la abuela que la tita y yo tenemos que hablar ¡eh!
-¡Gracias Javi!-se abrazaron y David se fue de la habitación.
-Javi, ¿a qué has venido?
-Tú como siempre tan amable, ¿eh rubia?
-No tengo ganas de bromas Javi, estoy estudiando, ¿qué quieres?
-Te he traído esto-de la caja sacó un test de embarazo.
-¡¿Pero tú estás loco?!-me levanté corriendo y cerré la puerta de mi cuarto con pestillo.
-Te dije que te lo traería si no me echaste cuenta no es mi culpa.
-Qué pesado por Dios…
-Joder Evelyn necesito saberlo.
-A ver si te queda claro Javi, que aunque estuviera embarazada, no lo tendría, y en el hipotético caso de que fuera tuyo, nadie lo sabría, porque tu primo creería que es suyo, y punto.
-Yo lo sabría Evelyn, y con eso me sobra.
-Dime la razón de tu interés.
-No, hazte la prueba por favor.
-Dime la razón.
-Evelyn te juro que te tengo aquí metida todo el día y toda la noche hasta que te entren ganas de mear.
-Sí claro, como que eres capaz.
-Pruébame.
Qué cabrón… a ver qué hago yo ahora.
No tuve otra que ceder.
-Está bien, déjame salir.
Me miró con cara de no fiarse.
-¿Tendré que ir al baño no? ¿O quieres que haga mis necesidades aquí, delante tuya?
-No, ve.
Salí de la habitación con la caja en la mano y me dirigí hacia el baño.
Como no tenía ganas de “abrir el grifo”, tuve que beber bastante agua.
Cuando por fin lo conseguí, se lo llevé a Javi.
-Hala, ahí lo tienes-dije lanzándoselo-yo ya he hecho lo que tenía que hacer, puedes llevártelo, y hacer lo que quieras con él.
-Evelyn, ¿de verdad no quieres saber lo que pone? Puede que estés embarazada…
Javi tenía razón, pero yo estaba demasiado asustada. No podría aguantar el estar embarazada… Yo no quería ser otra más que sigue la tradición de mi familia, que se queda embarazada antes de los dieciocho.
Siempre he sido la excepción que confirma la regla, y eso me gustaba. Me gustaba ser diferente.
-No lo sé Javi… es que estoy asustada. No quiero por nada del mundo que ese test salga positivo. Si veo dos rayas en ese test te juro que me mato…
Me empecé a ponerme súper nerviosa, y eso Javi lo notó.
-Tranquila Evelyn, voy a estar contigo en todo momento, pase lo que pase.
Me abrazó y esperamos juntos a que saliera el resultado.
Tardó un rato, y por fin salió…
-Evelyn, esto ya está.
Joder, mi vida delante de mí en un segundo.
-Evelyn, ¿quieres verlo? ¿Estás segura? A ver, no sé si me explico. Este tema es delicado, y quizás es mejor que lo pases con alguien importante, no sé…
-A ver Javi, creo que en este mismo momento no encuentro mejor persona para darme la noticia.
La cara le cambió y se le dibujó una pequeña sonrisa, aunque nerviosa.
Miró el test, y me dio la noticia.
-¿Qué? Vamos Javi, me va a dar algo.
-No Evelyn… no estás embarazada.
Me entró tal alegría en el cuerpo que empecé a saltar y reírme, muy aliviada y desahogada. Javi estaba más cabizbajo, pero aún así, se alegró de verme tan contenta.
Y con la efusividad de la noticia y la alegría, no sé cómo pasó, pero acabé cerca de Javi. Muy cerca. Y será que me vio algo en el labio, porque me plantó los suyos encima. Lo peor es que yo no me retiré.
martes, 5 de abril de 2011
Cap.47 Hormonas revolucionadas.
-Señor Limones.
El profesor de lengua pasaba lista mientras los demás sacábamos las cosas de la mochila.
-Presente profesor.
-Señor García.
-Presente profesor-dijo Javi casi bostezando.
-Será mejor que se despierte antes de venir a clase señorito.
Los de la clase comenzaron a reírse y Javi, como no, contestó.
-Verá usted profesor es que en esta clase prefiero estar medio dormido, ya que no me puedo dormir de verdad.
La clase comenzó a reírse aún más y el profesor decidió callarse y continuar pasando lista.
-Señorita González.
-Presente profesor-contesté.
-Señorita, falta usted mucho a clase. Estas faltas deberán ser justificadas o me temo que tendremos que informar en su casa.
-No se preocupe profesor, mañana mismo traeré justificante.
-Rubia, pero ¿es que acaso sabe tu madre que tu faltabas?-me dijo Javi bajito.
-Qué va, ya me las arreglaré.
-¡Silencio mientras paso lista!
Nos quedamos todos en silencio y la clase se nos hizo eterna.
En cuanto pitó para finalizar la clase, Javi me agarró del brazo
-Creo que se nos quedó una conversación pendiente, ¿no?
-Pues no sé de qué hablas.
-Venga ya Evelyn, sabes de sobra de qué te hablo.
-¿Tú crees?
-Evelyn, tengo derecho a saber si ese niño es mío.
-¡Sh! Baja la voz imbécil. Ni siquiera sé si estoy… en estado.
-Pues te pido por favor que te hagas la prueba.
-Pero si no tengo tiempo de nada con los estudios, ni siquiera salgo.
-Yo lo compro y te lo llevo.
-Joder… ¿estás pesadito, eh? No sé porqué tanto interés en algo que a ti ni te viene ni te va…
-Oye, ¿a ti qué coño te pasa hoy? Estás insoportable. O es la regla, o son las hormonas por el embarazo.
-Pero ¿¡qué dices idiota?!
-¿Ves? Yo mejor no te hablo mucho, tú no te alteres, ale, siéntate y relájate. ¿Sabes? Vi en la tele el otro día que para el embarazo son buenos los caramelos de jengibre-decía cachondeándose de mí.
-¡Te voy a dar jengibre yo a ti!-me fui en busca de él para pegarle pero la profesora de latín entró por la puerta.
-¡Eh! ¡Que esto no es un bar! ¡Todo el mundo sentado!
Por la tarde
-David, no puedo hacer los deberes con tanto ruido, quítale voz a la tele por favor.
David y su manía de ver películas en mi habitación y no en la suya o en el salón. Así, cualquiera se concentraba para hacer los deberes.
-Es que si no, no la escucho.
-Pues te vas a tu cuarto.
-Pues no.
Suspiré y volví a concentrarme en mis deberes de literatura.
Hay que ver lo pesado que está Javi con el temita este… Si seguro que ni estoy embarazada. Será un retraso y ya está. Además, ¿para qué quiere él saber si es el padre o no? No lo tendré de todas formas, está claro. Dijo algo en el Starbucks, sobre que había una razón, pero el capullo no me la contó.
-¡Evelyn, ha venido un amigo tuyo!
-¡Que suba!
Seguramente es Sergio, para dar una vuelta o algo.
-¿Se puede?-dijo Javi abriendo la puerta de mi habitación.
El profesor de lengua pasaba lista mientras los demás sacábamos las cosas de la mochila.
-Presente profesor.
-Señor García.
-Presente profesor-dijo Javi casi bostezando.
-Será mejor que se despierte antes de venir a clase señorito.
Los de la clase comenzaron a reírse y Javi, como no, contestó.
-Verá usted profesor es que en esta clase prefiero estar medio dormido, ya que no me puedo dormir de verdad.
La clase comenzó a reírse aún más y el profesor decidió callarse y continuar pasando lista.
-Señorita González.
-Presente profesor-contesté.
-Señorita, falta usted mucho a clase. Estas faltas deberán ser justificadas o me temo que tendremos que informar en su casa.
-No se preocupe profesor, mañana mismo traeré justificante.
-Rubia, pero ¿es que acaso sabe tu madre que tu faltabas?-me dijo Javi bajito.
-Qué va, ya me las arreglaré.
-¡Silencio mientras paso lista!
Nos quedamos todos en silencio y la clase se nos hizo eterna.
En cuanto pitó para finalizar la clase, Javi me agarró del brazo
-Creo que se nos quedó una conversación pendiente, ¿no?
-Pues no sé de qué hablas.
-Venga ya Evelyn, sabes de sobra de qué te hablo.
-¿Tú crees?
-Evelyn, tengo derecho a saber si ese niño es mío.
-¡Sh! Baja la voz imbécil. Ni siquiera sé si estoy… en estado.
-Pues te pido por favor que te hagas la prueba.
-Pero si no tengo tiempo de nada con los estudios, ni siquiera salgo.
-Yo lo compro y te lo llevo.
-Joder… ¿estás pesadito, eh? No sé porqué tanto interés en algo que a ti ni te viene ni te va…
-Oye, ¿a ti qué coño te pasa hoy? Estás insoportable. O es la regla, o son las hormonas por el embarazo.
-Pero ¿¡qué dices idiota?!
-¿Ves? Yo mejor no te hablo mucho, tú no te alteres, ale, siéntate y relájate. ¿Sabes? Vi en la tele el otro día que para el embarazo son buenos los caramelos de jengibre-decía cachondeándose de mí.
-¡Te voy a dar jengibre yo a ti!-me fui en busca de él para pegarle pero la profesora de latín entró por la puerta.
-¡Eh! ¡Que esto no es un bar! ¡Todo el mundo sentado!
Por la tarde
-David, no puedo hacer los deberes con tanto ruido, quítale voz a la tele por favor.
David y su manía de ver películas en mi habitación y no en la suya o en el salón. Así, cualquiera se concentraba para hacer los deberes.
-Es que si no, no la escucho.
-Pues te vas a tu cuarto.
-Pues no.
Suspiré y volví a concentrarme en mis deberes de literatura.
Hay que ver lo pesado que está Javi con el temita este… Si seguro que ni estoy embarazada. Será un retraso y ya está. Además, ¿para qué quiere él saber si es el padre o no? No lo tendré de todas formas, está claro. Dijo algo en el Starbucks, sobre que había una razón, pero el capullo no me la contó.
-¡Evelyn, ha venido un amigo tuyo!
-¡Que suba!
Seguramente es Sergio, para dar una vuelta o algo.
-¿Se puede?-dijo Javi abriendo la puerta de mi habitación.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Cap.46 Demasiado joven.
-Dos batidos de chocolate, por favor-escuché a Javi.
Yo estaba ya sentada en las mesas del Starbucks.
Al cabo de un ratito, volvió con los batidos en la mano.
-¿Estás mejor?
-Sí, muchas gracias Javi. Aunque creo que tendré que darte clases yo, porque pierdes todas tus clases por mí.
-No pasa nada, pero ahora, cuéntame por favor… ¿Estás embarazada? ¿De mí?
-No lo sé, es posible. De ti…o de Zac.
-¿Más probabilidades?
-Hay más de que sean tuyos, puesto que nunca te lo pones… un día le pegas algo a alguien, ya verás-dije fulminándolo con la mirada.
-Es que eres muy efusiva… y si de repente sin comerlo ni beberlo quieres subir a mi cuarto, pues no me pillas con la munición encima.
-Todo el mundo tiene precaución en su cuarto Javi…
-Pues a mí se me acabó, y no la repuse.
-Bueno, pues eso.
-¿Y?
-Y… ¿y qué?
-Pues qué vamos a hacer.
-¿Qué vamos a hacer? Pues nada-dije recalcando la palabra “vamos”.
-¿Cómo que nada? ¿Qué es posible que estés embarazada de mí y no piensas hacer nada? Perdona pero no te lo permitiré.
-Sí, claro… qué quieres, ¿qué lo tenga?
Asintió con la cabeza.
-¿Pero tú estás mal? ¡Que tengo dieciséis años!
-Tu hermana lo tuvo a tu edad, y ya ves qué maravilla de niño.
-Además Javi, ¿cómo voy a tener un hijo contigo, estando con Zac? En todo caso diría que el niño es suyo y lo criaríamos juntos.
-A mí me da igual lo que tú hables con mi primo o dejes de hablar, pero si ese niño es mío yo quiero que lo tengas, tengo derecho a disfrutar de mi hijo.
-Javi, ¿estás loco o qué te pasa? Es que no doy crédito. No pienso tener ese niño Javi, sea de quien sea. Además, puede ser una falsa alarma.
-Evelyn, no puedes hacerme esto. Si yo soy el padre, tengo tanto derecho como tú de decidir.
-A ver Javi, eso no se sabe hasta que no nazca. No pienso tenerlo por tus caprichos de repente de ser padre.
-Evelyn…
-¿Qué?
-No es por ningún capricho…
-¿Entonces? Si no es por capricho, alguna razón habrá.
-No puedo decírtelo…
-Entonces no será una razón de peso para que arruine mi vida. ¿Me llevas a casa?-dije terminándome el batido.
-Pero…
-¿Algo más?
-No, vámonos.
-Pues eso.
Fui borde, pero es que era la única forma… quería que lo tuviera, y eso ni en broma.
De camino a casa fue a bastante velocidad, con el cabreo y eso.
Yo estaba ya sentada en las mesas del Starbucks.
Al cabo de un ratito, volvió con los batidos en la mano.
-¿Estás mejor?
-Sí, muchas gracias Javi. Aunque creo que tendré que darte clases yo, porque pierdes todas tus clases por mí.
-No pasa nada, pero ahora, cuéntame por favor… ¿Estás embarazada? ¿De mí?
-No lo sé, es posible. De ti…o de Zac.
-¿Más probabilidades?
-Hay más de que sean tuyos, puesto que nunca te lo pones… un día le pegas algo a alguien, ya verás-dije fulminándolo con la mirada.
-Es que eres muy efusiva… y si de repente sin comerlo ni beberlo quieres subir a mi cuarto, pues no me pillas con la munición encima.
-Todo el mundo tiene precaución en su cuarto Javi…
-Pues a mí se me acabó, y no la repuse.
-Bueno, pues eso.
-¿Y?
-Y… ¿y qué?
-Pues qué vamos a hacer.
-¿Qué vamos a hacer? Pues nada-dije recalcando la palabra “vamos”.
-¿Cómo que nada? ¿Qué es posible que estés embarazada de mí y no piensas hacer nada? Perdona pero no te lo permitiré.
-Sí, claro… qué quieres, ¿qué lo tenga?
Asintió con la cabeza.
-¿Pero tú estás mal? ¡Que tengo dieciséis años!
-Tu hermana lo tuvo a tu edad, y ya ves qué maravilla de niño.
-Además Javi, ¿cómo voy a tener un hijo contigo, estando con Zac? En todo caso diría que el niño es suyo y lo criaríamos juntos.
-A mí me da igual lo que tú hables con mi primo o dejes de hablar, pero si ese niño es mío yo quiero que lo tengas, tengo derecho a disfrutar de mi hijo.
-Javi, ¿estás loco o qué te pasa? Es que no doy crédito. No pienso tener ese niño Javi, sea de quien sea. Además, puede ser una falsa alarma.
-Evelyn, no puedes hacerme esto. Si yo soy el padre, tengo tanto derecho como tú de decidir.
-A ver Javi, eso no se sabe hasta que no nazca. No pienso tenerlo por tus caprichos de repente de ser padre.
-Evelyn…
-¿Qué?
-No es por ningún capricho…
-¿Entonces? Si no es por capricho, alguna razón habrá.
-No puedo decírtelo…
-Entonces no será una razón de peso para que arruine mi vida. ¿Me llevas a casa?-dije terminándome el batido.
-Pero…
-¿Algo más?
-No, vámonos.
-Pues eso.
Fui borde, pero es que era la única forma… quería que lo tuviera, y eso ni en broma.
De camino a casa fue a bastante velocidad, con el cabreo y eso.
sábado, 19 de febrero de 2011
Cap.45 No puede ser...
-A ver señorita Pérez, haga el favor de salir a la pizarra a corregir el ejercicio.
Clase de francés, súper aburrida.
Pasé un fin de semana increíble con Zac.
La cosa, es que ahora Clara y sus amiguitas me miraban mal. Antes ya lo hacían, pero ahora encima me tomaban por una loca.
Javi, a mi lado sentado, parecía sólo echarme cuenta a momentos. Estaban sus momentos buenos, cuando estábamos con David, y sus momentos malos, como en clase. Cuando estamos con David, parecía su padre, tan atento, tan…
-¡Hostia!
-¡Señorita, le voy a tener que pedir que salga de clase!
-No maestro, ¡no lo diré más, lo siento!
-¡La última vez!
-¿Pero tú estás loca? ¿Qué te pasa?
-Javi por favor, déjame.
Hablando de padres… ¡mi regla! La tenía olvidada por completo, desde agosto. Estábamos en Septiembre.
A ver Evelyn tranquila… ¿qué posibilidades hay?
Pues… a ojo… dos. Javi, y Zac. Vaya lío.
Dibujé un calendario en el cuaderno y me puse a contar días.
Me lié con Javi días antes de empezar con Zac… y desgraciadamente no usé precaución con ninguno. ¡Seré gilipollas!
Estamos a…
-Javi, qué día es hoy.
-Diecinueve de septiembre. ¿Estás bien o no? ¿Qué haces con el calendario ese?
-Nada, déjame.
Pues me tenía que haber venido ya… me suele venir a principios.
Joder, joder, joder.
No puede ser…
-Señorita González, ¿es que no me oye usted o qué?
-Sí, lo siento.
-Pues salga, hombre.
Javi vio mi cara extrañada y me echó un cable.
-Ejercicio nueve. Página treinta y tres-susurró.
-No lo tengo.
Me alargó rápidamente su cuaderno.
