sábado, 29 de enero de 2011

Cap.42 Se empeño en ir.

-Gracias por traerme Javi, no deberías haberte venido. Has perdido clase, y los primeros exámenes no están muy lejos.
Estábamos en mi jardín, apoyados en su moto.
-Que sí, que sí. Para que veas, que los cabrones a veces somos… buenas personas, ¿no?
-Vale, lo admito, no tendría que haberte llamado cabrón. Al menos no delante de la clase. Pero es que… no sé explicarme…
-Inténtalo.
-A veces, eres un tío increíble, como hoy, o como el día del centro comercial.
-Vas bien.
-Pero otras veces… eres ¡insoportable! Súper borde, y súper creído, y chulo, y… ¡arg! Mira, como el Culebra de la serie esa de Los Protegidos, ¡igual!
-Joder, qué tirria me tienes ¿no? Que tú tampoco eres miss perfecta eh niña, que tienes tus cosas.
-¿Ves? ¡A eso me refiero!
Entonces salió mi madre de casa.
-Mamá ¿qué haces aquí?
-Tenía que ir a correos, y he venido un momento a recoger unos papeles.
Mi madre trabajaba en la oficina de una empresa que fabrica puertas y ventanas.
-Ah, ya decía yo.
-¿Y tú, qué haces aquí? Es la una y media, ¿no salías a las tres?
-Sí, pero no me encontraba demasiado bien y me he venido.
-Pues, hazme un favor anda, que hoy salgo más tarde que es el día de pagar, y los trámites y todo.
-Qué favor, si yo no sé nada de eso.
-Que no, que solo tienes que ir por David al colegio a las dos.
Entonces Javi prestó más atención.
-Claro, yo voy.
-Bueno cielo, yo me voy, adiós.
Me dio un beso y se fue.
-¡Adiós chico!
-¡Adiós señora!
-¿Señora?-dije riéndome.
-Sí. Oye Evelyn…
-Ni lo sueñes.
-Quiero verlo, joder… me cae muy bien.
-Sí, y nos venimos los tres en moto, ¿no?
-No, vamos andando, dejo mi moto aquí. Por favor, quiero ver a David.
-¿Ves? Ahora eres un cielo. ¡Joder, si es que tienes doble personalidad!
Javi se rió y metió la moto en mi jardín.
-¿Te importa si la meto en la parte de detrás de la casa? Por si acaso.
-Venga, pero no tardes.
Volvió y comenzamos nuestro camino hacia el colegio.
Fuimos bastante callados y lo poco que hablo, lo hizo sacando de nuevo su chulería.
-No sé porque tanto interés en ir a buscar a mi sobrino.
-Me cae bien, es un niño que no da por culo.
-No digas eso bruto. Claro que no da por culo, mi sobrino es muy bueno.
-No será porque salga a ti.
-Imbécil.
-Me adoras, admítelo.
-Uy si, muero por ti. Por eso estoy saliendo con tu primo, ¿no?
-Eso se te pasará, ya lo veras-me paró y se fue acercando más a mí-llegará un momento en que apenas lo recuerdes, y empieces a confundirte-se encontraba a escasos centímetros de mi cara, podía notar su respiración, incluso escuchar los latidos de su corazón.
-Sí, sí-me quedé un poco cortada, y la mejor manera de salir de allí era con el viejo truco del reloj-vamos, que es tarde.
Escuché su risa a mi espalda, pero decidí pasar.

sábado, 8 de enero de 2011

Cap.41 ¿Quién dijo para siempre?

-Evelyn, estás adormilada.
-Lo siento, estaba pensando en otra cosa.
-Que te digo, que estarás contenta, ¿no? Por fin viernes, hoy verás a Zac.
-Sí, tengo muchas ganas.
Laura, María José y yo estábamos en la cafetería del instituto, como todos los recreos.
Aunque Laura, estaba un poco abobada y no habló apenas en ese recreo.
-¿Qué planes tienes para el fin de semana con mi primo?
-Pues no lo sé, no me ha dicho nada.
-Qué sosa estás tú hoy, ¿no?
-Es que estoy un poco en otro mundo.
Pues sí, en otro mundo sí que estaba.
Esta relación a distancia me mataba día a día. Yo no estaba acostumbrada, y sólo pensar que tendría que estar así mucho tiempo… Se me quitaban las ganas de todo.
Tengo que aguantar, por él… por nosotros…
“Recuerda pequeña, la distancia no podrá con nosotros… Tú y yo, desde el cielo hasta el mar, y jamás nos separarán”.