-Gracias.
Me levanté y fui hacia la pizarra.
Estaba sudando mucho, a pesar de que no hacía calor.
Me costó lo mío escribir el ejercicio en la pizarra, me temblaba todo.
Al acabar, me puse mirando hacia la clase, de pie, esperando que el maestro corrigiera mi ejercicio.
Entonces lo vi, maldita sea mi suerte.
Me había dejado el cuaderno abierto por la página del calendario.
Se podía ver perfectamente en los números de los días correspondientes “Javi” y “Zac”, y también la fecha de mi regla meses atrás.
Pude ver su cara, cambiando de asombro. Se le abrieron los ojos, y empezó a ponerse nervioso.
-Muy bien señorita. Con lo buena estudiante que es usted, y lo despistada que está últimamente. Tienes que…
Sonó la campana.
-¡Salvada por la campana!-gritó alguien.
La siguiente hora me tocaba en esa misma clase, así que en cuando pude salí corriendo de allí sin recoger ni siquiera mis cosas.
-¡Evelyn!-Javi venía detrás de mí.
Como no podría evitarlo mucho tiempo, me metí por el camino fácil: el baño de las niñas.
Me metí en uno de los cuartitos, y desde allí pude oírlo.
-Oye, ¿no has visto el cartel de ahí fuera o qué?
-Fuera-mierda, era la voz de Javi, echando a las niñas supongo-¡Evelyn!
Ni señal de sonido por mi parte.
-¡Evelyn!
Abrió todas las puertas, hasta que dio con la mía.
-Ábreme la puerta Evelyn, ¡ábreme!
-¡No! Que estás muy nervioso y me das miedo.
-Evelyn…-suspiró hondo y aguardó unos segundos-Evelyn por favor, ábreme la puerta.
Abrí la puerta y entró. Yo estaba sentada en el orinal y él frente a mí.
-Evelyn, qué es eso del calendario. Dime que no es lo que pienso.
-¡Joder!-rompí a llorar-No lo sé, es que no nos pusimos condón, y antes de él fue contigo, y la regla no me viene, y estoy muy nerviosa…
-Shh, tranquila Evelyn, tranquila…
Javi me abrazó, y esperó que me tranquilizara.
-Tengo una idea. Ahora vámonos a clase, que nos pondrán un parte si no. Luego, nos vamos y te invito a un batido en el Starbucks, y lo hablamos, ¿vale?
Asentí con la cabeza, y volvimos a clase.
Clase de francés, súper aburrida.
Pasé un fin de semana increíble con Zac.
La cosa, es que ahora Clara y sus amiguitas me miraban mal. Antes ya lo hacían, pero ahora encima me tomaban por una loca.
Javi, a mi lado sentado, parecía sólo echarme cuenta a momentos. Estaban sus momentos buenos, cuando estábamos con David, y sus momentos malos, como en clase. Cuando estamos con David, parecía su padre, tan atento, tan…
-¡Hostia!
-¡Señorita, le voy a tener que pedir que salga de clase!
-No maestro, ¡no lo diré más, lo siento!
-¡La última vez!
-¿Pero tú estás loca? ¿Qué te pasa?
-Javi por favor, déjame.
Hablando de padres… ¡mi regla! La tenía olvidada por completo, desde agosto. Estábamos en Septiembre.
A ver Evelyn tranquila… ¿qué posibilidades hay?
Pues… a ojo… dos. Javi, y Zac. Vaya lío.
Dibujé un calendario en el cuaderno y me puse a contar días.
Me lié con Javi días antes de empezar con Zac… y desgraciadamente no usé precaución con ninguno. ¡Seré gilipollas!
Estamos a…
-Javi, qué día es hoy.
-Diecinueve de septiembre. ¿Estás bien o no? ¿Qué haces con el calendario ese?
-Nada, déjame.
Pues me tenía que haber venido ya… me suele venir a principios.
Joder, joder, joder.
No puede ser…
-Señorita González, ¿es que no me oye usted o qué?
-Sí, lo siento.
-Pues salga, hombre.
Javi vio mi cara extrañada y me echó un cable.
-Ejercicio nueve. Página treinta y tres-susurró.
-No lo tengo.
Me alargó rápidamente su cuaderno.
-Gracias.
Me levanté y fui hacia la pizarra.
Estaba sudando mucho, a pesar de que no hacía calor.
Me costó lo mío escribir el ejercicio en la pizarra, me temblaba todo.
Al acabar, me puse mirando hacia la clase, de pie, esperando que el maestro corrigiera mi ejercicio.
Entonces lo vi, maldita sea mi suerte.
Me había dejado el cuaderno abierto por la página del calendario.
Se podía ver perfectamente en los números de los días correspondientes “Javi” y “Zac”, y también la fecha de mi regla meses atrás.
Pude ver su cara, cambiando de asombro. Se le abrieron los ojos, y empezó a ponerse nervioso.
-Muy bien señorita. Con lo buena estudiante que es usted, y lo despistada que está últimamente. Tienes que…
Sonó la campana.
-¡Salvada por la campana!-gritó alguien.
La siguiente hora me tocaba en esa misma clase, así que en cuando pude salí corriendo de allí sin recoger ni siquiera mis cosas.
-¡Evelyn!-Javi venía detrás de mí.
Como no podría evitarlo mucho tiempo, me metí por el camino fácil: el baño de las niñas.
Me metí en uno de los cuartitos, y desde allí pude oírlo.
-Oye, ¿no has visto el cartel de ahí fuera o qué?
-Fuera-mierda, era la voz de Javi, echando a las niñas supongo-¡Evelyn!
Ni señal de sonido por mi parte.
-¡Evelyn!
Abrió todas las puertas, hasta que dio con la mía.
-Ábreme la puerta Evelyn, ¡ábreme!
-¡No! Que estás muy nervioso y me das miedo.
-Evelyn…-suspiró hondo y aguardó unos segundos-Evelyn por favor, ábreme la puerta.
Abrí la puerta y entró. Yo estaba sentada en el orinal y él frente a mí.
-Evelyn, qué es eso del calendario. Dime que no es lo que pienso.
-¡Joder!-rompí a llorar-No lo sé, es que no nos pusimos condón, y antes de él fue contigo, y la regla no me viene, y estoy muy nerviosa…
-Shh, tranquila Evelyn, tranquila…
Javi me abrazó, y esperó que me tranquilizara.
-Tengo una idea. Ahora vámonos a clase, que nos pondrán un parte si no. Luego, nos vamos y te invito a un batido en el Starbucks, y lo hablamos, ¿vale?
Asentí con la cabeza, y volvimos a clase.
Cap.44 ¡Pillados…! Casi infraganti
Al acabar de comer, nos fuimos a casa, y allí Javi cogió su moto.
-Gracias por dejarme estar con él rubia.
-De nada. David, vámonos para adentro que en un rato llegará Zac.
-¡Yo quiero ir en la moto!
-Sí, pues no faltaba más… vamos anda-lo cogí de la mano y lo empujé hacia la puerta. Adiós Javi.
-¡Adiós Javi!-gritó David.
-Adiós enano-dijo y yo me di la vuelta camino hacia la puerta-¡Rubia!-me giré bruscamente y con sonrisa picarona añadió-Adiós.
Arrancó la moto y se fue. Así, sin más. Tendrá la cara dura…
Horas más tarde.
-[…]
-Hola Zac, ¿a qué hora vienes?
-[…]
-¿Qué vas a llegar más tarde? ¿Por qué?
-[…]
-¿Ayudar a un amigo con la mudanza?
-[…]
-No, pongo esa voz porque tenía ganas de verte, creerte sí te creo…
-[…]
-¿Pero a qué hora has quedado con él?
-[…]
-Nueve, eh… Pues nada, tú cuando acabes me llamas, ¿vale? Un beso, te quiero.
-[…]
Sí hombre, a ayudar a un amigo con la mudanza… ¡Pues no va a tener esa suerte! Este ha quedado con Clara en la heladería a las ocho, y allí voy a estar yo… ¡se van a enterar!
Miré el reloj, las ocho y cuarto. Tenía el tiempo súper justo.
-Sergio, no preguntes, ¿estás en casa?
-[…]
-Pues en quince minutos en la puerta de mi casa con la moto, ¡luego te lo explico!
Colgué el móvil y me metí corriendo en la ducha.
La ducha no fue más rápida porque Dios no me dio la “híper-velocidad” al nacer, pero vamos, que casi me mato y todo.
Me puse unos vaqueros y una camiseta cualquiera, cogí un pañuelo para el cuello, metí todas mis cosas en mi bolso, cogí mi chaqueta y me dispuse a salir, pero como siempre…
-Evelyn, ¿dónde vas?
-Me tengo que ir mamá.
-¿Es que viene Zac hoy?
-Sí, está al llegar.
-¿Ha cerrado bien la puerta de la casa de El Castillo?
-Sí mamá, todo perfecto, ¡me voy!
-¿Y el niño?
-¡En su cuarto!-chillé tras cerrar la puerta.
En efecto, al salir a la puerta estaba Sergio en la moto.
-Mira Barbie, yo no sé en qué andas metida, pero sea lo que sea ten cuidado anda.
-Que no es nada, llévame a la Alaska anda.
Me subí a la moto y nos fuimos.
-¿Pero no has quedado con Zac? ¿Por qué no te recoge él?
-¡Ay, mira para adelante que nos vas a matar! No he quedado con él, es… ¡Sergio, ya te lo contaré que no llego!
Al llegar, me bajé de la moto y eché una mirada rápida a la terraza de la Alaska.
-¡Allí están!-grité.
Clara estaba sentada en una mesa tomándose un batido. Frente a ella, un moreno. No pude ver más, pues estaba de espaldas.
-¿Esa es Clara? ¿Y con quién está?
-Zac. ¡Será cabrón!
Sergio me tapó la boca y me estrechó contra él.
-A ver Evelyn, explícame.
-Que es Zac, que me pone los cuernos con la loca esa-dije llorando.
-Que no es Zac… ¿cómo lo sabes?
-Porque lo sé, míralo, ¡es él!
-Evelyn, veo una espalda y un pelo moreno, hay cientos así. ¡Yo mismo soy así!
-Bueno, vete, vete, que yo sé lo que hago.
-No lo sabes.
-Da igual, ¡tú vete!
-Bueno, ya sabes dónde encontrarme, llámame y te recojo en nada.
Sergio se fue, y yo estaba decidida.
Pensaba plantarme allí y matarlos. A los dos. ¿A quién primero? Bah, da igual, a los dos.
Me limpié las lágrimas, respiré hondo, y me encaminé.
Entonces algo hizo que me parara, el chico se levantó. Entró en la heladería, para ir al baño supongo.
Entonces aproveché, fui hacia ella y la tiré al suelo de la silla.
-¡Zorra!
-¡Ay, ¿pero qué haces?!
-¡Que es mío joder, siempre me haces lo mismo, voy a matarte!
-Ay, ¡ayuda!
Entonces volvió el tío, y yo quería morirme… pero de vergüenza. ¡No era Zac!
-¡Álex, ayúdame!
-Pero bueno, ¡suéltala!-dijo y me quitó de encima suya.
La gente dejó de mirar, y nos quedamos los tres.
-¿Se puede saber qué haces?-dijo Clara-Estás obsesionada conmigo.
No podía mirarles a la cara… lo pasé fatal.
-Yo… es que me confundí… pensaba que…
-¿Estás bien?-dijo el chico, parece ser que Álex, acercándose a ella-No sé en qué pensabas, pero no estás muy bien.
Entonces, me alteré.
-¿Qué yo no estoy bien? ¡¿Pero tú conoces a ésta? ¡Que va chantajeando por ahí a la gente!-chilló Clara.
-¡¿Qué dices?! ¡Eso es mentira!
-¡Ya basta!-Alex nos intentaba callar.
Pero no podía, cada vez chillábamos más. Sólo una voz desde atrás hizo que me callara.
-¿Evelyn?-Zac estaba en la acera de enfrente metido en el coche.
-¡Zac!
-Sí anda, llévatela porque se le está yendo la cabeza-dijo Clara.
-Ven anda, súbete.
Fui hacia el coche mirándolos a los dos, y pude ver cómo se reía Clara mientras Álex la abrazaba. Lo tenía todo preparado, qué guarra…
-Me subí al coche y nos fuimos de allí.
-Jaja jaja-Zac no paraba de reírse.
-Pues a mí no me hace gracia, lo he pasado muy mal.
Se lo conté todo mientras íbamos en el coche.
-Ya me imagino. ¿Pero cómo puedes pensar eso de mí, tonta? Si sabes que te quiero más que a nada.
-Yo que sé, oí eso en el baño y pensé… ay de verdad, lo siento mucho Zac.
-No te preocupes, pero no montes más numeritos de estos.
-Por supuesto, eso ni pensármelo vamos, qué mal… Oye, ¿lo de la mudanza?
-Pues la verdad, voy a llamarlo y decirle que no puedo, porque creo que tú me necesitas más.
Se me dibujó una sonrisa enorme en la cara, y eso él lo notó.
-Gracias por dejarme estar con él rubia.
-De nada. David, vámonos para adentro que en un rato llegará Zac.
-¡Yo quiero ir en la moto!
-Sí, pues no faltaba más… vamos anda-lo cogí de la mano y lo empujé hacia la puerta. Adiós Javi.
-¡Adiós Javi!-gritó David.
-Adiós enano-dijo y yo me di la vuelta camino hacia la puerta-¡Rubia!-me giré bruscamente y con sonrisa picarona añadió-Adiós.
Arrancó la moto y se fue. Así, sin más. Tendrá la cara dura…
Horas más tarde.
-[…]
-Hola Zac, ¿a qué hora vienes?
-[…]
-¿Qué vas a llegar más tarde? ¿Por qué?
-[…]
-¿Ayudar a un amigo con la mudanza?
-[…]
-No, pongo esa voz porque tenía ganas de verte, creerte sí te creo…
-[…]
-¿Pero a qué hora has quedado con él?
-[…]
-Nueve, eh… Pues nada, tú cuando acabes me llamas, ¿vale? Un beso, te quiero.
-[…]
Sí hombre, a ayudar a un amigo con la mudanza… ¡Pues no va a tener esa suerte! Este ha quedado con Clara en la heladería a las ocho, y allí voy a estar yo… ¡se van a enterar!
Miré el reloj, las ocho y cuarto. Tenía el tiempo súper justo.
-Sergio, no preguntes, ¿estás en casa?
-[…]
-Pues en quince minutos en la puerta de mi casa con la moto, ¡luego te lo explico!
Colgué el móvil y me metí corriendo en la ducha.
La ducha no fue más rápida porque Dios no me dio la “híper-velocidad” al nacer, pero vamos, que casi me mato y todo.
Me puse unos vaqueros y una camiseta cualquiera, cogí un pañuelo para el cuello, metí todas mis cosas en mi bolso, cogí mi chaqueta y me dispuse a salir, pero como siempre…
-Evelyn, ¿dónde vas?
-Me tengo que ir mamá.
-¿Es que viene Zac hoy?
-Sí, está al llegar.
-¿Ha cerrado bien la puerta de la casa de El Castillo?
-Sí mamá, todo perfecto, ¡me voy!
-¿Y el niño?
-¡En su cuarto!-chillé tras cerrar la puerta.
En efecto, al salir a la puerta estaba Sergio en la moto.
-Mira Barbie, yo no sé en qué andas metida, pero sea lo que sea ten cuidado anda.
-Que no es nada, llévame a la Alaska anda.
Me subí a la moto y nos fuimos.
-¿Pero no has quedado con Zac? ¿Por qué no te recoge él?
-¡Ay, mira para adelante que nos vas a matar! No he quedado con él, es… ¡Sergio, ya te lo contaré que no llego!
Al llegar, me bajé de la moto y eché una mirada rápida a la terraza de la Alaska.
-¡Allí están!-grité.
Clara estaba sentada en una mesa tomándose un batido. Frente a ella, un moreno. No pude ver más, pues estaba de espaldas.
-¿Esa es Clara? ¿Y con quién está?
-Zac. ¡Será cabrón!
Sergio me tapó la boca y me estrechó contra él.
-A ver Evelyn, explícame.
-Que es Zac, que me pone los cuernos con la loca esa-dije llorando.
-Que no es Zac… ¿cómo lo sabes?
-Porque lo sé, míralo, ¡es él!
-Evelyn, veo una espalda y un pelo moreno, hay cientos así. ¡Yo mismo soy así!
-Bueno, vete, vete, que yo sé lo que hago.
-No lo sabes.
-Da igual, ¡tú vete!
-Bueno, ya sabes dónde encontrarme, llámame y te recojo en nada.
Sergio se fue, y yo estaba decidida.
Pensaba plantarme allí y matarlos. A los dos. ¿A quién primero? Bah, da igual, a los dos.
Me limpié las lágrimas, respiré hondo, y me encaminé.
Entonces algo hizo que me parara, el chico se levantó. Entró en la heladería, para ir al baño supongo.
Entonces aproveché, fui hacia ella y la tiré al suelo de la silla.
-¡Zorra!
-¡Ay, ¿pero qué haces?!
-¡Que es mío joder, siempre me haces lo mismo, voy a matarte!
-Ay, ¡ayuda!
Entonces volvió el tío, y yo quería morirme… pero de vergüenza. ¡No era Zac!
-¡Álex, ayúdame!
-Pero bueno, ¡suéltala!-dijo y me quitó de encima suya.
La gente dejó de mirar, y nos quedamos los tres.
-¿Se puede saber qué haces?-dijo Clara-Estás obsesionada conmigo.
No podía mirarles a la cara… lo pasé fatal.
-Yo… es que me confundí… pensaba que…
-¿Estás bien?-dijo el chico, parece ser que Álex, acercándose a ella-No sé en qué pensabas, pero no estás muy bien.
Entonces, me alteré.
-¿Qué yo no estoy bien? ¡¿Pero tú conoces a ésta? ¡Que va chantajeando por ahí a la gente!-chilló Clara.
-¡¿Qué dices?! ¡Eso es mentira!
-¡Ya basta!-Alex nos intentaba callar.
Pero no podía, cada vez chillábamos más. Sólo una voz desde atrás hizo que me callara.
-¿Evelyn?-Zac estaba en la acera de enfrente metido en el coche.
-¡Zac!
-Sí anda, llévatela porque se le está yendo la cabeza-dijo Clara.
-Ven anda, súbete.
Fui hacia el coche mirándolos a los dos, y pude ver cómo se reía Clara mientras Álex la abrazaba. Lo tenía todo preparado, qué guarra…
-Me subí al coche y nos fuimos de allí.
-Jaja jaja-Zac no paraba de reírse.
-Pues a mí no me hace gracia, lo he pasado muy mal.
Se lo conté todo mientras íbamos en el coche.
-Ya me imagino. ¿Pero cómo puedes pensar eso de mí, tonta? Si sabes que te quiero más que a nada.
-Yo que sé, oí eso en el baño y pensé… ay de verdad, lo siento mucho Zac.
-No te preocupes, pero no montes más numeritos de estos.
-Por supuesto, eso ni pensármelo vamos, qué mal… Oye, ¿lo de la mudanza?
-Pues la verdad, voy a llamarlo y decirle que no puedo, porque creo que tú me necesitas más.
Se me dibujó una sonrisa enorme en la cara, y eso él lo notó.
sábado, 5 de febrero de 2011
Cap.43 De pizzería
-Joder, ¿falta mucho?
-Si quieres puedes irte.
-No tendrás esa suerte rubia.
-Ya queda poco, está a punto de pitar.
Estaba en lo cierto, pitó en pocos segundos.
Mi sobrino salió de los primeros, y vino corriendo hacia donde estábamos.
-¡Javi!-gritó David y se tiró encima de él.
Qué fuerte, me quedé agilipollada.
-Hola enano, ¿cómo estás?
-Bien, ¿por qué habéis venido? ¿Y la abuela?
-La abuela tenía cosas que hacer. Venga, vamos a casa que te hago de comer.
-Pero yo quiero quedarme con Javi.
-No, Javi se va a su casa a comer.
-Joder rubia, yo quiero estar con el chaval.
-Claro, y querrás que te invite a comer a casa, ¿no?
-¡Sí!-gritó David.
-No-dije firme.
-David, tu tía tiene razón-levanté la cabeza satisfecha y David se enfurruñó-no debo comer en tu casa… haré algo mejor. Os invito a comer por ahí.
-¿Qué? Ni hablar. David y yo comemos en casa.
-Yo voy con Javi, tú vete a casa si quieres.
-Venga Evelyn, por favor… mi primo vendrá en unas horas y tú pasarás de todos, entonces no podré verlo…
-Porfa tita…
-Pero sólo hoy, no os acostumbréis.
-¡Bien!-gritó David.
-¡Chócala colega!-los dos chocaron sus manos y seguimos caminando.
Increíble, este tío tiene doble personalidad.
-¿Qué te gusta comer?
-¡Pizza!
-Pues vamos a la pizzería. Siempre que tu tía no diga nada-dijo con chulería.
Lo fulminé con la mirada, pero no dije nada.
Fuimos a una pizzería en “el culo del mundo”, muy escondida, y que ni siquiera conocía.
-Yo quiero una coca-cola. ¿Vosotros?
-¡Coca-cola!-dijo David.
-¡No!-le dije-nada de coca-cola. Yo quiero agua.
-Pues dos coca-colas y una botella grande de agua.
-Bien, en unos minutos pasaré a tomarles nota para comer.
-Claro-dijo Javi.
Qué fuerte, pasa de mí como si nada.
-Javi.
-¿Qué?
-¿Cómo que qué? Que he dicho que el niño no puede beber coca-cola.
-Es que eres muy estricta coño.
-¡Hala! ¡Ha dicho una palabrota! Te lavarán la boca con jabón.
-No pasa nada chavalín, porque cuando los niños grandes las dicen no se ve mal.
-¡Sí que se ve! Tú ni caso David.
-¿Saben ya lo que quieren para comer?
Eché una mirada rápida a las pizzas que salían en la carta, y aunque ninguna me llamaba mucho la atención, ya que no tenía mucha hambre, elegí una mientras mi sobrino y Javi se lo decían a la camarera.
-Evelyn, te está preguntando qué quieres.
-Quiero una margarita, gracias.
La camarera se fue y los chicos comenzaron a charlar, mientras yo me metía profundamente en mis pensamientos y en mi proceso de cagarme en todo lo “cagable” de los tíos.
Cómo va a hacerme esto Zac a mí… y como se atreve Clara a hacer eso, con la de hostias que se ha llevado por mi culpa.
-¡Tita! Tienes sangre, ¿qué te ha pasado?
Mis nudillos volvían a sangrar, y no me había dado ni cuenta.
-No, nada, es que esta mañana me caí. Pero no es nada, eh cariño, voy al baño a lavarme las manos.
Javi me miraba serio, no sé en qué pensaría.
Me levanté y me dirigí hacia el baño. Me lavé las manos y la cara, no me encontraba demasiado bien. Estaba bastante mareada.
Al volver a la mesa, estaban allí las pizzas.
-¡Mira tita, qué pedazo de pizza!
-Pues venga tío, toda para ti, ponte las botas-Javi arrancó un trozo de pizza y se lo puso a David en sus manos.
No podía negarle que como padre sí que sería bueno.
-Si quieres puedes irte.
-No tendrás esa suerte rubia.
-Ya queda poco, está a punto de pitar.
Estaba en lo cierto, pitó en pocos segundos.
Mi sobrino salió de los primeros, y vino corriendo hacia donde estábamos.
-¡Javi!-gritó David y se tiró encima de él.
Qué fuerte, me quedé agilipollada.
-Hola enano, ¿cómo estás?
-Bien, ¿por qué habéis venido? ¿Y la abuela?
-La abuela tenía cosas que hacer. Venga, vamos a casa que te hago de comer.
-Pero yo quiero quedarme con Javi.
-No, Javi se va a su casa a comer.
-Joder rubia, yo quiero estar con el chaval.
-Claro, y querrás que te invite a comer a casa, ¿no?
-¡Sí!-gritó David.
-No-dije firme.
-David, tu tía tiene razón-levanté la cabeza satisfecha y David se enfurruñó-no debo comer en tu casa… haré algo mejor. Os invito a comer por ahí.
-¿Qué? Ni hablar. David y yo comemos en casa.
-Yo voy con Javi, tú vete a casa si quieres.
-Venga Evelyn, por favor… mi primo vendrá en unas horas y tú pasarás de todos, entonces no podré verlo…
-Porfa tita…
-Pero sólo hoy, no os acostumbréis.
-¡Bien!-gritó David.
-¡Chócala colega!-los dos chocaron sus manos y seguimos caminando.
Increíble, este tío tiene doble personalidad.
-¿Qué te gusta comer?
-¡Pizza!
-Pues vamos a la pizzería. Siempre que tu tía no diga nada-dijo con chulería.
Lo fulminé con la mirada, pero no dije nada.
Fuimos a una pizzería en “el culo del mundo”, muy escondida, y que ni siquiera conocía.
-Yo quiero una coca-cola. ¿Vosotros?
-¡Coca-cola!-dijo David.
-¡No!-le dije-nada de coca-cola. Yo quiero agua.
-Pues dos coca-colas y una botella grande de agua.
-Bien, en unos minutos pasaré a tomarles nota para comer.
-Claro-dijo Javi.
Qué fuerte, pasa de mí como si nada.
-Javi.
-¿Qué?
-¿Cómo que qué? Que he dicho que el niño no puede beber coca-cola.
-Es que eres muy estricta coño.
-¡Hala! ¡Ha dicho una palabrota! Te lavarán la boca con jabón.
-No pasa nada chavalín, porque cuando los niños grandes las dicen no se ve mal.
-¡Sí que se ve! Tú ni caso David.
-¿Saben ya lo que quieren para comer?
Eché una mirada rápida a las pizzas que salían en la carta, y aunque ninguna me llamaba mucho la atención, ya que no tenía mucha hambre, elegí una mientras mi sobrino y Javi se lo decían a la camarera.
-Evelyn, te está preguntando qué quieres.
-Quiero una margarita, gracias.
La camarera se fue y los chicos comenzaron a charlar, mientras yo me metía profundamente en mis pensamientos y en mi proceso de cagarme en todo lo “cagable” de los tíos.
Cómo va a hacerme esto Zac a mí… y como se atreve Clara a hacer eso, con la de hostias que se ha llevado por mi culpa.
-¡Tita! Tienes sangre, ¿qué te ha pasado?
Mis nudillos volvían a sangrar, y no me había dado ni cuenta.
-No, nada, es que esta mañana me caí. Pero no es nada, eh cariño, voy al baño a lavarme las manos.
Javi me miraba serio, no sé en qué pensaría.
Me levanté y me dirigí hacia el baño. Me lavé las manos y la cara, no me encontraba demasiado bien. Estaba bastante mareada.
Al volver a la mesa, estaban allí las pizzas.
-¡Mira tita, qué pedazo de pizza!
-Pues venga tío, toda para ti, ponte las botas-Javi arrancó un trozo de pizza y se lo puso a David en sus manos.
No podía negarle que como padre sí que sería bueno.
sábado, 29 de enero de 2011
Cap.42 Se empeño en ir.
-Gracias por traerme Javi, no deberías haberte venido. Has perdido clase, y los primeros exámenes no están muy lejos.
Estábamos en mi jardín, apoyados en su moto.
-Que sí, que sí. Para que veas, que los cabrones a veces somos… buenas personas, ¿no?
-Vale, lo admito, no tendría que haberte llamado cabrón. Al menos no delante de la clase. Pero es que… no sé explicarme…
-Inténtalo.
-A veces, eres un tío increíble, como hoy, o como el día del centro comercial.
-Vas bien.
-Pero otras veces… eres ¡insoportable! Súper borde, y súper creído, y chulo, y… ¡arg! Mira, como el Culebra de la serie esa de Los Protegidos, ¡igual!
-Joder, qué tirria me tienes ¿no? Que tú tampoco eres miss perfecta eh niña, que tienes tus cosas.
-¿Ves? ¡A eso me refiero!
Entonces salió mi madre de casa.
-Mamá ¿qué haces aquí?
-Tenía que ir a correos, y he venido un momento a recoger unos papeles.
Mi madre trabajaba en la oficina de una empresa que fabrica puertas y ventanas.
-Ah, ya decía yo.
-¿Y tú, qué haces aquí? Es la una y media, ¿no salías a las tres?
-Sí, pero no me encontraba demasiado bien y me he venido.
-Pues, hazme un favor anda, que hoy salgo más tarde que es el día de pagar, y los trámites y todo.
-Qué favor, si yo no sé nada de eso.
-Que no, que solo tienes que ir por David al colegio a las dos.
Entonces Javi prestó más atención.
-Claro, yo voy.
-Bueno cielo, yo me voy, adiós.
Me dio un beso y se fue.
-¡Adiós chico!
-¡Adiós señora!
-¿Señora?-dije riéndome.
-Sí. Oye Evelyn…
-Ni lo sueñes.
-Quiero verlo, joder… me cae muy bien.
-Sí, y nos venimos los tres en moto, ¿no?
-No, vamos andando, dejo mi moto aquí. Por favor, quiero ver a David.
-¿Ves? Ahora eres un cielo. ¡Joder, si es que tienes doble personalidad!
Javi se rió y metió la moto en mi jardín.
-¿Te importa si la meto en la parte de detrás de la casa? Por si acaso.
-Venga, pero no tardes.
Volvió y comenzamos nuestro camino hacia el colegio.
Fuimos bastante callados y lo poco que hablo, lo hizo sacando de nuevo su chulería.
-No sé porque tanto interés en ir a buscar a mi sobrino.
-Me cae bien, es un niño que no da por culo.
-No digas eso bruto. Claro que no da por culo, mi sobrino es muy bueno.
-No será porque salga a ti.
-Imbécil.
-Me adoras, admítelo.
-Uy si, muero por ti. Por eso estoy saliendo con tu primo, ¿no?
-Eso se te pasará, ya lo veras-me paró y se fue acercando más a mí-llegará un momento en que apenas lo recuerdes, y empieces a confundirte-se encontraba a escasos centímetros de mi cara, podía notar su respiración, incluso escuchar los latidos de su corazón.
-Sí, sí-me quedé un poco cortada, y la mejor manera de salir de allí era con el viejo truco del reloj-vamos, que es tarde.
Escuché su risa a mi espalda, pero decidí pasar.
Estábamos en mi jardín, apoyados en su moto.
-Que sí, que sí. Para que veas, que los cabrones a veces somos… buenas personas, ¿no?
-Vale, lo admito, no tendría que haberte llamado cabrón. Al menos no delante de la clase. Pero es que… no sé explicarme…
-Inténtalo.
-A veces, eres un tío increíble, como hoy, o como el día del centro comercial.
-Vas bien.
-Pero otras veces… eres ¡insoportable! Súper borde, y súper creído, y chulo, y… ¡arg! Mira, como el Culebra de la serie esa de Los Protegidos, ¡igual!
-Joder, qué tirria me tienes ¿no? Que tú tampoco eres miss perfecta eh niña, que tienes tus cosas.
-¿Ves? ¡A eso me refiero!
Entonces salió mi madre de casa.
-Mamá ¿qué haces aquí?
-Tenía que ir a correos, y he venido un momento a recoger unos papeles.
Mi madre trabajaba en la oficina de una empresa que fabrica puertas y ventanas.
-Ah, ya decía yo.
-¿Y tú, qué haces aquí? Es la una y media, ¿no salías a las tres?
-Sí, pero no me encontraba demasiado bien y me he venido.
-Pues, hazme un favor anda, que hoy salgo más tarde que es el día de pagar, y los trámites y todo.
-Qué favor, si yo no sé nada de eso.
-Que no, que solo tienes que ir por David al colegio a las dos.
Entonces Javi prestó más atención.
-Claro, yo voy.
-Bueno cielo, yo me voy, adiós.
Me dio un beso y se fue.
-¡Adiós chico!
-¡Adiós señora!
-¿Señora?-dije riéndome.
-Sí. Oye Evelyn…
-Ni lo sueñes.
-Quiero verlo, joder… me cae muy bien.
-Sí, y nos venimos los tres en moto, ¿no?
-No, vamos andando, dejo mi moto aquí. Por favor, quiero ver a David.
-¿Ves? Ahora eres un cielo. ¡Joder, si es que tienes doble personalidad!
Javi se rió y metió la moto en mi jardín.
-¿Te importa si la meto en la parte de detrás de la casa? Por si acaso.
-Venga, pero no tardes.
Volvió y comenzamos nuestro camino hacia el colegio.
Fuimos bastante callados y lo poco que hablo, lo hizo sacando de nuevo su chulería.
-No sé porque tanto interés en ir a buscar a mi sobrino.
-Me cae bien, es un niño que no da por culo.
-No digas eso bruto. Claro que no da por culo, mi sobrino es muy bueno.
-No será porque salga a ti.
-Imbécil.
-Me adoras, admítelo.
-Uy si, muero por ti. Por eso estoy saliendo con tu primo, ¿no?
-Eso se te pasará, ya lo veras-me paró y se fue acercando más a mí-llegará un momento en que apenas lo recuerdes, y empieces a confundirte-se encontraba a escasos centímetros de mi cara, podía notar su respiración, incluso escuchar los latidos de su corazón.
-Sí, sí-me quedé un poco cortada, y la mejor manera de salir de allí era con el viejo truco del reloj-vamos, que es tarde.
Escuché su risa a mi espalda, pero decidí pasar.
sábado, 8 de enero de 2011
Cap.41 ¿Quién dijo para siempre?
-Evelyn, estás adormilada.
-Lo siento, estaba pensando en otra cosa.
-Que te digo, que estarás contenta, ¿no? Por fin viernes, hoy verás a Zac.
-Sí, tengo muchas ganas.
Laura, María José y yo estábamos en la cafetería del instituto, como todos los recreos.
Aunque Laura, estaba un poco abobada y no habló apenas en ese recreo.
-¿Qué planes tienes para el fin de semana con mi primo?
-Pues no lo sé, no me ha dicho nada.
-Qué sosa estás tú hoy, ¿no?
-Es que estoy un poco en otro mundo.
Pues sí, en otro mundo sí que estaba.
Esta relación a distancia me mataba día a día. Yo no estaba acostumbrada, y sólo pensar que tendría que estar así mucho tiempo… Se me quitaban las ganas de todo.
Tengo que aguantar, por él… por nosotros…
“Recuerda pequeña, la distancia no podrá con nosotros… Tú y yo, desde el cielo hasta el mar, y jamás nos separarán”.
Las clases eran muy pesadas, Javi iba a su bola… de vez en cuando me hablaba, pero eran pocas las veces.
-Tía, que te ha preguntado-dijo Javi golpeándome levemente el brazo.
-Señorita González, ¿está bien?