Las clases eran muy pesadas, Javi iba a su bola… de vez en cuando me hablaba, pero eran pocas las veces.
-Tía, que te ha preguntado-dijo Javi golpeándome levemente el brazo.
-Señorita González, ¿está bien?
-Eh, sí. Sólo me encuentro un poco mal. ¿Puedo ir al cuarto de baño?
-Claro, pero no tarde.
-No.
-Oye, cuidado no te caigas por el váter-me susurró Javi.
-¡Imbécil!-le contesté.
-¿Perdone señorita? ¿Decía usted algo?
-No, nada.
Salí de la clase y me dirigí hacia el cuarto de baño de mi planta.
Me eché agua en la cara, y me metí en uno de los baños.
Cerré con pestillo, y me senté en el inodoro, porque estaba un poco mareada.
Entonces escuché una voz. En realidad, varias. No las reconocía.
-A ver, cuéntame.
-Clara me ha contado que el chico viene hoy.
-¿De dónde?
-Él estudia en El Castillo. Tía, céntrate.
-¿Entonces, Clara hoy no se viene?
-Que no, que ha quedado con el moreno ese.
-¿Y por qué es tan “secreto”?
-Porque tiene novia, y se puede liar.
No sabía si era lo que yo pensaba, pero sería mucha casualidad de no serlo.
Salí de golpe del baño abriendo la puerta con fuerza y las acorralé.
-¿A qué hora ha quedado Clara con ese tío?-les dije intentando parecer tranquila.
-¿Qué te hace pensar que te lo contaremos?
-Que si no os parto la cara aquí mismo.
-Sí, ya.
-¿Que no?-dije alzando mi puño a la altura de mi cabeza.
-Vale vale-dijeron tapándose la cara-han quedado en el francés a las nueve.
-¿Cómo se llama el chico?
-No lo sabemos.
-¡¿Seguras?!
-Es moreno, y se ve que es americano.
Dije y salí de allí. Al llegar a la clase todos me miraban.
-Evelyn, ¿está usted bien? Ha tardado mucho.
-Sí, lo siento. Es que estaba un poco mareada.
-De hecho, tiene usted mala cara. ¿Quiere llamar a su casa?
-No, se me pasará.
-Está bien. Seguimos, vámonos al siglo diecinueve.
El maestro continuó con la clase y yo me senté en mi mesa.
-Rubia, ¿Estás bien? Tienes mala cara.
-Javi, déjame en paz.
-Vale vale, vaya tela con la niñita. Después el borde soy yo.
-Borde… borde… vosotros nos sois bordes, ¡sois todos unos cabrones!-grité furiosa.
Toda la clase lo había escuchado, y me miraban sorprendidos.
-Señorita, no voy a permitir ese lenguaje en mi clase. Fuera.
Recogí mis cosas, cogí mi mochila y salí de allí, observada por todos.
Unos observaban sorprendidos, otros preocupados. Algunas, incluso divertidas.
Me metí en el cuarto de baño y le pegué un puñetazo a la pared, y otro, y otro más… con tal fuerza, que no sólo me dolían los puños, si no que me sangraban. Las lágrimas me salían sin parar, estaba fatal.
¿Cómo podía hacerme esto a mí Zac? Pensé que me quería.
Y jamás nos separarán… y con la primera rubia zorra que ve me los quiere poner. ¡Será cabrón!
Pero no va a salirse con la suya, no. Esta noche iré y los pillaré.
No me apetecía seguir allí, así que le mandé un mensaje a Sergio diciéndole que no me recogiera a las tres, y me fui. Llegando a la puerta, el conserje me paró.
Ese conserje despistado, con una sonrisa pintada en la cara a todas horas, amable, que lo permite todo. Pero ese día, le dio el puntazo de no permitirme salir de primeras.
-Eh, espera. No puedes salir.
-Sí que puedo, curso primero de Bachiller.
-Dime tu nombre por favor.
-Te lo sabes de sobra.
-Pero son reglas del colegio, dime tus apellidos.
-Evelyn González Fernández.
-Aquí está. Primero Bachiller de Letras.
-Exacto. ¿Puedo irme? Venga Antonio…
-Claro, adiós Evelyn.
-Adiós.
Dije y salí de golpe.
Justo en ese momento, pitó.
Yo seguí mi camino, y me metí en el parque de al lado del instituto, y me tiré en el césped. Puse mi mochila a modo de cabecera, y me tapé la cara con la sudadera que me quité.
Al poco rato, alguien se tumbó a mi lado. Y yo, de lo atontada que estaba, no quise ni mirar.
-Evelyn-Javi, no me hizo falta mirar.
-Qué.
-Sé que en este momento es la pregunta más absurda del mundo pero… ¿estás bien?
-No. ¿Cómo me has encontrado?
-Antonio el conserje, me dijo que te fuiste. No sé porqué pero pensé que estarías aquí.
-Ah.
-Evelyn, te sangran los nudillos.
-Ya pararán.
-Espera aquí anda.
Se fue y yo me quedé exactamente en la misma posición. Volvió al poco rato.
-Quítate el pañuelo del cuello y dámelo.
-Para qué.
-Por favor…
Le hice caso y se lo di. Entonces sí que lo vi Tenía una bolsa de hielo en la mano, y una botella de agua grande.
Abrió la bolsa y cogió algunos hielos, los metió en el pañuelo y lo enroscó. Lo soltó a su lado, y abrió la botella de agua.
-Pon las manos hacia adelante.
-Para…
-Tú hazlo-me interrumpió.
Las puse y me echó agua.
-Haz algo, y restriégate, que no se limpiará sola.
Me limpié la sangre mientras el agua caía. Cuando solo quedaban heridas, claramente recientes, me dio el pañuelo.
-Tienes las muñecas hinchadas. Ponte el pañuelo alternativamente en cada mano.
-Gracias.
-De gracias nada. Ahora, ¿me vas a decir qué te pasa?
-Nada.
-Ah, entonces por nada, me has llamado cabrón delante de toda la clase, te has ido, estás en el parque sola, con los puños llenos de sangre… pues yo diría que algo te pasa.
-Pues eso que te dije… los tíos, todos unos cabrones.