-Eh, sí. Sólo me encuentro un poco mal. ¿Puedo ir al cuarto de baño?
-Claro, pero no tarde.
-No.
-Oye, cuidado no te caigas por el váter-me susurró Javi.
-¡Imbécil!-le contesté.
-¿Perdone señorita? ¿Decía usted algo?
-No, nada.
Salí de la clase y me dirigí hacia el cuarto de baño de mi planta.
Me eché agua en la cara, y me metí en uno de los baños.
Cerré con pestillo, y me senté en el inodoro, porque estaba un poco mareada.
Entonces escuché una voz. En realidad, varias. No las reconocía.
-A ver, cuéntame.
-Clara me ha contado que el chico viene hoy.
-¿De dónde?
-Él estudia en El Castillo. Tía, céntrate.
-¿Entonces, Clara hoy no se viene?
-Que no, que ha quedado con el moreno ese.
-¿Y por qué es tan “secreto”?
-Porque tiene novia, y se puede liar.
No sabía si era lo que yo pensaba, pero sería mucha casualidad de no serlo.
Salí de golpe del baño abriendo la puerta con fuerza y las acorralé.
-¿A qué hora ha quedado Clara con ese tío?-les dije intentando parecer tranquila.
-¿Qué te hace pensar que te lo contaremos?
-Que si no os parto la cara aquí mismo.
-Sí, ya.
-¿Que no?-dije alzando mi puño a la altura de mi cabeza.
-Vale vale-dijeron tapándose la cara-han quedado en el francés a las nueve.
-¿Cómo se llama el chico?
-No lo sabemos.
-¡¿Seguras?!
-Es moreno, y se ve que es americano.
Dije y salí de allí. Al llegar a la clase todos me miraban.
-Evelyn, ¿está usted bien? Ha tardado mucho.
-Sí, lo siento. Es que estaba un poco mareada.
-De hecho, tiene usted mala cara. ¿Quiere llamar a su casa?
-No, se me pasará.
-Está bien. Seguimos, vámonos al siglo diecinueve.
El maestro continuó con la clase y yo me senté en mi mesa.
-Rubia, ¿Estás bien? Tienes mala cara.
-Javi, déjame en paz.
-Vale vale, vaya tela con la niñita. Después el borde soy yo.
-Borde… borde… vosotros nos sois bordes, ¡sois todos unos cabrones!-grité furiosa.
Toda la clase lo había escuchado, y me miraban sorprendidos.
-Señorita, no voy a permitir ese lenguaje en mi clase. Fuera.
Recogí mis cosas, cogí mi mochila y salí de allí, observada por todos.
Unos observaban sorprendidos, otros preocupados. Algunas, incluso divertidas.
Me metí en el cuarto de baño y le pegué un puñetazo a la pared, y otro, y otro más… con tal fuerza, que no sólo me dolían los puños, si no que me sangraban. Las lágrimas me salían sin parar, estaba fatal.
¿Cómo podía hacerme esto a mí Zac? Pensé que me quería.
Y jamás nos separarán… y con la primera rubia zorra que ve me los quiere poner. ¡Será cabrón!
Pero no va a salirse con la suya, no. Esta noche iré y los pillaré.
No me apetecía seguir allí, así que le mandé un mensaje a Sergio diciéndole que no me recogiera a las tres, y me fui. Llegando a la puerta, el conserje me paró.
Ese conserje despistado, con una sonrisa pintada en la cara a todas horas, amable, que lo permite todo. Pero ese día, le dio el puntazo de no permitirme salir de primeras.
-Eh, espera. No puedes salir.
-Sí que puedo, curso primero de Bachiller.
-Dime tu nombre por favor.
-Te lo sabes de sobra.
-Pero son reglas del colegio, dime tus apellidos.
-Evelyn González Fernández.
-Aquí está. Primero Bachiller de Letras.
-Exacto. ¿Puedo irme? Venga Antonio…
-Claro, adiós Evelyn.
-Adiós.
Dije y salí de golpe.
Justo en ese momento, pitó.
Yo seguí mi camino, y me metí en el parque de al lado del instituto, y me tiré en el césped. Puse mi mochila a modo de cabecera, y me tapé la cara con la sudadera que me quité.
Al poco rato, alguien se tumbó a mi lado. Y yo, de lo atontada que estaba, no quise ni mirar.
-Evelyn-Javi, no me hizo falta mirar.
-Qué.
-Sé que en este momento es la pregunta más absurda del mundo pero… ¿estás bien?
-No. ¿Cómo me has encontrado?
-Antonio el conserje, me dijo que te fuiste. No sé porqué pero pensé que estarías aquí.
-Ah.
-Evelyn, te sangran los nudillos.
-Ya pararán.
-Espera aquí anda.
Se fue y yo me quedé exactamente en la misma posición. Volvió al poco rato.
-Quítate el pañuelo del cuello y dámelo.
-Para qué.
-Por favor…
Le hice caso y se lo di. Entonces sí que lo vi Tenía una bolsa de hielo en la mano, y una botella de agua grande.
Abrió la bolsa y cogió algunos hielos, los metió en el pañuelo y lo enroscó. Lo soltó a su lado, y abrió la botella de agua.
-Pon las manos hacia adelante.
-Para…
-Tú hazlo-me interrumpió.
Las puse y me echó agua.
-Haz algo, y restriégate, que no se limpiará sola.
Me limpié la sangre mientras el agua caía. Cuando solo quedaban heridas, claramente recientes, me dio el pañuelo.
-Tienes las muñecas hinchadas. Ponte el pañuelo alternativamente en cada mano.
-Gracias.
-De gracias nada. Ahora, ¿me vas a decir qué te pasa?
-Nada.
-Ah, entonces por nada, me has llamado cabrón delante de toda la clase, te has ido, estás en el parque sola, con los puños llenos de sangre… pues yo diría que algo te pasa.
-Pues eso que te dije… los tíos, todos unos cabrones.
-Lo siento, estaba pensando en otra cosa.
-Que te digo, que estarás contenta, ¿no? Por fin viernes, hoy verás a Zac.
-Sí, tengo muchas ganas.
Laura, María José y yo estábamos en la cafetería del instituto, como todos los recreos.
Aunque Laura, estaba un poco abobada y no habló apenas en ese recreo.
-¿Qué planes tienes para el fin de semana con mi primo?
-Pues no lo sé, no me ha dicho nada.
-Qué sosa estás tú hoy, ¿no?
-Es que estoy un poco en otro mundo.
Pues sí, en otro mundo sí que estaba.
Esta relación a distancia me mataba día a día. Yo no estaba acostumbrada, y sólo pensar que tendría que estar así mucho tiempo… Se me quitaban las ganas de todo.
Tengo que aguantar, por él… por nosotros…
“Recuerda pequeña, la distancia no podrá con nosotros… Tú y yo, desde el cielo hasta el mar, y jamás nos separarán”.
Las clases eran muy pesadas, Javi iba a su bola… de vez en cuando me hablaba, pero eran pocas las veces.
-Tía, que te ha preguntado-dijo Javi golpeándome levemente el brazo.
-Señorita González, ¿está bien?
-Eh, sí. Sólo me encuentro un poco mal. ¿Puedo ir al cuarto de baño?
-Claro, pero no tarde.
-No.
-Oye, cuidado no te caigas por el váter-me susurró Javi.
-¡Imbécil!-le contesté.
-¿Perdone señorita? ¿Decía usted algo?
-No, nada.
Salí de la clase y me dirigí hacia el cuarto de baño de mi planta.
Me eché agua en la cara, y me metí en uno de los baños.
Cerré con pestillo, y me senté en el inodoro, porque estaba un poco mareada.
Entonces escuché una voz. En realidad, varias. No las reconocía.
-A ver, cuéntame.
-Clara me ha contado que el chico viene hoy.
-¿De dónde?
-Él estudia en El Castillo. Tía, céntrate.
-¿Entonces, Clara hoy no se viene?
-Que no, que ha quedado con el moreno ese.
-¿Y por qué es tan “secreto”?
-Porque tiene novia, y se puede liar.
No sabía si era lo que yo pensaba, pero sería mucha casualidad de no serlo.
Salí de golpe del baño abriendo la puerta con fuerza y las acorralé.
-¿A qué hora ha quedado Clara con ese tío?-les dije intentando parecer tranquila.
-¿Qué te hace pensar que te lo contaremos?
-Que si no os parto la cara aquí mismo.
-Sí, ya.
-¿Que no?-dije alzando mi puño a la altura de mi cabeza.
-Vale vale-dijeron tapándose la cara-han quedado en el francés a las nueve.
-¿Cómo se llama el chico?
-No lo sabemos.
-¡¿Seguras?!
-Es moreno, y se ve que es americano.
Dije y salí de allí. Al llegar a la clase todos me miraban.
-Evelyn, ¿está usted bien? Ha tardado mucho.
-Sí, lo siento. Es que estaba un poco mareada.
-De hecho, tiene usted mala cara. ¿Quiere llamar a su casa?
-No, se me pasará.
-Está bien. Seguimos, vámonos al siglo diecinueve.
El maestro continuó con la clase y yo me senté en mi mesa.
-Rubia, ¿Estás bien? Tienes mala cara.
-Javi, déjame en paz.
-Vale vale, vaya tela con la niñita. Después el borde soy yo.
-Borde… borde… vosotros nos sois bordes, ¡sois todos unos cabrones!-grité furiosa.
Toda la clase lo había escuchado, y me miraban sorprendidos.
-Señorita, no voy a permitir ese lenguaje en mi clase. Fuera.
Recogí mis cosas, cogí mi mochila y salí de allí, observada por todos.
Unos observaban sorprendidos, otros preocupados. Algunas, incluso divertidas.
Me metí en el cuarto de baño y le pegué un puñetazo a la pared, y otro, y otro más… con tal fuerza, que no sólo me dolían los puños, si no que me sangraban. Las lágrimas me salían sin parar, estaba fatal.
¿Cómo podía hacerme esto a mí Zac? Pensé que me quería.
Y jamás nos separarán… y con la primera rubia zorra que ve me los quiere poner. ¡Será cabrón!
Pero no va a salirse con la suya, no. Esta noche iré y los pillaré.
No me apetecía seguir allí, así que le mandé un mensaje a Sergio diciéndole que no me recogiera a las tres, y me fui. Llegando a la puerta, el conserje me paró.
Ese conserje despistado, con una sonrisa pintada en la cara a todas horas, amable, que lo permite todo. Pero ese día, le dio el puntazo de no permitirme salir de primeras.
-Eh, espera. No puedes salir.
-Sí que puedo, curso primero de Bachiller.
-Dime tu nombre por favor.
-Te lo sabes de sobra.
-Pero son reglas del colegio, dime tus apellidos.
-Evelyn González Fernández.
-Aquí está. Primero Bachiller de Letras.
-Exacto. ¿Puedo irme? Venga Antonio…
-Claro, adiós Evelyn.
-Adiós.
Dije y salí de golpe.
Justo en ese momento, pitó.
Yo seguí mi camino, y me metí en el parque de al lado del instituto, y me tiré en el césped. Puse mi mochila a modo de cabecera, y me tapé la cara con la sudadera que me quité.
Al poco rato, alguien se tumbó a mi lado. Y yo, de lo atontada que estaba, no quise ni mirar.
-Evelyn-Javi, no me hizo falta mirar.
-Qué.
-Sé que en este momento es la pregunta más absurda del mundo pero… ¿estás bien?
-No. ¿Cómo me has encontrado?
-Antonio el conserje, me dijo que te fuiste. No sé porqué pero pensé que estarías aquí.
-Ah.
-Evelyn, te sangran los nudillos.
-Ya pararán.
-Espera aquí anda.
Se fue y yo me quedé exactamente en la misma posición. Volvió al poco rato.
-Quítate el pañuelo del cuello y dámelo.
-Para qué.
-Por favor…
Le hice caso y se lo di. Entonces sí que lo vi Tenía una bolsa de hielo en la mano, y una botella de agua grande.
Abrió la bolsa y cogió algunos hielos, los metió en el pañuelo y lo enroscó. Lo soltó a su lado, y abrió la botella de agua.
-Pon las manos hacia adelante.
-Para…
-Tú hazlo-me interrumpió.
Las puse y me echó agua.
-Haz algo, y restriégate, que no se limpiará sola.
Me limpié la sangre mientras el agua caía. Cuando solo quedaban heridas, claramente recientes, me dio el pañuelo.
-Tienes las muñecas hinchadas. Ponte el pañuelo alternativamente en cada mano.
-Gracias.
-De gracias nada. Ahora, ¿me vas a decir qué te pasa?
-Nada.
-Ah, entonces por nada, me has llamado cabrón delante de toda la clase, te has ido, estás en el parque sola, con los puños llenos de sangre… pues yo diría que algo te pasa.
-Pues eso que te dije… los tíos, todos unos cabrones.
Cap.40 Despedidas
-Bueno, ¿qué película vemos?
-Yo quiero ver una de miedo-dijo Dani.
-Yo una romántica-prosiguió Laura.
Empezaron una pequeña discusión sobre qué película ver.
-A ver-les dije-de miedo, quieren verla Sergio, Dani, Adrián y María José. La romántica, quieren verla Xiza y Laura. Y yo me meteré con David a ver la que él quiera. ¿Listo? Y el individuo que queda, que se meta donde quiera-dije con aire divertido.
Los chicos y María José se meterían a ver “Los ojos de Julia”. Laura y Xiza, entrarían a ver “Tres metros sobre el cielo”. Yo, entraría a ver “Las crónicas de Narnia” con David.
Todos compraron las entradas, menos David, Javi y yo.
-Dos entradas para las Crónicas de Narnia, por favor.
-Tres-dijo una voz detrás de mí.
Increíble. Es que no me entra en la cabeza. Pero, ¿qué hace este niño viendo esta película, que no creo ni que le guste?
-¡Bien! Javi, ¿te pondrás a mi lado?
-Claro que sí, ¿somos colegas no? Tenemos que estar juntos.
-Cóbrate dos entradas de aquí-le di un billete de diez euros, y me devolvió un euro.
Pagué las entradas, y pasando de Javi arrastré a David hasta el puesto de palomitas y comida.
-Yo quiero chucherías.
-No, te compraré palomitas.
-¡Y coca cola!
-No, no puedes beber cafeína, que luego no duermes. Te pediré un zumo.
-Qué plasta.
-¡Oye! A mí no me llames así eh, que no te llevo más a ningún lado.
Compré las palomitas y me entré en la sala. Ya estaban poniendo los anuncios anteriores a la película.
Poco después, llegó Javi.
-¡Hala! ¡Cuántas cosas!
Creo que le gustaba llevarme la contraria. Traía en las manos un vaso súper grande de coca cola supongo, con dos pajitas, y una bolsa enorme con chucherías y paquetes y todo…
-No David, son para él. ¿Y tú no puedes sentarte en otro sitio?
-Es que mi entrada me asigna este sitio. Y las chucherías son para los dos, para mi coleguita y para mí, eh chaval. Cómo te vas a poner…
-Javi, no…
-Joder Evelyn, eres una tía muy amargada-odiaba su carácter de chulito-deja que el chico coma y beba lo que quiera… si no lleva apenas alcohol.
-¡¿Qué?!
-Que es broma.-dijo riéndose- Qué fácil es engañar a tu tía eh, colega.
-Sí, jaja.
Es tan… ¡Arg! Insoportable. Increíblemente insoportable.
Durante la película noté su mirada posada en mí varias veces.
Verlo jugar y decir tonterías con David me gustaba, tenía buena mano para los niños.
Y por fin, terminó la película.
La cosa era, que la nuestra terminaba media hora antes que la de los demás, y teníamos que esperarlos.
Estuvimos dando un paseo los tres.
-¿Te ha gustado David?
-Sí, ¡ha sido increíble! Con las espadas, y el dragón, ¡yo de mayor seré así!
-Pero si eso solo es en las películas, no existen.
-Es verdad… pues de mayor, ¡seré como Javi!
Javi lo oyó y se rió, aunque giró la cara para no enfadarme aún más.
-Pues mira, prefiero que te parezcas a Zac, que estudia mucho más y tendrá un futuro mejor.
-No, yo quiero como Javi. Es rubio como yo.
-Pero Zac te compra helados.
-Y Javi me ha comprado ropa y unas gafas.
-Que no, que Javi es Javi, y tú de mayor serás David, y basta.
Me sacó la lengua y se fue para el lado de Javi, que lo cogió en los hombros.
-Rubia, es ya la hora, ¿dónde has quedado con esta gente?
-En el Starbucks-dije seca.
-Pues vamos colega.
Eché a andar tras ellos y al llegar ya estaban allí.
-Eh chicos-dijo Dani-, estábamos hablando que ya no tenemos hambre con las palomitas y eso, y pensábamos en irnos ya a casa, que mañana madrugamos todos.
-Casi todos-dijo Xiza riéndose.
-Además yo trabajo en un rato.
-Por mí bien. Además, tengo que despedirme de mi hermana, que se va esta noche.
-¡Es verdad! Que guay tía-dijo Laura.
Nos fuimos hasta los coches, y nos separamos.
Volvimos a sentarnos en el mismo orden en el que habíamos venido.
Pero ahora, íbamos mucho más callados.
David se quedó dormido con la cabeza apoyada sobre las piernas de Javi, que posaba su mano sobre el cuerpo de David, rozando mi mano.
Ese mínimo rozamiento me causó escalofríos, pero no me disgustaba para nada.
-¿Dónde os suelto Evelyn?