Cap.40 Despedidas

-Bueno, ¿qué película vemos?
-Yo quiero ver una de miedo-dijo Dani.
-Yo una romántica-prosiguió Laura.
Empezaron una pequeña discusión sobre qué película ver.
-A ver-les dije-de miedo, quieren verla Sergio, Dani, Adrián y María José. La romántica, quieren verla Xiza y Laura. Y yo me meteré con David a ver la que él quiera. ¿Listo? Y el individuo que queda, que se meta donde quiera-dije con aire divertido.
Los chicos y María José se meterían a ver “Los ojos de Julia”. Laura y Xiza, entrarían a ver “Tres metros sobre el cielo”. Yo, entraría a ver “Las crónicas de Narnia” con David.
Todos compraron las entradas, menos David, Javi y yo.
-Dos entradas para las Crónicas de Narnia, por favor.
-Tres-dijo una voz detrás de mí.
Increíble. Es que no me entra en la cabeza. Pero, ¿qué hace este niño viendo esta película, que no creo ni que le guste?
-¡Bien! Javi, ¿te pondrás a mi lado?
-Claro que sí, ¿somos colegas no? Tenemos que estar juntos.
-Cóbrate dos entradas de aquí-le di un billete de diez euros, y me devolvió un euro.
Pagué las entradas, y pasando de Javi arrastré a David hasta el puesto de palomitas y comida.
-Yo quiero chucherías.
-No, te compraré palomitas.
-¡Y coca cola!
-No, no puedes beber cafeína, que luego no duermes. Te pediré un zumo.
-Qué plasta.
-¡Oye! A mí no me llames así eh, que no te llevo más a ningún lado.
Compré las palomitas y me entré en la sala. Ya estaban poniendo los anuncios anteriores a la película.
Poco después, llegó Javi.
-¡Hala! ¡Cuántas cosas!
Creo que le gustaba llevarme la contraria. Traía en las manos un vaso súper grande de coca cola supongo, con dos pajitas, y una bolsa enorme con chucherías y paquetes y todo…
-No David, son para él. ¿Y tú no puedes sentarte en otro sitio?
-Es que mi entrada me asigna este sitio. Y las chucherías son para los dos, para mi coleguita y para mí, eh chaval. Cómo te vas a poner…
-Javi, no…
-Joder Evelyn, eres una tía muy amargada-odiaba su carácter de chulito-deja que el chico coma y beba lo que quiera… si no lleva apenas alcohol.
-¡¿Qué?!
-Que es broma.-dijo riéndose- Qué fácil es engañar a tu tía eh, colega.
-Sí, jaja.
Es tan… ¡Arg! Insoportable. Increíblemente insoportable.
Durante la película noté su mirada posada en mí varias veces.
Verlo jugar y decir tonterías con David me gustaba, tenía buena mano para los niños.
Y por fin, terminó la película.
La cosa era, que la nuestra terminaba media hora antes que la de los demás, y teníamos que esperarlos.
Estuvimos dando un paseo los tres.
-¿Te ha gustado David?
-Sí, ¡ha sido increíble! Con las espadas, y el dragón, ¡yo de mayor seré así!
-Pero si eso solo es en las películas, no existen.
-Es verdad… pues de mayor, ¡seré como Javi!
Javi lo oyó y se rió, aunque giró la cara para no enfadarme aún más.
-Pues mira, prefiero que te parezcas a Zac, que estudia mucho más y tendrá un futuro mejor.
-No, yo quiero como Javi. Es rubio como yo.
-Pero Zac te compra helados.
-Y Javi me ha comprado ropa y unas gafas.
-Que no, que Javi es Javi, y tú de mayor serás David, y basta.
Me sacó la lengua y se fue para el lado de Javi, que lo cogió en los hombros.
-Rubia, es ya la hora, ¿dónde has quedado con esta gente?
-En el Starbucks-dije seca.
-Pues vamos colega.
Eché a andar tras ellos y al llegar ya estaban allí.
-Eh chicos-dijo Dani-, estábamos hablando que ya no tenemos hambre con las palomitas y eso, y pensábamos en irnos ya a casa, que mañana madrugamos todos.
-Casi todos-dijo Xiza riéndose.
-Además yo trabajo en un rato.
-Por mí bien. Además, tengo que despedirme de mi hermana, que se va esta noche.
-¡Es verdad! Que guay tía-dijo Laura.
Nos fuimos hasta los coches, y nos separamos.
Volvimos a sentarnos en el mismo orden en el que habíamos venido.
Pero ahora, íbamos mucho más callados.
David se quedó dormido con la cabeza apoyada sobre las piernas de Javi, que posaba su mano sobre el cuerpo de David, rozando mi mano.
Ese mínimo rozamiento me causó escalofríos, pero no me disgustaba para nada.
-¿Dónde os suelto Evelyn?
-En mi casa, mi hermana estará allí ya.
Llegamos al poco tiempo, y Javi lo bajó del coche cogido en brazos.
Selena no estaba allí, llegaría enseguida.
Guié a Javi hasta el cuarto de David, y poco a poco le quitamos la ropa al pequeño y lo metimos en la cama.
Cerramos la puerta y bajamos las escaleras en silencio.
Salimos a la puerta y me dirigí hasta el coche, donde seguían Dani y Xiza.
-Adiós chicos, gracias por traerme. Si mañana no nos vemos, hasta el fin de semana.
-Buenas noches guapa-me dijo Xiza sonriendo.
-A ti te veo mañana en el instituto-dije dirigiéndome a Javi-hasta mañana.
-Sí, sí, buenas noches.
-Soso.
-Amargada.
Me giré de golpe y me dirigí hacia mi casa, oyendo las risas de Javi tras de mí.
Al entrar, me senté en el sofá a esperar a Selena con mis padres, mientras le contaba mi día. No tardó mucho.
-Evelyn, ¿y David?-fue lo primero que dijo al verme.
-Está dormido, en su cuarto.
-Bueno, ahora subiré a darle un beso. Ven aquí anda.
Fui hacia ella y nos abrazamos muy fuerte.
-Cuida bien de mi niño, Evelyn. Que Pedro y mamá trabajan mucho. Y Jonathan también. Sé que no es justo que tengas que estar tres meses cuidando de él, y menos estando en Bachiller, pero es que no me lo puedo llevar…
-Que no te preocupes, si a mí me encanta estar con él. Y a mis amigos también, incluso esta tarde se ha hecho amigo de uno de mi grupo. Le ha comprado una chaqueta de cuero y unas gafas de sol.
-Joder, pues por mí que se lo lleve más días, a ver si me lo acaba vistiendo cada día.-dijo riéndose-Voy a verlo.
Selena subió y Jonathan se sentó en el sofá junto a Pedro, y empezaron a hablar de fútbol.
Al rato bajó de nuevo, con las lágrimas saltadas.
-Cuidármelo mucho por favor…
-Qué tonta, ven aquí-mi madre la abrazó y las dos empezaron a reír y llorar, era una mezcla un tanto extraña.
Estuvimos un rato allí en el salón despidiéndonos, hasta que llegó la hora.
-Bueno, yo tengo que irme, que me estarán esperando.
-Jonathan, ¿tú vas descansado no? Si no la llevo yo-añadió Pedro.
-Sí, no te preocupes esta tarde me eché un rato y voy descansado.
-Bueno, ten cuidado eh.
Tras otra pequeña despedida, se fue.
Yo subí a ducharme y me acosté, estaba agotadísima.

Cap.39 Eran réplicas

-¡Mamá me voy!
-¿Dónde vas? Si sólo son las cuatro de la tarde.
-Ya lo sé, voy a ir al centro comercial.
-¿Al centro comercial? ¿Con quién?
-Con mis amigos.
-¿Qué amigos?
-Mamá, los de siempre, Sergio, Laura, María José…
-¿Zac?
-No, él está en el Castillo.
-¿Cómo va por allí, hablas con él? Cuidará la casa, ¿no?
-Mamá sí, genial todo, ¡me voy!
Salí por la puerta y cerré de un portazo, para que me dejara en paz. Qué pesada madre mía…
Sergio aún no estaba en la puerta, así que fui a su casa.
Llamé a la puerta y me abrió al instante.
-Venga, vámonos. Te suelto en la casa de tu sobrino, y allí te recoge Xiza con el coche.
-Vale, vamos.
Al poco nos montamos en la moto y nos fuimos.
En la casa de mi sobrino me esperaba Xiza, a la que le hice una señal con la mano para que me esperara mientras yo entraba a por David.
Llamé al timbre, y al momento me abrió Jonathan.
-Hola, vengo por David, que al final vamos a ir al centro comercial.
-Claro. Pero tienes que traerlo antes de las once, que se va tu hermana y tiene que despedirse.
-Por supuesto, si mañana tengo instituto.
-¡David!-gritó Jonathan.
Vino enseguida y nos fuimos.
En el coche estaban Xiza, Dani y Javi.
David se sentó en medio, entre Javi y yo.
-Hola a todos, ¿qué tal?
-Hola Eve, pues genial. ¿Y tú, has hablado con mi hermano?-preguntó Xiza.
-Sí, bueno… anoche estuve hablando con él y tal. Le pedí que viniera hoy, pero dice que hasta el viernes no puede. Es que entre el trabajo, y la universidad, no da abasto. ¿Y tú Dani, no vas hoy al bar de mi cuñado?
-No, hoy van él y Hugo. Me toca el turno de noche.
-Anda, que vaya noche voy a pasar. No me gusta cuando tiene el turno de noche, me siento muy sola. Qué ganas tengo de que nazca el bebé…-dijo Xiza.
-Perdona, creo que me pierdo… ¿qué bebé?
-¿No te lo había dicho? ¡Lo hemos conseguido! Tras buscarlo mucho, ¡estoy embarazada!
-¿Enserio? No me lo puedo creer, ¡eso es genial!
-Pues sí. Serás tita-dijo riéndose Dani.
-Ella es mi tita-contestó David y todos estallamos en carcajadas.
-Pues serás tita por segunda vez, mejor dicho-me dijo Xiza.
-Bueno, aunque yo con Jennifer también me siento tita-dije risueña-, y, ¿será niña o niño?
-Aún es muy pronto, pero queremos una niñita.
-Mira el padre, jaja te imagino ya llevándola al ballet.
-Sí, y que se ponga también él un tutú-solo entonces intervino Javi.
-A mi prima Jenny le gusta el ballet-David también quiso participar.
-Bueno, ¿y cuál sería el nombre de la niña?-pregunté curiosa.
-Yo quiero ponerle Naiara-Xiza
-Naiara, es genial.
La verdad es que me encantaba ser “tita” otra vez. En realidad, si yo no estaba casada con Zac no era tita oficial, pero eso a mí me daba igual.
-¿Sabes Eve? Pensamos en ir al centro comercial de El Castillo, para que vieras a Zac. Pero después pensamos que no era un buen plan, ya que él está muy agobiado-me dijo Xiza.
-Joder, y por qué me lo decís ahora…
-No te preocupes, que dentro de dos días lo ves.
-Ya, lo sé.
-¡Zac! Yo quiero verlo-David lo adoraba.
-Ya lo sé David, pero es que no está aquí.
-Entonces, ¿vuelves con el rubio?
-A ver si te aprendes ya mi nombre chaval.
-Se llama Javi, y no estoy con él. Y tú no le hables así a mi sobrino.
-Pero si él y yo nos llevamos genial, ¿verdad enano?-dijo pasándole el brazo por encima y rascándole la cabeza con los nudillos.
-A mí no me llames enano, que ya tengo siete años.
-Joder, ¡qué viejo! Ya mismo te casarás y todo, ¿no?
-Tonto-dijo y le sacó la lengua.
-No lo chinches más Javi.
-Venga, que ya hemos llegado-dijo Dani, creo que un poco al margen de las conversaciones de los asientos traseros de su coche.
No nos costó aparcar, porque no había muchos coches.
María José nos esperaba con Adrián, Laura y Sergio. Los cuatro vinieron en moto.
-¡Laura!-dijo David corriendo hacia ella, y se lanzó encima.
-¡Qué guapo eres jodido!
-Algo tuvo que ver su tía-añadí yo divertida.
-A ver, los planes para hoy son claros-dijo Sergio-tenemos compras, recreativos, y cine. Si luego quedan ganas, cenamos en el Burguer.
-¡Yo quiero ir al cine!-gritó David.
-Bueno, pues aquí nos dividimos. Las chicas tenemos el rumbo marcado.
A las seis y media nos vemos en los recreativos-dijo María José.
-Venga, vamos David-le dije poniéndole la mano para que me la cogiera.
-No, yo quiero con los chicos.
-No David, tú te vienes conmigo.
-Yo quiero con el rubio.
-Pos nos ha jodido el niño…-le oí decir a Javi.