-En mi casa, mi hermana estará allí ya.
Llegamos al poco tiempo, y Javi lo bajó del coche cogido en brazos.
Selena no estaba allí, llegaría enseguida.
Guié a Javi hasta el cuarto de David, y poco a poco le quitamos la ropa al pequeño y lo metimos en la cama.
Cerramos la puerta y bajamos las escaleras en silencio.
Salimos a la puerta y me dirigí hasta el coche, donde seguían Dani y Xiza.
-Adiós chicos, gracias por traerme. Si mañana no nos vemos, hasta el fin de semana.
-Buenas noches guapa-me dijo Xiza sonriendo.
-A ti te veo mañana en el instituto-dije dirigiéndome a Javi-hasta mañana.
-Sí, sí, buenas noches.
-Soso.
-Amargada.
Me giré de golpe y me dirigí hacia mi casa, oyendo las risas de Javi tras de mí.
Al entrar, me senté en el sofá a esperar a Selena con mis padres, mientras le contaba mi día. No tardó mucho.
-Evelyn, ¿y David?-fue lo primero que dijo al verme.
-Está dormido, en su cuarto.
-Bueno, ahora subiré a darle un beso. Ven aquí anda.
Fui hacia ella y nos abrazamos muy fuerte.
-Cuida bien de mi niño, Evelyn. Que Pedro y mamá trabajan mucho. Y Jonathan también. Sé que no es justo que tengas que estar tres meses cuidando de él, y menos estando en Bachiller, pero es que no me lo puedo llevar…
-Que no te preocupes, si a mí me encanta estar con él. Y a mis amigos también, incluso esta tarde se ha hecho amigo de uno de mi grupo. Le ha comprado una chaqueta de cuero y unas gafas de sol.
-Joder, pues por mí que se lo lleve más días, a ver si me lo acaba vistiendo cada día.-dijo riéndose-Voy a verlo.
Selena subió y Jonathan se sentó en el sofá junto a Pedro, y empezaron a hablar de fútbol.
Al rato bajó de nuevo, con las lágrimas saltadas.
-Cuidármelo mucho por favor…
-Qué tonta, ven aquí-mi madre la abrazó y las dos empezaron a reír y llorar, era una mezcla un tanto extraña.
Estuvimos un rato allí en el salón despidiéndonos, hasta que llegó la hora.
-Bueno, yo tengo que irme, que me estarán esperando.
-Jonathan, ¿tú vas descansado no? Si no la llevo yo-añadió Pedro.
-Sí, no te preocupes esta tarde me eché un rato y voy descansado.
-Bueno, ten cuidado eh.
Tras otra pequeña despedida, se fue.
Yo subí a ducharme y me acosté, estaba agotadísima.
-Yo quiero ver una de miedo-dijo Dani.
-Yo una romántica-prosiguió Laura.
Empezaron una pequeña discusión sobre qué película ver.
-A ver-les dije-de miedo, quieren verla Sergio, Dani, Adrián y María José. La romántica, quieren verla Xiza y Laura. Y yo me meteré con David a ver la que él quiera. ¿Listo? Y el individuo que queda, que se meta donde quiera-dije con aire divertido.
Los chicos y María José se meterían a ver “Los ojos de Julia”. Laura y Xiza, entrarían a ver “Tres metros sobre el cielo”. Yo, entraría a ver “Las crónicas de Narnia” con David.
Todos compraron las entradas, menos David, Javi y yo.
-Dos entradas para las Crónicas de Narnia, por favor.
-Tres-dijo una voz detrás de mí.
Increíble. Es que no me entra en la cabeza. Pero, ¿qué hace este niño viendo esta película, que no creo ni que le guste?
-¡Bien! Javi, ¿te pondrás a mi lado?
-Claro que sí, ¿somos colegas no? Tenemos que estar juntos.
-Cóbrate dos entradas de aquí-le di un billete de diez euros, y me devolvió un euro.
Pagué las entradas, y pasando de Javi arrastré a David hasta el puesto de palomitas y comida.
-Yo quiero chucherías.
-No, te compraré palomitas.
-¡Y coca cola!
-No, no puedes beber cafeína, que luego no duermes. Te pediré un zumo.
-Qué plasta.
-¡Oye! A mí no me llames así eh, que no te llevo más a ningún lado.
Compré las palomitas y me entré en la sala. Ya estaban poniendo los anuncios anteriores a la película.
Poco después, llegó Javi.
-¡Hala! ¡Cuántas cosas!
Creo que le gustaba llevarme la contraria. Traía en las manos un vaso súper grande de coca cola supongo, con dos pajitas, y una bolsa enorme con chucherías y paquetes y todo…
-No David, son para él. ¿Y tú no puedes sentarte en otro sitio?
-Es que mi entrada me asigna este sitio. Y las chucherías son para los dos, para mi coleguita y para mí, eh chaval. Cómo te vas a poner…
-Javi, no…
-Joder Evelyn, eres una tía muy amargada-odiaba su carácter de chulito-deja que el chico coma y beba lo que quiera… si no lleva apenas alcohol.
-¡¿Qué?!
-Que es broma.-dijo riéndose- Qué fácil es engañar a tu tía eh, colega.
-Sí, jaja.
Es tan… ¡Arg! Insoportable. Increíblemente insoportable.
Durante la película noté su mirada posada en mí varias veces.
Verlo jugar y decir tonterías con David me gustaba, tenía buena mano para los niños.
Y por fin, terminó la película.
La cosa era, que la nuestra terminaba media hora antes que la de los demás, y teníamos que esperarlos.
Estuvimos dando un paseo los tres.
-¿Te ha gustado David?
-Sí, ¡ha sido increíble! Con las espadas, y el dragón, ¡yo de mayor seré así!
-Pero si eso solo es en las películas, no existen.
-Es verdad… pues de mayor, ¡seré como Javi!
Javi lo oyó y se rió, aunque giró la cara para no enfadarme aún más.
-Pues mira, prefiero que te parezcas a Zac, que estudia mucho más y tendrá un futuro mejor.
-No, yo quiero como Javi. Es rubio como yo.
-Pero Zac te compra helados.
-Y Javi me ha comprado ropa y unas gafas.
-Que no, que Javi es Javi, y tú de mayor serás David, y basta.
Me sacó la lengua y se fue para el lado de Javi, que lo cogió en los hombros.
-Rubia, es ya la hora, ¿dónde has quedado con esta gente?
-En el Starbucks-dije seca.
-Pues vamos colega.
Eché a andar tras ellos y al llegar ya estaban allí.
-Eh chicos-dijo Dani-, estábamos hablando que ya no tenemos hambre con las palomitas y eso, y pensábamos en irnos ya a casa, que mañana madrugamos todos.
-Casi todos-dijo Xiza riéndose.
-Además yo trabajo en un rato.
-Por mí bien. Además, tengo que despedirme de mi hermana, que se va esta noche.
-¡Es verdad! Que guay tía-dijo Laura.
Nos fuimos hasta los coches, y nos separamos.
Volvimos a sentarnos en el mismo orden en el que habíamos venido.
Pero ahora, íbamos mucho más callados.
David se quedó dormido con la cabeza apoyada sobre las piernas de Javi, que posaba su mano sobre el cuerpo de David, rozando mi mano.
Ese mínimo rozamiento me causó escalofríos, pero no me disgustaba para nada.
-¿Dónde os suelto Evelyn?
-En mi casa, mi hermana estará allí ya.
Llegamos al poco tiempo, y Javi lo bajó del coche cogido en brazos.
Selena no estaba allí, llegaría enseguida.
Guié a Javi hasta el cuarto de David, y poco a poco le quitamos la ropa al pequeño y lo metimos en la cama.
Cerramos la puerta y bajamos las escaleras en silencio.
Salimos a la puerta y me dirigí hasta el coche, donde seguían Dani y Xiza.
-Adiós chicos, gracias por traerme. Si mañana no nos vemos, hasta el fin de semana.
-Buenas noches guapa-me dijo Xiza sonriendo.
-A ti te veo mañana en el instituto-dije dirigiéndome a Javi-hasta mañana.
-Sí, sí, buenas noches.
-Soso.
-Amargada.
Me giré de golpe y me dirigí hacia mi casa, oyendo las risas de Javi tras de mí.
Al entrar, me senté en el sofá a esperar a Selena con mis padres, mientras le contaba mi día. No tardó mucho.
-Evelyn, ¿y David?-fue lo primero que dijo al verme.
-Está dormido, en su cuarto.
-Bueno, ahora subiré a darle un beso. Ven aquí anda.
Fui hacia ella y nos abrazamos muy fuerte.
-Cuida bien de mi niño, Evelyn. Que Pedro y mamá trabajan mucho. Y Jonathan también. Sé que no es justo que tengas que estar tres meses cuidando de él, y menos estando en Bachiller, pero es que no me lo puedo llevar…
-Que no te preocupes, si a mí me encanta estar con él. Y a mis amigos también, incluso esta tarde se ha hecho amigo de uno de mi grupo. Le ha comprado una chaqueta de cuero y unas gafas de sol.
-Joder, pues por mí que se lo lleve más días, a ver si me lo acaba vistiendo cada día.-dijo riéndose-Voy a verlo.
Selena subió y Jonathan se sentó en el sofá junto a Pedro, y empezaron a hablar de fútbol.
Al rato bajó de nuevo, con las lágrimas saltadas.
-Cuidármelo mucho por favor…
-Qué tonta, ven aquí-mi madre la abrazó y las dos empezaron a reír y llorar, era una mezcla un tanto extraña.
Estuvimos un rato allí en el salón despidiéndonos, hasta que llegó la hora.
-Bueno, yo tengo que irme, que me estarán esperando.
-Jonathan, ¿tú vas descansado no? Si no la llevo yo-añadió Pedro.
-Sí, no te preocupes esta tarde me eché un rato y voy descansado.
-Bueno, ten cuidado eh.
Tras otra pequeña despedida, se fue.
Yo subí a ducharme y me acosté, estaba agotadísima.
Cap.39 Eran réplicas
-¡Mamá me voy!
-¿Dónde vas? Si sólo son las cuatro de la tarde.
-Ya lo sé, voy a ir al centro comercial.
-¿Al centro comercial? ¿Con quién?
-Con mis amigos.
-¿Qué amigos?
-Mamá, los de siempre, Sergio, Laura, María José…
-¿Zac?
-No, él está en el Castillo.
-¿Cómo va por allí, hablas con él? Cuidará la casa, ¿no?
-Mamá sí, genial todo, ¡me voy!
Salí por la puerta y cerré de un portazo, para que me dejara en paz. Qué pesada madre mía…
Sergio aún no estaba en la puerta, así que fui a su casa.
Llamé a la puerta y me abrió al instante.
-Venga, vámonos. Te suelto en la casa de tu sobrino, y allí te recoge Xiza con el coche.
-Vale, vamos.
Al poco nos montamos en la moto y nos fuimos.
En la casa de mi sobrino me esperaba Xiza, a la que le hice una señal con la mano para que me esperara mientras yo entraba a por David.
Llamé al timbre, y al momento me abrió Jonathan.
-Hola, vengo por David, que al final vamos a ir al centro comercial.
-Claro. Pero tienes que traerlo antes de las once, que se va tu hermana y tiene que despedirse.
-Por supuesto, si mañana tengo instituto.
-¡David!-gritó Jonathan.
Vino enseguida y nos fuimos.
En el coche estaban Xiza, Dani y Javi.
David se sentó en medio, entre Javi y yo.
-Hola a todos, ¿qué tal?
-Hola Eve, pues genial. ¿Y tú, has hablado con mi hermano?-preguntó Xiza.
-Sí, bueno… anoche estuve hablando con él y tal. Le pedí que viniera hoy, pero dice que hasta el viernes no puede. Es que entre el trabajo, y la universidad, no da abasto. ¿Y tú Dani, no vas hoy al bar de mi cuñado?
-No, hoy van él y Hugo. Me toca el turno de noche.
-Anda, que vaya noche voy a pasar. No me gusta cuando tiene el turno de noche, me siento muy sola. Qué ganas tengo de que nazca el bebé…-dijo Xiza.
-Perdona, creo que me pierdo… ¿qué bebé?
-¿No te lo había dicho? ¡Lo hemos conseguido! Tras buscarlo mucho, ¡estoy embarazada!
-¿Enserio? No me lo puedo creer, ¡eso es genial!
-Pues sí. Serás tita-dijo riéndose Dani.
-Ella es mi tita-contestó David y todos estallamos en carcajadas.
-Pues serás tita por segunda vez, mejor dicho-me dijo Xiza.
-Bueno, aunque yo con Jennifer también me siento tita-dije risueña-, y, ¿será niña o niño?
-Aún es muy pronto, pero queremos una niñita.
-Mira el padre, jaja te imagino ya llevándola al ballet.
-Sí, y que se ponga también él un tutú-solo entonces intervino Javi.
-A mi prima Jenny le gusta el ballet-David también quiso participar.
-Bueno, ¿y cuál sería el nombre de la niña?-pregunté curiosa.
-Yo quiero ponerle Naiara-Xiza
-Naiara, es genial.
La verdad es que me encantaba ser “tita” otra vez. En realidad, si yo no estaba casada con Zac no era tita oficial, pero eso a mí me daba igual.
-¿Sabes Eve? Pensamos en ir al centro comercial de El Castillo, para que vieras a Zac. Pero después pensamos que no era un buen plan, ya que él está muy agobiado-me dijo Xiza.
-Joder, y por qué me lo decís ahora…
-No te preocupes, que dentro de dos días lo ves.
-Ya, lo sé.
-¡Zac! Yo quiero verlo-David lo adoraba.
-Ya lo sé David, pero es que no está aquí.
-Entonces, ¿vuelves con el rubio?
-A ver si te aprendes ya mi nombre chaval.
-Se llama Javi, y no estoy con él. Y tú no le hables así a mi sobrino.
-Pero si él y yo nos llevamos genial, ¿verdad enano?-dijo pasándole el brazo por encima y rascándole la cabeza con los nudillos.
-A mí no me llames enano, que ya tengo siete años.
-Joder, ¡qué viejo! Ya mismo te casarás y todo, ¿no?
-Tonto-dijo y le sacó la lengua.
-No lo chinches más Javi.
-Venga, que ya hemos llegado-dijo Dani, creo que un poco al margen de las conversaciones de los asientos traseros de su coche.
No nos costó aparcar, porque no había muchos coches.
María José nos esperaba con Adrián, Laura y Sergio. Los cuatro vinieron en moto.
-¡Laura!-dijo David corriendo hacia ella, y se lanzó encima.
-¡Qué guapo eres jodido!
-Algo tuvo que ver su tía-añadí yo divertida.
-A ver, los planes para hoy son claros-dijo Sergio-tenemos compras, recreativos, y cine. Si luego quedan ganas, cenamos en el Burguer.
-¡Yo quiero ir al cine!-gritó David.
-Bueno, pues aquí nos dividimos. Las chicas tenemos el rumbo marcado.
A las seis y media nos vemos en los recreativos-dijo María José.
-Venga, vamos David-le dije poniéndole la mano para que me la cogiera.
-No, yo quiero con los chicos.
-No David, tú te vienes conmigo.
-Yo quiero con el rubio.
-Pos nos ha jodido el niño…-le oí decir a Javi.
-No te preocupes Javi, que el niño-dije destacando esas dos últimas palabras-se viene conmigo.
-No, se viene con nosotros. Este hoy se aprende mi nombre.
-No de verdad, que si le pasa algo mi hermana me mata.
-Pero que no le va a pasar nada, tú vete a comprarte ropa. Hala, dile adiós a tu tía niño.
-Adiós tita.
-¿Ves? El niño está muy contento conmigo.
Las chicas me tiraron del brazo y separamos nuestros caminos, aunque yo seguía mirando para atrás. No me quedaba para nada tranquila dejando a mi sobrino en manos de Javi. En otros tiempos me hubiera dado igual, pero últimamente no estaba muy en su sitio. Lo único que me daba algo de esperanzas es que Sergio estaba también y estando él no le pasaría nada a mi sobrino.
Estuvimos en todas las tiendas que nos fuimos encontrando, probándonos cosas y haciendo el tonto. En la última tienda, nos probamos un vestido cada una. Eran horribles, era una tienda como de antigüedades, pero nos lo pasamos genial probándonoslos. Estábamos reventadas, así que decidimos esperar a los chicos en el Starbucks. Eran las seis y cuarto.
-Pues Adrián en la cama es increíble…-dijo María José entre risas.
-Yo no puedo decir gran cosa, ya que ¡al último que me tiré estaba borracha!
-Joder Laura, qué listón llevas…-le dije.
-Dani es genial, se demuestra con el bombo que tendré dentro de unos meses-las cuatro nos echamos a reír.
-Bueno Evelyn, ¿cómo es Zac?-preguntó Laura.
-Uhh-empezaron a decir todas.
-No diré nada, me lo guardo para mí.
-Pues mira mejor, no me interesaba mucho saber la vida sexual de mi hermano-las tres volvimos a echarnos a reír y llegaron los chicos.
Mejor dicho, tres de los chicos. Me preocupé al momento.
-Adrián, ¿dónde está mi hermano?-preguntó María José.
-¡Mi sobrino! ¿Dónde está?
-Tranquilízate Eve-me dijo Sergio-está con Javi.
-¿Y eso me tranquiliza?
-Es que se empeñó en llevárselo él. Han ido por su cuenta toda la tarde.
Saqué el móvil y busqué el número de Javi. No me lo cogía. Empecé a desesperarme un poco.
-Tía Eve, no lo llames, vienen ahí-Laura me avisó.
Al fin los vi.
-No me lo puedo creer…-susurré.
Javi venía con David a su lado. Ambos con cazadora negra de cuero. La misma cazadora negra de cuero. Y con unas Ray-Ban puestas. Los dos rubios. Eran como réplicas.
Fui corriendo y lo cogí en brazos.
-Pero, ¿en qué has convertido a mi sobrino?
-Pero si a él le encanta, ¿a que sí?
-Sí, ¿a qué voy guapo tita? Javi me ha dicho que trincaré mucho si llevo esto puesto.
-Lo mejor, ¡se sabe mi nombre!-gritó riéndose.
-¡¿Trincar?! ¡Javi, que es un niño!
Me enfadé con él y me llevé a mi sobrino con los demás.
Le intenté quitar las gafas y la chaqueta, pero no quiso.
-Que no, que me gusta mucho. Son iguales que los de Javi.
-Oye David, ¿y cómo te los has comprado? Si tú no llevabas dinero.
-Me los ha regalado él.
-Ah.
Estuvimos en los recreativos, jugando a las máquinas. Yo jugué al hockey de aire, que me gusta mucho.
Estaba un poco cansada, así que me senté en unas mesas que había allí mientras David jugaba a los bolos con los demás. O al menos lo intentaba.
Para mi desgracia, vino Javi adonde yo estaba.
-¿Cuánto te ha costado lo de mi sobrino?
-¿Qué más da?
-Lo pago yo. Es mi sobrino.
-Da igual. Es un regalo mío, así se acordará de mí.
-El cariño de los niños no se compra con cosas, se gana estando con ellos.
-Yo me he ganado su cariño estando el día con él. Luego, le he regalado eso porque le gustaba lo mío.
-Pues nada, si tú quieres pagarlo allá tú.
-No te enfades rubia.
-Sabes que mi sobrino es lo más importante de mi vida. ¿Y si le hubiera pasado algo?
-Conmigo es probablemente con la persona con la que más seguro estaría.
-Ya…
-Venga Evelyn… le he cogido mucho cariño a ese crío. Déjame que disfrute de su compañía sin tener que aguantar tus malas miradas, ni tus enfados…
-Si le pasa algo al niño, un solo rasguño, te mato.
-Que sí tonta, no te preocupes-me sonrió.
Y por un momento lo vi, ese era el Javi de antes. Su sonrisa. Su vieja sonrisa. Sin máscaras de tipo duro ni chupas de cuero ni gafas Ray-Ban, que llevaba puestas sobre la cabeza.
-Vamos, que te echo una al hockey de aire, listilla.
Jugamos al hockey un par de veces, en las que gané yo.
-¡Qué malo eres! Jaja, malo, ¡perdedor!
-Deja ya de meterte conmigo ¿no?
-No, aún me queda un rato de cachondeo.
-Pues nada, avisa cuando te hartes.
-¿Hartarme de ti?
-Seamos sinceros Evelyn. Tú jamás podrías hartarte de mí.
-¿Dónde vas? Si sólo son las cuatro de la tarde.
-Ya lo sé, voy a ir al centro comercial.
-¿Al centro comercial? ¿Con quién?
-Con mis amigos.
-¿Qué amigos?
-Mamá, los de siempre, Sergio, Laura, María José…
-¿Zac?
-No, él está en el Castillo.
-¿Cómo va por allí, hablas con él? Cuidará la casa, ¿no?
-Mamá sí, genial todo, ¡me voy!
Salí por la puerta y cerré de un portazo, para que me dejara en paz. Qué pesada madre mía…
Sergio aún no estaba en la puerta, así que fui a su casa.
Llamé a la puerta y me abrió al instante.
-Venga, vámonos. Te suelto en la casa de tu sobrino, y allí te recoge Xiza con el coche.
-Vale, vamos.
Al poco nos montamos en la moto y nos fuimos.
En la casa de mi sobrino me esperaba Xiza, a la que le hice una señal con la mano para que me esperara mientras yo entraba a por David.
Llamé al timbre, y al momento me abrió Jonathan.
-Hola, vengo por David, que al final vamos a ir al centro comercial.
-Claro. Pero tienes que traerlo antes de las once, que se va tu hermana y tiene que despedirse.
-Por supuesto, si mañana tengo instituto.
-¡David!-gritó Jonathan.
Vino enseguida y nos fuimos.
En el coche estaban Xiza, Dani y Javi.
David se sentó en medio, entre Javi y yo.
-Hola a todos, ¿qué tal?
-Hola Eve, pues genial. ¿Y tú, has hablado con mi hermano?-preguntó Xiza.
-Sí, bueno… anoche estuve hablando con él y tal. Le pedí que viniera hoy, pero dice que hasta el viernes no puede. Es que entre el trabajo, y la universidad, no da abasto. ¿Y tú Dani, no vas hoy al bar de mi cuñado?
-No, hoy van él y Hugo. Me toca el turno de noche.
-Anda, que vaya noche voy a pasar. No me gusta cuando tiene el turno de noche, me siento muy sola. Qué ganas tengo de que nazca el bebé…-dijo Xiza.
-Perdona, creo que me pierdo… ¿qué bebé?
-¿No te lo había dicho? ¡Lo hemos conseguido! Tras buscarlo mucho, ¡estoy embarazada!
-¿Enserio? No me lo puedo creer, ¡eso es genial!
-Pues sí. Serás tita-dijo riéndose Dani.
-Ella es mi tita-contestó David y todos estallamos en carcajadas.
-Pues serás tita por segunda vez, mejor dicho-me dijo Xiza.
-Bueno, aunque yo con Jennifer también me siento tita-dije risueña-, y, ¿será niña o niño?
-Aún es muy pronto, pero queremos una niñita.
-Mira el padre, jaja te imagino ya llevándola al ballet.
-Sí, y que se ponga también él un tutú-solo entonces intervino Javi.
-A mi prima Jenny le gusta el ballet-David también quiso participar.
-Bueno, ¿y cuál sería el nombre de la niña?-pregunté curiosa.
-Yo quiero ponerle Naiara-Xiza
-Naiara, es genial.
La verdad es que me encantaba ser “tita” otra vez. En realidad, si yo no estaba casada con Zac no era tita oficial, pero eso a mí me daba igual.
-¿Sabes Eve? Pensamos en ir al centro comercial de El Castillo, para que vieras a Zac. Pero después pensamos que no era un buen plan, ya que él está muy agobiado-me dijo Xiza.
-Joder, y por qué me lo decís ahora…
-No te preocupes, que dentro de dos días lo ves.
-Ya, lo sé.
-¡Zac! Yo quiero verlo-David lo adoraba.
-Ya lo sé David, pero es que no está aquí.
-Entonces, ¿vuelves con el rubio?
-A ver si te aprendes ya mi nombre chaval.
-Se llama Javi, y no estoy con él. Y tú no le hables así a mi sobrino.
-Pero si él y yo nos llevamos genial, ¿verdad enano?-dijo pasándole el brazo por encima y rascándole la cabeza con los nudillos.
-A mí no me llames enano, que ya tengo siete años.
-Joder, ¡qué viejo! Ya mismo te casarás y todo, ¿no?
-Tonto-dijo y le sacó la lengua.
-No lo chinches más Javi.
-Venga, que ya hemos llegado-dijo Dani, creo que un poco al margen de las conversaciones de los asientos traseros de su coche.
No nos costó aparcar, porque no había muchos coches.
María José nos esperaba con Adrián, Laura y Sergio. Los cuatro vinieron en moto.
-¡Laura!-dijo David corriendo hacia ella, y se lanzó encima.
-¡Qué guapo eres jodido!
-Algo tuvo que ver su tía-añadí yo divertida.
-A ver, los planes para hoy son claros-dijo Sergio-tenemos compras, recreativos, y cine. Si luego quedan ganas, cenamos en el Burguer.
-¡Yo quiero ir al cine!-gritó David.
-Bueno, pues aquí nos dividimos. Las chicas tenemos el rumbo marcado.
A las seis y media nos vemos en los recreativos-dijo María José.
-Venga, vamos David-le dije poniéndole la mano para que me la cogiera.
-No, yo quiero con los chicos.
-No David, tú te vienes conmigo.
-Yo quiero con el rubio.
-Pos nos ha jodido el niño…-le oí decir a Javi.
-No te preocupes Javi, que el niño-dije destacando esas dos últimas palabras-se viene conmigo.
-No, se viene con nosotros. Este hoy se aprende mi nombre.
-No de verdad, que si le pasa algo mi hermana me mata.
-Pero que no le va a pasar nada, tú vete a comprarte ropa. Hala, dile adiós a tu tía niño.
-Adiós tita.
-¿Ves? El niño está muy contento conmigo.
Las chicas me tiraron del brazo y separamos nuestros caminos, aunque yo seguía mirando para atrás. No me quedaba para nada tranquila dejando a mi sobrino en manos de Javi. En otros tiempos me hubiera dado igual, pero últimamente no estaba muy en su sitio. Lo único que me daba algo de esperanzas es que Sergio estaba también y estando él no le pasaría nada a mi sobrino.
Estuvimos en todas las tiendas que nos fuimos encontrando, probándonos cosas y haciendo el tonto. En la última tienda, nos probamos un vestido cada una. Eran horribles, era una tienda como de antigüedades, pero nos lo pasamos genial probándonoslos. Estábamos reventadas, así que decidimos esperar a los chicos en el Starbucks. Eran las seis y cuarto.
-Pues Adrián en la cama es increíble…-dijo María José entre risas.
-Yo no puedo decir gran cosa, ya que ¡al último que me tiré estaba borracha!
-Joder Laura, qué listón llevas…-le dije.
-Dani es genial, se demuestra con el bombo que tendré dentro de unos meses-las cuatro nos echamos a reír.
-Bueno Evelyn, ¿cómo es Zac?-preguntó Laura.
-Uhh-empezaron a decir todas.
-No diré nada, me lo guardo para mí.
-Pues mira mejor, no me interesaba mucho saber la vida sexual de mi hermano-las tres volvimos a echarnos a reír y llegaron los chicos.
Mejor dicho, tres de los chicos. Me preocupé al momento.
-Adrián, ¿dónde está mi hermano?-preguntó María José.
-¡Mi sobrino! ¿Dónde está?
-Tranquilízate Eve-me dijo Sergio-está con Javi.
-¿Y eso me tranquiliza?
-Es que se empeñó en llevárselo él. Han ido por su cuenta toda la tarde.
Saqué el móvil y busqué el número de Javi. No me lo cogía. Empecé a desesperarme un poco.
-Tía Eve, no lo llames, vienen ahí-Laura me avisó.
Al fin los vi.
-No me lo puedo creer…-susurré.
Javi venía con David a su lado. Ambos con cazadora negra de cuero. La misma cazadora negra de cuero. Y con unas Ray-Ban puestas. Los dos rubios. Eran como réplicas.
Fui corriendo y lo cogí en brazos.
-Pero, ¿en qué has convertido a mi sobrino?
-Pero si a él le encanta, ¿a que sí?
-Sí, ¿a qué voy guapo tita? Javi me ha dicho que trincaré mucho si llevo esto puesto.
-Lo mejor, ¡se sabe mi nombre!-gritó riéndose.
-¡¿Trincar?! ¡Javi, que es un niño!
Me enfadé con él y me llevé a mi sobrino con los demás.
Le intenté quitar las gafas y la chaqueta, pero no quiso.
-Que no, que me gusta mucho. Son iguales que los de Javi.
-Oye David, ¿y cómo te los has comprado? Si tú no llevabas dinero.
-Me los ha regalado él.
-Ah.
Estuvimos en los recreativos, jugando a las máquinas. Yo jugué al hockey de aire, que me gusta mucho.
Estaba un poco cansada, así que me senté en unas mesas que había allí mientras David jugaba a los bolos con los demás. O al menos lo intentaba.
Para mi desgracia, vino Javi adonde yo estaba.
-¿Cuánto te ha costado lo de mi sobrino?
-¿Qué más da?
-Lo pago yo. Es mi sobrino.
-Da igual. Es un regalo mío, así se acordará de mí.
-El cariño de los niños no se compra con cosas, se gana estando con ellos.
-Yo me he ganado su cariño estando el día con él. Luego, le he regalado eso porque le gustaba lo mío.
-Pues nada, si tú quieres pagarlo allá tú.
-No te enfades rubia.
-Sabes que mi sobrino es lo más importante de mi vida. ¿Y si le hubiera pasado algo?
-Conmigo es probablemente con la persona con la que más seguro estaría.
-Ya…
-Venga Evelyn… le he cogido mucho cariño a ese crío. Déjame que disfrute de su compañía sin tener que aguantar tus malas miradas, ni tus enfados…
-Si le pasa algo al niño, un solo rasguño, te mato.
-Que sí tonta, no te preocupes-me sonrió.
Y por un momento lo vi, ese era el Javi de antes. Su sonrisa. Su vieja sonrisa. Sin máscaras de tipo duro ni chupas de cuero ni gafas Ray-Ban, que llevaba puestas sobre la cabeza.
-Vamos, que te echo una al hockey de aire, listilla.
Jugamos al hockey un par de veces, en las que gané yo.
-¡Qué malo eres! Jaja, malo, ¡perdedor!
-Deja ya de meterte conmigo ¿no?
-No, aún me queda un rato de cachondeo.
-Pues nada, avisa cuando te hartes.
-¿Hartarme de ti?
-Seamos sinceros Evelyn. Tú jamás podrías hartarte de mí.
Cap.38 Primer día de instituto
Al llegar al instituto, me esperaba Laura en la puerta.
Me bajé de la moto y me despedí de Sergio.
-Gracias por seguir trayéndome al instituto aún cuando tú ya no estás en él.
-No te preocupes, yo ahora tengo que ir a entrenar. Iré a correr a la playa.
-Bueno, a las tres nos vemos, ¿no?
-Sí, hasta luego, suerte en tu primer día de instituto, te hará falta.
-No tantos ánimos, eh.
Sergio arrancó la moto y yo me acerqué a Laura.
En el fondo, me gustaba estar de nuevo en el instituto.
Caras nuevas. Caras viejas. Caras que deseas ver, y otras que no.
Fuimos a mirar las listas de clase, aunque sabíamos que no habíamos caído juntas. Laura había cogido el Bachiller de Ciencias, y yo el de Letras.
Pero bueno, teníamos que ver con quién habíamos caído.
Genial, no conocía a casi nadie de los que habían caído en mi clase.
Fran, ni idea. Teresa, a saber. Ildiko, ni siquiera sabía de la existencia de ese nombre. Javi. Un voto de esperanzas. Apellidos, a ver… ¡Sí, es él! Genial.
-Tía, he caído con Javi, al menos sé que tan sola no estaré.
-Pues yo con Adrián.
-Y ¿María José?
-No va a hacer Bachiller, va a sacarse un módulo de algo, no recuerdo el qué.
-¡Es verdad! Me lo dijo, de Jardín de infancia.
-Sí.
-Oye, y Clara, ¿se ha metido en el tuyo o en el mío?
Nos giramos de golpe para mirarlo, y el cuerpo se me heló en ese preciso momento. Tendía que aguantarla un curso entero, dos si aprobaba al final de curso, Dios mío…
-Por favor, vayan entrando en sus correspondientes aulas.
El director, tan amable como siempre. Con su barriga cervecera, sus gafas de culo botella y su calva exceptuando la parte superior de las orejas.
-Bueno Laura, en el recreo nos vemos, suerte-la abracé y me fui hacia la clase que, según la lista, me correspondía.
Estaba en la tercera planta, junto al aula de plástica.
Al entrar, estaban algunos de pie charlando, otros sentados. Otros, no se había adaptado al horario y bostezaban.
Entonces fue cuando lo vi. Estaba sentado en una mesa con los pies sobre el respaldo de la silla, mirando por la ventana. Fui hacia él.
-¡Javi!
-Hola Evelyn, no sabía que venías a esta clase.
-¿Ah, no? Pero si mi nombre está en la lista.
-Yo ni siquiera he mirado la lista.
-Qué vago eres.
-No soy vago, simplemente no tenía ganas de ver los “frikis” con los que tendré que pasar todo un curso.
-Gracias por la parte que me toca guapo.
Me miró a la cara y me pareció verle una sonrisa.
-Te aseguro que no iba por ti.
Me miró a los ojos, y le sostuve la mirada unos instantes. Luego, la volví.
-Bueno, y ¿cómo te va todo?
-Bien, ahí estamos.
-¿Estás con alguien?
-Qué va, yo paso de amores.
Ya, tú pasas de amores pero todo Dios afirma que sigues colado por mí…
No era plan de decírselo, ya que ni siquiera sabía si era verdad.
-Bueno, te llegará tu momento.
-Y a ti ¿cómo te va… con mi primo?
-Bueno, a pesar de que no lo veo apenas, creo que va bien. Hice un mes hace un par de días.
-Eso está bien.
-Oye, esta tarde me ha comentado Sergio algo sobre un centro comercial, ¿tú también vas a ir?
-Sí, mi hermana se ha puesto muy plasta para que vaya, dice que ya nunca voy con el grupo.
-Pues mira, yo también voy. Así que tienes que ir, ¡eh!
-Pues habrá que ir…
Los dos sonreímos y nos sentamos, pues el maestro entraba por la puerta.
Nos sentamos juntos, en la última fila. Clara se sentó más adelante, y no tuve que verla apenas.