-No te preocupes Javi, que el niño-dije destacando esas dos últimas palabras-se viene conmigo.
-No, se viene con nosotros. Este hoy se aprende mi nombre.
-No de verdad, que si le pasa algo mi hermana me mata.
-Pero que no le va a pasar nada, tú vete a comprarte ropa. Hala, dile adiós a tu tía niño.
-Adiós tita.
-¿Ves? El niño está muy contento conmigo.
Las chicas me tiraron del brazo y separamos nuestros caminos, aunque yo seguía mirando para atrás. No me quedaba para nada tranquila dejando a mi sobrino en manos de Javi. En otros tiempos me hubiera dado igual, pero últimamente no estaba muy en su sitio. Lo único que me daba algo de esperanzas es que Sergio estaba también y estando él no le pasaría nada a mi sobrino.
Estuvimos en todas las tiendas que nos fuimos encontrando, probándonos cosas y haciendo el tonto. En la última tienda, nos probamos un vestido cada una. Eran horribles, era una tienda como de antigüedades, pero nos lo pasamos genial probándonoslos. Estábamos reventadas, así que decidimos esperar a los chicos en el Starbucks. Eran las seis y cuarto.
-Pues Adrián en la cama es increíble…-dijo María José entre risas.
-Yo no puedo decir gran cosa, ya que ¡al último que me tiré estaba borracha!
-Joder Laura, qué listón llevas…-le dije.
-Dani es genial, se demuestra con el bombo que tendré dentro de unos meses-las cuatro nos echamos a reír.
-Bueno Evelyn, ¿cómo es Zac?-preguntó Laura.
-Uhh-empezaron a decir todas.
-No diré nada, me lo guardo para mí.
-Pues mira mejor, no me interesaba mucho saber la vida sexual de mi hermano-las tres volvimos a echarnos a reír y llegaron los chicos.
Mejor dicho, tres de los chicos. Me preocupé al momento.
-Adrián, ¿dónde está mi hermano?-preguntó María José.
-¡Mi sobrino! ¿Dónde está?
-Tranquilízate Eve-me dijo Sergio-está con Javi.
-¿Y eso me tranquiliza?
-Es que se empeñó en llevárselo él. Han ido por su cuenta toda la tarde.
Saqué el móvil y busqué el número de Javi. No me lo cogía. Empecé a desesperarme un poco.
-Tía Eve, no lo llames, vienen ahí-Laura me avisó.
Al fin los vi.
-No me lo puedo creer…-susurré.
Javi venía con David a su lado. Ambos con cazadora negra de cuero. La misma cazadora negra de cuero. Y con unas Ray-Ban puestas. Los dos rubios. Eran como réplicas.
Fui corriendo y lo cogí en brazos.
-Pero, ¿en qué has convertido a mi sobrino?
-Pero si a él le encanta, ¿a que sí?
-Sí, ¿a qué voy guapo tita? Javi me ha dicho que trincaré mucho si llevo esto puesto.
-Lo mejor, ¡se sabe mi nombre!-gritó riéndose.
-¡¿Trincar?! ¡Javi, que es un niño!
Me enfadé con él y me llevé a mi sobrino con los demás.
Le intenté quitar las gafas y la chaqueta, pero no quiso.
-Que no, que me gusta mucho. Son iguales que los de Javi.
-Oye David, ¿y cómo te los has comprado? Si tú no llevabas dinero.
-Me los ha regalado él.
-Ah.
Estuvimos en los recreativos, jugando a las máquinas. Yo jugué al hockey de aire, que me gusta mucho.
Estaba un poco cansada, así que me senté en unas mesas que había allí mientras David jugaba a los bolos con los demás. O al menos lo intentaba.
Para mi desgracia, vino Javi adonde yo estaba.
-¿Cuánto te ha costado lo de mi sobrino?
-¿Qué más da?
-Lo pago yo. Es mi sobrino.
-Da igual. Es un regalo mío, así se acordará de mí.
-El cariño de los niños no se compra con cosas, se gana estando con ellos.
-Yo me he ganado su cariño estando el día con él. Luego, le he regalado eso porque le gustaba lo mío.
-Pues nada, si tú quieres pagarlo allá tú.
-No te enfades rubia.
-Sabes que mi sobrino es lo más importante de mi vida. ¿Y si le hubiera pasado algo?
-Conmigo es probablemente con la persona con la que más seguro estaría.
-Ya…
-Venga Evelyn… le he cogido mucho cariño a ese crío. Déjame que disfrute de su compañía sin tener que aguantar tus malas miradas, ni tus enfados…
-Si le pasa algo al niño, un solo rasguño, te mato.
-Que sí tonta, no te preocupes-me sonrió.
Y por un momento lo vi, ese era el Javi de antes. Su sonrisa. Su vieja sonrisa. Sin máscaras de tipo duro ni chupas de cuero ni gafas Ray-Ban, que llevaba puestas sobre la cabeza.
-Vamos, que te echo una al hockey de aire, listilla.
Jugamos al hockey un par de veces, en las que gané yo.
-¡Qué malo eres! Jaja, malo, ¡perdedor!
-Deja ya de meterte conmigo ¿no?
-No, aún me queda un rato de cachondeo.
-Pues nada, avisa cuando te hartes.
-¿Hartarme de ti?
-Seamos sinceros Evelyn. Tú jamás podrías hartarte de mí.