Estuvimos toda la mañana rellenando papeles con nuestros datos, para los maestros. Y por supuesto, estuvimos toda la mañana hablando.
Tocó para el recreo, y Javi y yo nos despedimos con un beso en la mejilla.
-Espero que al empezar las clases en serio, se pongan las pilas, señorita González y señor García.
-Sí, no volverá a pasar.
Salí de la clase y me dirigí hacia el sitio donde solía quedar con Laura en mi instituto a la hora del recreo. Los baños.
Tras esperar un rato, llegó ella.
-Joder tía, qué mierda, cómo me he aburrido. En mi clase son todos unos frikis.
-A mí se me han pasado las horas volando.
-¿Y eso?
-Pues verás...
-¡Hola chicas!-interrumpió María José.
-Vamos a la cafetería, que tengo un hambre que me muero.
-Tía pues yo no tengo hambre, si son las once y media de la mañana.
-Laura, es que tú no comes nada-proseguí yo-pues yo si tengo hambre, así que vamos.
Yo me pedí una tostada con un zumo, y María José se cogió una tostada, un dulce, y un café bombón.
-Hala tía, eres más bruta…-dijo Laura y las tres estallamos en carcajadas.
-¿Qué tal te ha ido a ti en el módulo? Has tenido suerte de que tuvieran ese exactamente en este instituto.
-Y que te cogieran-siguió Laura.
-Vale, he tenido mucha suerte. Me va muy bien, son muy amables todos. Y a vosotras, ¿cómo os ha ido?
-A mí mal, ¡he estado aburridísima! Tu novio, no hacía más que hablar con un friki de juegos del ordenador, qué plasta…
-Ay, ¡qué mono!-contestó María José-y a ti Eve, ¿cómo te ha ido?
-Sí, estaba a punto de contármelo cuando llegaste.
De repente miré ligeramente por las paredes acristaladas de la cafetería y me encontré con la mirada de Javi en un banco, que me guiñó un ojo.
-¿A mí? Pues… bien, el maestro es enrollado.
-¿Enrollado? Evelyn, te ha tocado con el Tortuga, ¿me equivoco? Es el maestro más pesado y plasta del instituto.
-Ya, pero no sé, vendrá de buen humor.
Lo que necesitaba que María José pensara que ahora estaba otra vez con su hermano, y que le haría daño a su primo Zac.
-Anda mira, ahí están Adrián y mi hermano.
María José los saludó por el cristal y ellos nos devolvieron el saludo con una sonrisa.
-Bueno, vamos al baño anda.
-¿Para qué?
-Para echar un pitillo-me susurró.
-Oye, pero que ya estamos en Bachiller y podemos salir a fumar fuera, ¿no creéis que es mejor?
-Qué va-dijo María José-a mí me van las costumbres.
Entramos en el cuarto de baño de la planta baja y estaban las típicas pijas maquillándose y arreglándose el pelo. Nos metimos las tres en ese mini-cuarto de baño compuesto por inodoro y papelera. Mi instituto, lo más cutre que hay. Estábamos en el último cuarto, ya que ese está comunicado con una ventana y el humo sale por ahí.
María José se lo encendió y se lo fumó tranquilamente.
-¿Qué hora es?
-Son las doce menos diez-contesté mirando el móvil.
-Así que date prisa-le dijo Laura.
Al acabarse el cigarro, salimos del baño, y nos separamos, porque pitaría en cuestión de segundos.
Miré en mi bolso el horario que me habían dado a primera hora, y ahora me tocaba Sociales. Genial, así podía hablar con Javi.
Me bajé de la moto y me despedí de Sergio.
-Gracias por seguir trayéndome al instituto aún cuando tú ya no estás en él.
-No te preocupes, yo ahora tengo que ir a entrenar. Iré a correr a la playa.
-Bueno, a las tres nos vemos, ¿no?
-Sí, hasta luego, suerte en tu primer día de instituto, te hará falta.
-No tantos ánimos, eh.
Sergio arrancó la moto y yo me acerqué a Laura.
En el fondo, me gustaba estar de nuevo en el instituto.
Caras nuevas. Caras viejas. Caras que deseas ver, y otras que no.
Fuimos a mirar las listas de clase, aunque sabíamos que no habíamos caído juntas. Laura había cogido el Bachiller de Ciencias, y yo el de Letras.
Pero bueno, teníamos que ver con quién habíamos caído.
Genial, no conocía a casi nadie de los que habían caído en mi clase.
Fran, ni idea. Teresa, a saber. Ildiko, ni siquiera sabía de la existencia de ese nombre. Javi. Un voto de esperanzas. Apellidos, a ver… ¡Sí, es él! Genial.
-Tía, he caído con Javi, al menos sé que tan sola no estaré.
-Pues yo con Adrián.
-Y ¿María José?
-No va a hacer Bachiller, va a sacarse un módulo de algo, no recuerdo el qué.
-¡Es verdad! Me lo dijo, de Jardín de infancia.
-Sí.
-Oye, y Clara, ¿se ha metido en el tuyo o en el mío?
Nos giramos de golpe para mirarlo, y el cuerpo se me heló en ese preciso momento. Tendía que aguantarla un curso entero, dos si aprobaba al final de curso, Dios mío…
-Por favor, vayan entrando en sus correspondientes aulas.
El director, tan amable como siempre. Con su barriga cervecera, sus gafas de culo botella y su calva exceptuando la parte superior de las orejas.
-Bueno Laura, en el recreo nos vemos, suerte-la abracé y me fui hacia la clase que, según la lista, me correspondía.
Estaba en la tercera planta, junto al aula de plástica.
Al entrar, estaban algunos de pie charlando, otros sentados. Otros, no se había adaptado al horario y bostezaban.
Entonces fue cuando lo vi. Estaba sentado en una mesa con los pies sobre el respaldo de la silla, mirando por la ventana. Fui hacia él.
-¡Javi!
-Hola Evelyn, no sabía que venías a esta clase.
-¿Ah, no? Pero si mi nombre está en la lista.
-Yo ni siquiera he mirado la lista.
-Qué vago eres.
-No soy vago, simplemente no tenía ganas de ver los “frikis” con los que tendré que pasar todo un curso.
-Gracias por la parte que me toca guapo.
Me miró a la cara y me pareció verle una sonrisa.
-Te aseguro que no iba por ti.
Me miró a los ojos, y le sostuve la mirada unos instantes. Luego, la volví.
-Bueno, y ¿cómo te va todo?
-Bien, ahí estamos.
-¿Estás con alguien?
-Qué va, yo paso de amores.
Ya, tú pasas de amores pero todo Dios afirma que sigues colado por mí…
No era plan de decírselo, ya que ni siquiera sabía si era verdad.
-Bueno, te llegará tu momento.
-Y a ti ¿cómo te va… con mi primo?
-Bueno, a pesar de que no lo veo apenas, creo que va bien. Hice un mes hace un par de días.
-Eso está bien.
-Oye, esta tarde me ha comentado Sergio algo sobre un centro comercial, ¿tú también vas a ir?
-Sí, mi hermana se ha puesto muy plasta para que vaya, dice que ya nunca voy con el grupo.
-Pues mira, yo también voy. Así que tienes que ir, ¡eh!
-Pues habrá que ir…
Los dos sonreímos y nos sentamos, pues el maestro entraba por la puerta.
Nos sentamos juntos, en la última fila. Clara se sentó más adelante, y no tuve que verla apenas.
Estuvimos toda la mañana rellenando papeles con nuestros datos, para los maestros. Y por supuesto, estuvimos toda la mañana hablando.
Tocó para el recreo, y Javi y yo nos despedimos con un beso en la mejilla.
-Espero que al empezar las clases en serio, se pongan las pilas, señorita González y señor García.
-Sí, no volverá a pasar.
Salí de la clase y me dirigí hacia el sitio donde solía quedar con Laura en mi instituto a la hora del recreo. Los baños.
Tras esperar un rato, llegó ella.
-Joder tía, qué mierda, cómo me he aburrido. En mi clase son todos unos frikis.
-A mí se me han pasado las horas volando.
-¿Y eso?
-Pues verás...
-¡Hola chicas!-interrumpió María José.
-Vamos a la cafetería, que tengo un hambre que me muero.
-Tía pues yo no tengo hambre, si son las once y media de la mañana.
-Laura, es que tú no comes nada-proseguí yo-pues yo si tengo hambre, así que vamos.
Yo me pedí una tostada con un zumo, y María José se cogió una tostada, un dulce, y un café bombón.
-Hala tía, eres más bruta…-dijo Laura y las tres estallamos en carcajadas.
-¿Qué tal te ha ido a ti en el módulo? Has tenido suerte de que tuvieran ese exactamente en este instituto.
-Y que te cogieran-siguió Laura.
-Vale, he tenido mucha suerte. Me va muy bien, son muy amables todos. Y a vosotras, ¿cómo os ha ido?
-A mí mal, ¡he estado aburridísima! Tu novio, no hacía más que hablar con un friki de juegos del ordenador, qué plasta…
-Ay, ¡qué mono!-contestó María José-y a ti Eve, ¿cómo te ha ido?
-Sí, estaba a punto de contármelo cuando llegaste.
De repente miré ligeramente por las paredes acristaladas de la cafetería y me encontré con la mirada de Javi en un banco, que me guiñó un ojo.
-¿A mí? Pues… bien, el maestro es enrollado.
-¿Enrollado? Evelyn, te ha tocado con el Tortuga, ¿me equivoco? Es el maestro más pesado y plasta del instituto.
-Ya, pero no sé, vendrá de buen humor.
Lo que necesitaba que María José pensara que ahora estaba otra vez con su hermano, y que le haría daño a su primo Zac.
-Anda mira, ahí están Adrián y mi hermano.
María José los saludó por el cristal y ellos nos devolvieron el saludo con una sonrisa.
-Bueno, vamos al baño anda.
-¿Para qué?
-Para echar un pitillo-me susurró.
-Oye, pero que ya estamos en Bachiller y podemos salir a fumar fuera, ¿no creéis que es mejor?
-Qué va-dijo María José-a mí me van las costumbres.
Entramos en el cuarto de baño de la planta baja y estaban las típicas pijas maquillándose y arreglándose el pelo. Nos metimos las tres en ese mini-cuarto de baño compuesto por inodoro y papelera. Mi instituto, lo más cutre que hay. Estábamos en el último cuarto, ya que ese está comunicado con una ventana y el humo sale por ahí.
María José se lo encendió y se lo fumó tranquilamente.
-¿Qué hora es?
-Son las doce menos diez-contesté mirando el móvil.
-Así que date prisa-le dijo Laura.
Al acabarse el cigarro, salimos del baño, y nos separamos, porque pitaría en cuestión de segundos.
Miré en mi bolso el horario que me habían dado a primera hora, y ahora me tocaba Sociales. Genial, así podía hablar con Javi.
Cap.37 Giro inesperado
Mi vida había pegado un giro inesperado en poco tiempo.
Yo, que estaba soltera, liándome con cualquiera, y buena con mi madre.
Ahora, tengo novio, y a mi madre la trato como a una fregona. Sí, algo bueno por algo malo.
Lo de mi madre, es más que nada, porque últimamente chocamos mucho. Ella antes se creía que yo era la niña perfecta. No volvía tarde, no salía con chicos… Ya ves, todo por el cariño que le tenía a Óscar.
El tema de mi hermana, quedó solucionado. Es más, mañana por la tarde se va. Esos tres meses, David duerme en mi casa, ya que Jonathan madruga mucho para abrir el bar.
-Evelyn, duérmete ya que mañana es el primer día de instituto. Zac y yo hablábamos todas las noches por teléfono. Yo ponía el altavoz y así mientras podía escribir en mi diario.
-Es que no tengo sueño.
-Como faltes mañana al instituto me enfado, ¿eh?
-Sí. Y tú, no faltes a la universidad ni al trabajo.
-Que no… Además, yo ya llevo dos semanas, y mañana es tu primer día.
Yo seguí con mi diario.
“Zac está en una universidad de El Castillo, de informática. Tiene allí una casa alquilada con un amigo, y le ha salido a muy buen precio. Casi tirada. Mi casa. La casa en la que viví hasta los nueve años.
Por la mañana trabaja en una cafetería, y por la tarde va a la universidad.
Algunos días viene a verme. Otros, no. De todas formas nos vemos todos los fines de semana.
A Sergio, le va todo genial. Ha dejado el instituto, ya que un patrocinador de surf se ha interesado por él.
Laura, sigue en busca de su príncipe azul.
M. José y Adrián están como siempre, muy acaramelados.
Javi, dice que va a su bola y que me tiene más que olvidada. Otros, afirman que no es verdad, que sigue hasta los huesos de mí. Yo apuesto por lo último.
Aunque la verdad, con lo pasota que está… es un pasota total, y no echa cuenta de nada… tipo, “el Culebra” de la serie “Los Protegidos”.
Se da aires de chulo, y no aguanta con las tías más de 4 horas.
Xiza y Dani, están como nunca. Están buscando incluso un bebé”.
-Venga Evelyn, que es muy tarde. A dormir.
-Jo, qué más te da. Qué te cuesta hablar más rato.
-A parte del dinero…
-¡Agarrado! ¿Qué pasa, que no te puedes gastar el dinero en hablar con tu novia por teléfono?
-Que sí tonta, pero es que ya es la una y cuarto, y no quiero que mañana te quedes dormida en la clase.
-Jo… bueno, vale, ¡pero mañana vienes a verme!
-Evelyn, que mañana es miércoles… no tengo tiempo de nada, espérate al viernes.
-Joder… me empiezo a hartar de esto ya…
-Pues te queda bastante…
-Ya…
-Mi vida.
-¿Qué?
-Recuerda… La distancia…
-No podrá con nosotros-dijimos al unísono.
-Buenas noches princesita.
-Buenas noches, que descanses.
-Suerte mañana. Por cierto… Tú y yo…
-Desde el cielo hasta el mar…
-Y jamás nos separarán.
Colgué el teléfono y cerré mi diario.
Me quedé tumbada en la cama. Permanecí inmóvil y callada un buen rato.
Cómo lo echo de menos… estas relaciones a distancia, son una mierda.
Sobre todo para mí, que desde lo de Óscar, soy un poco desconfiada.
Hay que joderse.
Por la mañana.
-Evelyn, son las siete y media. ¡Llegarás tardes i no te despiertas!
-¡Que ya voy!
-¿Quieres desayunar?
-¡Hazme un vaso de leche y una tostada!
-Vale.
Qué mierda, estoy muerta de sueño. Debí hacerle caso a Zac.
Me levanté poco a poco y fui hasta el baño. Me di una ducha. El agua estaba caliente, y eso me sentó genial. Luego, me vestí. Unos vaqueros y una camiseta de mangas cortas de color rosa fucsia. Excelente elección.
-¡Evelyn, se te enfría la leche!
-¡Que voy!
Qué pesada macho…
Bajé a desayunar rápidamente, pues se me había hecho tarde.
-Échate lo que quieras en la tostada.
-No esperaba menos.
Me eché mantequilla y mermelada de fresa.
Cuando miré el reloj, eran ya las ocho y cuarto.
-Me tengo que ir-fui a lavarme los dientes y al volver, ya estaba Sergio en la puerta.
-¡Adiós!
Cogí un bolso y me monté en la moto, tras ponerme el casco, claro.
-¿Qué harás hoy?
-Supongo que cuidaré de mi sobrino, para que mi hermana pueda preparar sus cosas para la gira.
-Joder rubia, no puedes encerrarte así. Que tu novio esté en el quinto pino no te da derecho a no salir. Así que hoy te vienes al centro comercial, y punto.
-Pero David…
-David se viene. ¡Y ya está!-aceleró la moto y llegamos en poco tiempo al instituto.
Yo, que estaba soltera, liándome con cualquiera, y buena con mi madre.
Ahora, tengo novio, y a mi madre la trato como a una fregona. Sí, algo bueno por algo malo.
Lo de mi madre, es más que nada, porque últimamente chocamos mucho. Ella antes se creía que yo era la niña perfecta. No volvía tarde, no salía con chicos… Ya ves, todo por el cariño que le tenía a Óscar.
El tema de mi hermana, quedó solucionado. Es más, mañana por la tarde se va. Esos tres meses, David duerme en mi casa, ya que Jonathan madruga mucho para abrir el bar.
-Evelyn, duérmete ya que mañana es el primer día de instituto. Zac y yo hablábamos todas las noches por teléfono. Yo ponía el altavoz y así mientras podía escribir en mi diario.
-Es que no tengo sueño.
-Como faltes mañana al instituto me enfado, ¿eh?
-Sí. Y tú, no faltes a la universidad ni al trabajo.
-Que no… Además, yo ya llevo dos semanas, y mañana es tu primer día.
Yo seguí con mi diario.
“Zac está en una universidad de El Castillo, de informática. Tiene allí una casa alquilada con un amigo, y le ha salido a muy buen precio. Casi tirada. Mi casa. La casa en la que viví hasta los nueve años.
Por la mañana trabaja en una cafetería, y por la tarde va a la universidad.
Algunos días viene a verme. Otros, no. De todas formas nos vemos todos los fines de semana.
A Sergio, le va todo genial. Ha dejado el instituto, ya que un patrocinador de surf se ha interesado por él.
Laura, sigue en busca de su príncipe azul.
M. José y Adrián están como siempre, muy acaramelados.
Javi, dice que va a su bola y que me tiene más que olvidada. Otros, afirman que no es verdad, que sigue hasta los huesos de mí. Yo apuesto por lo último.