Cap.38 Primer día de instituto

Al llegar al instituto, me esperaba Laura en la puerta.
Me bajé de la moto y me despedí de Sergio.
-Gracias por seguir trayéndome al instituto aún cuando tú ya no estás en él.
-No te preocupes, yo ahora tengo que ir a entrenar. Iré a correr a la playa.
-Bueno, a las tres nos vemos, ¿no?
-Sí, hasta luego, suerte en tu primer día de instituto, te hará falta.
-No tantos ánimos, eh.
Sergio arrancó la moto y yo me acerqué a Laura.
En el fondo, me gustaba estar de nuevo en el instituto.
Caras nuevas. Caras viejas. Caras que deseas ver, y otras que no.
Fuimos a mirar las listas de clase, aunque sabíamos que no habíamos caído juntas. Laura había cogido el Bachiller de Ciencias, y yo el de Letras.
Pero bueno, teníamos que ver con quién habíamos caído.
Genial, no conocía a casi nadie de los que habían caído en mi clase.
Fran, ni idea. Teresa, a saber. Ildiko, ni siquiera sabía de la existencia de ese nombre. Javi. Un voto de esperanzas. Apellidos, a ver… ¡Sí, es él! Genial.
-Tía, he caído con Javi, al menos sé que tan sola no estaré.
-Pues yo con Adrián.
-Y ¿María José?
-No va a hacer Bachiller, va a sacarse un módulo de algo, no recuerdo el qué.
-¡Es verdad! Me lo dijo, de Jardín de infancia.
-Sí.
-Oye, y Clara, ¿se ha metido en el tuyo o en el mío?
Nos giramos de golpe para mirarlo, y el cuerpo se me heló en ese preciso momento. Tendía que aguantarla un curso entero, dos si aprobaba al final de curso, Dios mío…
-Por favor, vayan entrando en sus correspondientes aulas.
El director, tan amable como siempre. Con su barriga cervecera, sus gafas de culo botella y su calva exceptuando la parte superior de las orejas.
-Bueno Laura, en el recreo nos vemos, suerte-la abracé y me fui hacia la clase que, según la lista, me correspondía.
Estaba en la tercera planta, junto al aula de plástica.
Al entrar, estaban algunos de pie charlando, otros sentados. Otros, no se había adaptado al horario y bostezaban.
Entonces fue cuando lo vi. Estaba sentado en una mesa con los pies sobre el respaldo de la silla, mirando por la ventana. Fui hacia él.
-¡Javi!
-Hola Evelyn, no sabía que venías a esta clase.
-¿Ah, no? Pero si mi nombre está en la lista.
-Yo ni siquiera he mirado la lista.
-Qué vago eres.
-No soy vago, simplemente no tenía ganas de ver los “frikis” con los que tendré que pasar todo un curso.
-Gracias por la parte que me toca guapo.
Me miró a la cara y me pareció verle una sonrisa.
-Te aseguro que no iba por ti.
Me miró a los ojos, y le sostuve la mirada unos instantes. Luego, la volví.
-Bueno, y ¿cómo te va todo?
-Bien, ahí estamos.
-¿Estás con alguien?
-Qué va, yo paso de amores.
Ya, tú pasas de amores pero todo Dios afirma que sigues colado por mí…
No era plan de decírselo, ya que ni siquiera sabía si era verdad.
-Bueno, te llegará tu momento.
-Y a ti ¿cómo te va… con mi primo?
-Bueno, a pesar de que no lo veo apenas, creo que va bien. Hice un mes hace un par de días.
-Eso está bien.
-Oye, esta tarde me ha comentado Sergio algo sobre un centro comercial, ¿tú también vas a ir?
-Sí, mi hermana se ha puesto muy plasta para que vaya, dice que ya nunca voy con el grupo.
-Pues mira, yo también voy. Así que tienes que ir, ¡eh!
-Pues habrá que ir…