Aunque la verdad, con lo pasota que está… es un pasota total, y no echa cuenta de nada… tipo, “el Culebra” de la serie “Los Protegidos”.
Se da aires de chulo, y no aguanta con las tías más de 4 horas.
Xiza y Dani, están como nunca. Están buscando incluso un bebé”.
-Venga Evelyn, que es muy tarde. A dormir.
-Jo, qué más te da. Qué te cuesta hablar más rato.
-A parte del dinero…
-¡Agarrado! ¿Qué pasa, que no te puedes gastar el dinero en hablar con tu novia por teléfono?
-Que sí tonta, pero es que ya es la una y cuarto, y no quiero que mañana te quedes dormida en la clase.
-Jo… bueno, vale, ¡pero mañana vienes a verme!
-Evelyn, que mañana es miércoles… no tengo tiempo de nada, espérate al viernes.
-Joder… me empiezo a hartar de esto ya…
-Pues te queda bastante…
-Ya…
-Mi vida.
-¿Qué?
-Recuerda… La distancia…
-No podrá con nosotros-dijimos al unísono.
-Buenas noches princesita.
-Buenas noches, que descanses.
-Suerte mañana. Por cierto… Tú y yo…
-Desde el cielo hasta el mar…
-Y jamás nos separarán.
Colgué el teléfono y cerré mi diario.
Me quedé tumbada en la cama. Permanecí inmóvil y callada un buen rato.
Cómo lo echo de menos… estas relaciones a distancia, son una mierda.
Sobre todo para mí, que desde lo de Óscar, soy un poco desconfiada.
Hay que joderse.
Por la mañana.
-Evelyn, son las siete y media. ¡Llegarás tardes i no te despiertas!
-¡Que ya voy!
-¿Quieres desayunar?
-¡Hazme un vaso de leche y una tostada!
-Vale.
Qué mierda, estoy muerta de sueño. Debí hacerle caso a Zac.
Me levanté poco a poco y fui hasta el baño. Me di una ducha. El agua estaba caliente, y eso me sentó genial. Luego, me vestí. Unos vaqueros y una camiseta de mangas cortas de color rosa fucsia. Excelente elección.
-¡Evelyn, se te enfría la leche!
-¡Que voy!
Qué pesada macho…
Bajé a desayunar rápidamente, pues se me había hecho tarde.
-Échate lo que quieras en la tostada.
-No esperaba menos.
Me eché mantequilla y mermelada de fresa.
Cuando miré el reloj, eran ya las ocho y cuarto.
-Me tengo que ir-fui a lavarme los dientes y al volver, ya estaba Sergio en la puerta.
-¡Adiós!
Cogí un bolso y me monté en la moto, tras ponerme el casco, claro.
-¿Qué harás hoy?
-Supongo que cuidaré de mi sobrino, para que mi hermana pueda preparar sus cosas para la gira.
-Joder rubia, no puedes encerrarte así. Que tu novio esté en el quinto pino no te da derecho a no salir. Así que hoy te vienes al centro comercial, y punto.
-Pero David…
-David se viene. ¡Y ya está!-aceleró la moto y llegamos en poco tiempo al instituto.
lunes, 3 de enero de 2011
Cap.36 Cotillas
Esa noche hacía bastante frío, para ser agosto.
Lo busqué, estaba tumbado en el césped de mi jardín.
-Hola.
-¡Evelyn!-dijo sentándose de golpe.
-Shh, que es tarde-me senté a su lado.
-Perdón. Evelyn, yo no quería…
-Déjalo Zac. No pasa nada, fue el calentón. No vuelvas a hacerlo, por favor…
-¡Por supuesto que no!-se abalanzó sobre mí para abrazarme y los dos acabamos tumbados en el suelo.
Estuvimos viendo las estrellas.
-Por un momento creí que te perdía.
-Eso espero que no pase nunca.
-Por cierto, monísimo el pijama-dijo riéndose.
-¡Imbécil!
-No me insultes, que lo decía enserio. ¿Qué harás mañana?
-Iré a pasear al perro de mi hermana con mi sobrino.
-No sabía que tu hermana tuviese perro.
-Sí, un labrador. Me lo compraron a mí de pequeña, pero como no lo cuidaba, se lo quedó mi hermana.
-Oh, qué irresponsable…
Le eché una mirada asesina.
-No me mires así, es verdad…
Bostecé y Zac se dio cuenta.
-Anda, vete a dormir.
-No, que quiero estar contigo.
-Venga Eve mañana si quieres os acompaño a David y a ti a pasear al perro.
-Está bien, a las doce en mi casa, ¿vale? Comeremos fuera.
Nos despedimos con un abrazo y un largo beso.
-Hasta mañana-susurré y me despedí con la mano.
Por la mañana.
-¡¿Dónde está?! ¡¿Sigue durmiendo?!
Los chillidos de mi hermana me despertaron.
Ella y mi madre entraron de golpe en mi habitación.
Mierda, no cerré el pestillo.
-¡Pero, ¿tú estás loca?! ¡¿Sabes lo que puede costarme tus jueguecitos de niña?!
-Deja de gritarme Selena, ni siquiera sé de qué me estás hablando.
Me lanzó a la cara una revista. En la parte inferior derecha, un letrero destacó ante mis ojos.
“¡La hermana de Selena Rainbow, pillada in fraganti!”
Miré rápidamente el sumario, para saber la página. Veintidós.
Pasé las hojas temiéndome lo peor, y allí estaban.
Varias fotos mías con Zac, junto a su coche.
Yo estaba en sujetador, tapándome con las manos riéndome, ante los ojos risueños de Zac.
Fue el día de la cueva.
“Evelyn, la hermana de Selena Rainbow, ha sido pillada en ropa interior con un chico, ¡en plena calle! Parece que a esta chica, ¡le va el riesgo!”
-¡Te lo dije Evelyn! ¡Pasaste de mí!
-Selena, no estábamos haciendo nada, me cambié de ropa porque…
-¡No quiero excusas! Eres una irresponsable, una inmadura!
Selena se fue histérica.
Mi madre, callada hasta ahora, decidió interrumpir. Y de qué manera.
Vamos, que su decisión se me quedaría marcada en la cara un buen rato. Cómo escocía…
Una vez sola, llamé a Zac.
-¿Zac?
-[…]
-Ni se te ocurra venir.
-[…]
-¿Qué por qué? Mira, ve al estanco, y compra la revista “Pop Star”. Por cierto, enhorabuena, ¡te harás famoso!-colgué sin dejarle contestar.
Parece que Zac es gafe, desde que estoy con él sólo peleamos.
Aunque esta vez, no ha tenido la culpa. Quizá cuando dijo que por allí no pasaba nadie, lo pensaba de verdad.
Cómo se ha puesto mi hermana… pero a cierto modo, no le falta razón ninguna. Sólo espero que esto no arruine la gira que tenía prevista para ls meses de septiembre, octubre y noviembre.
Miré la hora en el móvil, las diez.
Como ya no tenía nada que hacer, y estaba cansada, decidí volver a dormirme.
-Evelyn, despierta. ¡Evelyn!
-¡Ah!-chillé y casi me caigo de la cama-Joder Sergio, casi me matas.
-¿Cómo se te ocurre? Te llevé a la cueva para que no lo hicieras en plena calle.
-Que no estábamos haciendo nada… Me cambiaba de ropa, porque la mía estaba mojada.
-Encima ha tenido que ser justamente esa revista, la ganan todas las adolescentes.
-Mira, me haré famosa y todo.
-Estás loca.
Justo en ese momento, entraron Laura y María José.
-Follando al aire libre, ¡uhh!-dijeron casi al unísono.
-¡Bajad la voz! Joder, otra vez… ¡no estábamos follando!
-Tía, te harás famosa-dijo María José-no, mucho mejor… ¡nos haremos famosas todas!
-No nos haremos famosas, ni yo ni vosotras.
-En realidad, tú ya habías salido en varias revistas-dijo Laura leyéndola.
-Sí, pero como familia de la cantante, ¡no como protagonista!
-Joder tía, pues no haber hecho nada.
-Sergio, te vuelvo a decir que no era mi intención.
Y volvió a abrirse la puerta, con Zac en ese momento.
-Evelyn, ¿qué ha pasado?
María José no tardó en saltar.
-¿No lo sabes? Han dado la exclusiva.
-Sí, lo he visto, pero, ¿por qué nosotros? ¿Cómo? ¿Quién es Selena Rainbow?
-A ver, Mr. English, que a lo mejor tú que vienes de América no tienes ni idea. Aquí, la pervertida de tu novia, es hermana de una cantante, y es conocida por la prensa, y el periodista al verla, os echó fotos.
-No sabía nada… en América no se la oye mucho todavía.
-Escuchadme. Mi hermana tenía casi asegurada una gira para dentro de poco, y temo que esto la eche atrás.
-No seas tonta.- Zac se puso a mi lado- Eso no va a pasar.
Estuvimos todos en mi cuarto charlando sobre el temita de la revista un buen rato.
Era la hora de comer, y todos menos Zac se fueron.
-Entonces, tu hermana está disgustada.
-Sí.
-Y tu madre.
-Me ha soltado una hostia en plena cara.
-Lo siento.
-Tú no tienes la culpa tonto.
-Es que no me gusta nada verte así.
-No te preocupes, a ellas se les pasará.
-¿Quieres que vayamos a comer algo?
-No, no tengo hambre.
-Evelyn, ¿estás en casa?
-¡Sí!-grité-Zac, ¿quién te ha abierto la puerta?
-Un hombre, no sé…
-Pedro. Es el marido de mi madre. Para mí ha sido siempre como un padre. De hecho, lo llamo y lo trato como tal. Mi hermana, sin embargo, no lo hace. No lo trata mal, pero ella sí conoció a mi padre…
-¿Tú… no lo conociste?
-No, no pude. Por culpa de aquel conductor borracho.
-Cuánto lo siento…
-No te preocupes, fue hace ya mucho.
-Evelyn, ¿hablas sola? –dijo mi madre llamando a mi puerta.
-No, estoy con Zac.
-¿Puedo entrar?
-No.
-A ver si entra-susurró Zac.
-Está el pestillo echado-le contesté.
-Vamos Evelyn, déjame entrar, quiero hablar.
-Que no, ¡adiós!
-¿De quién te despides hija?
-¡De ti! ¡Chao!
-Pues en algún momento tendrás que salir.
-¡Pues vale!
Mi madre por fin se fue.
Lo busqué, estaba tumbado en el césped de mi jardín.
-Hola.
-¡Evelyn!-dijo sentándose de golpe.
-Shh, que es tarde-me senté a su lado.
-Perdón. Evelyn, yo no quería…
-Déjalo Zac. No pasa nada, fue el calentón. No vuelvas a hacerlo, por favor…
-¡Por supuesto que no!-se abalanzó sobre mí para abrazarme y los dos acabamos tumbados en el suelo.
Estuvimos viendo las estrellas.
-Por un momento creí que te perdía.
-Eso espero que no pase nunca.
-Por cierto, monísimo el pijama-dijo riéndose.
-¡Imbécil!
-No me insultes, que lo decía enserio. ¿Qué harás mañana?
-Iré a pasear al perro de mi hermana con mi sobrino.
-No sabía que tu hermana tuviese perro.
-Sí, un labrador. Me lo compraron a mí de pequeña, pero como no lo cuidaba, se lo quedó mi hermana.
-Oh, qué irresponsable…
Le eché una mirada asesina.
-No me mires así, es verdad…
Bostecé y Zac se dio cuenta.
-Anda, vete a dormir.
-No, que quiero estar contigo.
-Venga Eve mañana si quieres os acompaño a David y a ti a pasear al perro.
-Está bien, a las doce en mi casa, ¿vale? Comeremos fuera.
Nos despedimos con un abrazo y un largo beso.
-Hasta mañana-susurré y me despedí con la mano.
Por la mañana.
-¡¿Dónde está?! ¡¿Sigue durmiendo?!
Los chillidos de mi hermana me despertaron.
Ella y mi madre entraron de golpe en mi habitación.
Mierda, no cerré el pestillo.
-¡Pero, ¿tú estás loca?! ¡¿Sabes lo que puede costarme tus jueguecitos de niña?!
-Deja de gritarme Selena, ni siquiera sé de qué me estás hablando.
Me lanzó a la cara una revista. En la parte inferior derecha, un letrero destacó ante mis ojos.
“¡La hermana de Selena Rainbow, pillada in fraganti!”
Miré rápidamente el sumario, para saber la página. Veintidós.
Pasé las hojas temiéndome lo peor, y allí estaban.
Varias fotos mías con Zac, junto a su coche.
Yo estaba en sujetador, tapándome con las manos riéndome, ante los ojos risueños de Zac.
Fue el día de la cueva.
“Evelyn, la hermana de Selena Rainbow, ha sido pillada en ropa interior con un chico, ¡en plena calle! Parece que a esta chica, ¡le va el riesgo!”
-¡Te lo dije Evelyn! ¡Pasaste de mí!
-Selena, no estábamos haciendo nada, me cambié de ropa porque…
-¡No quiero excusas! Eres una irresponsable, una inmadura!
Selena se fue histérica.
Mi madre, callada hasta ahora, decidió interrumpir. Y de qué manera.
Vamos, que su decisión se me quedaría marcada en la cara un buen rato. Cómo escocía…
Una vez sola, llamé a Zac.
-¿Zac?
-[…]
-Ni se te ocurra venir.
-[…]
-¿Qué por qué? Mira, ve al estanco, y compra la revista “Pop Star”. Por cierto, enhorabuena, ¡te harás famoso!-colgué sin dejarle contestar.
Parece que Zac es gafe, desde que estoy con él sólo peleamos.
Aunque esta vez, no ha tenido la culpa. Quizá cuando dijo que por allí no pasaba nadie, lo pensaba de verdad.
Cómo se ha puesto mi hermana… pero a cierto modo, no le falta razón ninguna. Sólo espero que esto no arruine la gira que tenía prevista para ls meses de septiembre, octubre y noviembre.
Miré la hora en el móvil, las diez.
Como ya no tenía nada que hacer, y estaba cansada, decidí volver a dormirme.
-Evelyn, despierta. ¡Evelyn!
-¡Ah!-chillé y casi me caigo de la cama-Joder Sergio, casi me matas.
-¿Cómo se te ocurre? Te llevé a la cueva para que no lo hicieras en plena calle.
-Que no estábamos haciendo nada… Me cambiaba de ropa, porque la mía estaba mojada.
-Encima ha tenido que ser justamente esa revista, la ganan todas las adolescentes.
-Mira, me haré famosa y todo.
-Estás loca.
Justo en ese momento, entraron Laura y María José.
-Follando al aire libre, ¡uhh!-dijeron casi al unísono.
-¡Bajad la voz! Joder, otra vez… ¡no estábamos follando!
-Tía, te harás famosa-dijo María José-no, mucho mejor… ¡nos haremos famosas todas!
-No nos haremos famosas, ni yo ni vosotras.
-En realidad, tú ya habías salido en varias revistas-dijo Laura leyéndola.
-Sí, pero como familia de la cantante, ¡no como protagonista!
-Joder tía, pues no haber hecho nada.
-Sergio, te vuelvo a decir que no era mi intención.
Y volvió a abrirse la puerta, con Zac en ese momento.
-Evelyn, ¿qué ha pasado?
María José no tardó en saltar.
-¿No lo sabes? Han dado la exclusiva.
-Sí, lo he visto, pero, ¿por qué nosotros? ¿Cómo? ¿Quién es Selena Rainbow?
-A ver, Mr. English, que a lo mejor tú que vienes de América no tienes ni idea. Aquí, la pervertida de tu novia, es hermana de una cantante, y es conocida por la prensa, y el periodista al verla, os echó fotos.
-No sabía nada… en América no se la oye mucho todavía.
-Escuchadme. Mi hermana tenía casi asegurada una gira para dentro de poco, y temo que esto la eche atrás.
-No seas tonta.- Zac se puso a mi lado- Eso no va a pasar.
Estuvimos todos en mi cuarto charlando sobre el temita de la revista un buen rato.
Era la hora de comer, y todos menos Zac se fueron.
-Entonces, tu hermana está disgustada.
-Sí.
-Y tu madre.
-Me ha soltado una hostia en plena cara.
-Lo siento.
-Tú no tienes la culpa tonto.
-Es que no me gusta nada verte así.
-No te preocupes, a ellas se les pasará.
-¿Quieres que vayamos a comer algo?
-No, no tengo hambre.
-Evelyn, ¿estás en casa?
-¡Sí!-grité-Zac, ¿quién te ha abierto la puerta?
-Un hombre, no sé…
-Pedro. Es el marido de mi madre. Para mí ha sido siempre como un padre. De hecho, lo llamo y lo trato como tal. Mi hermana, sin embargo, no lo hace. No lo trata mal, pero ella sí conoció a mi padre…
-¿Tú… no lo conociste?
-No, no pude. Por culpa de aquel conductor borracho.
-Cuánto lo siento…
-No te preocupes, fue hace ya mucho.
-Evelyn, ¿hablas sola? –dijo mi madre llamando a mi puerta.
-No, estoy con Zac.
-¿Puedo entrar?
-No.
-A ver si entra-susurró Zac.
-Está el pestillo echado-le contesté.
-Vamos Evelyn, déjame entrar, quiero hablar.
-Que no, ¡adiós!
-¿De quién te despides hija?
-¡De ti! ¡Chao!
-Pues en algún momento tendrás que salir.
-¡Pues vale!
Mi madre por fin se fue.
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