Los dos sonreímos y nos sentamos, pues el maestro entraba por la puerta.
Nos sentamos juntos, en la última fila. Clara se sentó más adelante, y no tuve que verla apenas.
Estuvimos toda la mañana rellenando papeles con nuestros datos, para los maestros. Y por supuesto, estuvimos toda la mañana hablando.
Tocó para el recreo, y Javi y yo nos despedimos con un beso en la mejilla.
-Espero que al empezar las clases en serio, se pongan las pilas, señorita González y señor García.
-Sí, no volverá a pasar.
Salí de la clase y me dirigí hacia el sitio donde solía quedar con Laura en mi instituto a la hora del recreo. Los baños.
Tras esperar un rato, llegó ella.
-Joder tía, qué mierda, cómo me he aburrido. En mi clase son todos unos frikis.
-A mí se me han pasado las horas volando.
-¿Y eso?
-Pues verás...
-¡Hola chicas!-interrumpió María José.
-Vamos a la cafetería, que tengo un hambre que me muero.
-Tía pues yo no tengo hambre, si son las once y media de la mañana.
-Laura, es que tú no comes nada-proseguí yo-pues yo si tengo hambre, así que vamos.
Yo me pedí una tostada con un zumo, y María José se cogió una tostada, un dulce, y un café bombón.
-Hala tía, eres más bruta…-dijo Laura y las tres estallamos en carcajadas.
-¿Qué tal te ha ido a ti en el módulo? Has tenido suerte de que tuvieran ese exactamente en este instituto.
-Y que te cogieran-siguió Laura.
-Vale, he tenido mucha suerte. Me va muy bien, son muy amables todos. Y a vosotras, ¿cómo os ha ido?
-A mí mal, ¡he estado aburridísima! Tu novio, no hacía más que hablar con un friki de juegos del ordenador, qué plasta…
-Ay, ¡qué mono!-contestó María José-y a ti Eve, ¿cómo te ha ido?
-Sí, estaba a punto de contármelo cuando llegaste.
De repente miré ligeramente por las paredes acristaladas de la cafetería y me encontré con la mirada de Javi en un banco, que me guiñó un ojo.
-¿A mí? Pues… bien, el maestro es enrollado.
-¿Enrollado? Evelyn, te ha tocado con el Tortuga, ¿me equivoco? Es el maestro más pesado y plasta del instituto.
-Ya, pero no sé, vendrá de buen humor.
Lo que necesitaba que María José pensara que ahora estaba otra vez con su hermano, y que le haría daño a su primo Zac.
-Anda mira, ahí están Adrián y mi hermano.
María José los saludó por el cristal y ellos nos devolvieron el saludo con una sonrisa.
-Bueno, vamos al baño anda.
-¿Para qué?
-Para echar un pitillo-me susurró.
-Oye, pero que ya estamos en Bachiller y podemos salir a fumar fuera, ¿no creéis que es mejor?
-Qué va-dijo María José-a mí me van las costumbres.
Entramos en el cuarto de baño de la planta baja y estaban las típicas pijas maquillándose y arreglándose el pelo. Nos metimos las tres en ese mini-cuarto de baño compuesto por inodoro y papelera. Mi instituto, lo más cutre que hay. Estábamos en el último cuarto, ya que ese está comunicado con una ventana y el humo sale por ahí.
María José se lo encendió y se lo fumó tranquilamente.
-¿Qué hora es?
-Son las doce menos diez-contesté mirando el móvil.
-Así que date prisa-le dijo Laura.
Al acabarse el cigarro, salimos del baño, y nos separamos, porque pitaría en cuestión de segundos.
Miré en mi bolso el horario que me habían dado a primera hora, y ahora me tocaba Sociales. Genial, así podía hablar con Javi.

Cap.37 Giro inesperado

Mi vida había pegado un giro inesperado en poco tiempo.
Yo, que estaba soltera, liándome con cualquiera, y buena con mi madre.
Ahora, tengo novio, y a mi madre la trato como a una fregona. Sí, algo bueno por algo malo.
Lo de mi madre, es más que nada, porque últimamente chocamos mucho. Ella antes se creía que yo era la niña perfecta. No volvía tarde, no salía con chicos… Ya ves, todo por el cariño que le tenía a Óscar.
El tema de mi hermana, quedó solucionado. Es más, mañana por la tarde se va. Esos tres meses, David duerme en mi casa, ya que Jonathan madruga mucho para abrir el bar.
-Evelyn, duérmete ya que mañana es el primer día de instituto. Zac y yo hablábamos todas las noches por teléfono. Yo ponía el altavoz y así mientras podía escribir en mi diario.
-Es que no tengo sueño.
-Como faltes mañana al instituto me enfado, ¿eh?
-Sí. Y tú, no faltes a la universidad ni al trabajo.
-Que no… Además, yo ya llevo dos semanas, y mañana es tu primer día.
Yo seguí con mi diario.
“Zac está en una universidad de El Castillo, de informática. Tiene allí una casa alquilada con un amigo, y le ha salido a muy buen precio. Casi tirada. Mi casa. La casa en la que viví hasta los nueve años.
Por la mañana trabaja en una cafetería, y por la tarde va a la universidad.
Algunos días viene a verme. Otros, no. De todas formas nos vemos todos los fines de semana.
A Sergio, le va todo genial. Ha dejado el instituto, ya que un patrocinador de surf se ha interesado por él.
Laura, sigue en busca de su príncipe azul.
M. José y Adrián están como siempre, muy acaramelados.
Javi, dice que va a su bola y que me tiene más que olvidada. Otros, afirman que no es verdad, que sigue hasta los huesos de mí. Yo apuesto por lo último.
Aunque la verdad, con lo pasota que está… es un pasota total, y no echa cuenta de nada… tipo, “el Culebra” de la serie “Los Protegidos”.
Se da aires de chulo, y no aguanta con las tías más de 4 horas.
Xiza y Dani, están como nunca. Están buscando incluso un bebé”.

-Venga Evelyn, que es muy tarde. A dormir.
-Jo, qué más te da. Qué te cuesta hablar más rato.
-A parte del dinero…
-¡Agarrado! ¿Qué pasa, que no te puedes gastar el dinero en hablar con tu novia por teléfono?
-Que sí tonta, pero es que ya es la una y cuarto, y no quiero que mañana te quedes dormida en la clase.
-Jo… bueno, vale, ¡pero mañana vienes a verme!
-Evelyn, que mañana es miércoles… no tengo tiempo de nada, espérate al viernes.
-Joder… me empiezo a hartar de esto ya…
-Pues te queda bastante…
-Ya…
-Mi vida.
-¿Qué?
-Recuerda… La distancia…
-No podrá con nosotros-dijimos al unísono.
-Buenas noches princesita.
-Buenas noches, que descanses.
-Suerte mañana. Por cierto… Tú y yo…
-Desde el cielo hasta el mar…
-Y jamás nos separarán.
Colgué el teléfono y cerré mi diario.
Me quedé tumbada en la cama. Permanecí inmóvil y callada un buen rato.
Cómo lo echo de menos… estas relaciones a distancia, son una mierda.
Sobre todo para mí, que desde lo de Óscar, soy un poco desconfiada.
Hay que joderse.

Por la mañana.
-Evelyn, son las siete y media. ¡Llegarás tardes i no te despiertas!
-¡Que ya voy!
-¿Quieres desayunar?
-¡Hazme un vaso de leche y una tostada!
-Vale.
Qué mierda, estoy muerta de sueño. Debí hacerle caso a Zac.
Me levanté poco a poco y fui hasta el baño. Me di una ducha. El agua estaba caliente, y eso me sentó genial. Luego, me vestí. Unos vaqueros y una camiseta de mangas cortas de color rosa fucsia. Excelente elección.
-¡Evelyn, se te enfría la leche!
-¡Que voy!
Qué pesada macho…
Bajé a desayunar rápidamente, pues se me había hecho tarde.
-Échate lo que quieras en la tostada.
-No esperaba menos.
Me eché mantequilla y mermelada de fresa.
Cuando miré el reloj, eran ya las ocho y cuarto.
-Me tengo que ir-fui a lavarme los dientes y al volver, ya estaba Sergio en la puerta.
-¡Adiós!
Cogí un bolso y me monté en la moto, tras ponerme el casco, claro.
-¿Qué harás hoy?
-Supongo que cuidaré de mi sobrino, para que mi hermana pueda preparar sus cosas para la gira.
-Joder rubia, no puedes encerrarte así. Que tu novio esté en el quinto pino no te da derecho a no salir. Así que hoy te vienes al centro comercial, y punto.
-Pero David…
-David se viene. ¡Y ya está!-aceleró la moto y llegamos en poco tiempo al instituto.

lunes, 3 de enero de 2011

Cap.36 Cotillas

Esa noche hacía bastante frío, para ser agosto.
Lo busqué, estaba tumbado en el césped de mi jardín.
-Hola.
-¡Evelyn!-dijo sentándose de golpe.
-Shh, que es tarde-me senté a su lado.
-Perdón. Evelyn, yo no quería…
-Déjalo Zac. No pasa nada, fue el calentón. No vuelvas a hacerlo, por favor…
-¡Por supuesto que no!-se abalanzó sobre mí para abrazarme y los dos acabamos tumbados en el suelo.
Estuvimos viendo las estrellas.
-Por un momento creí que te perdía.
-Eso espero que no pase nunca.
-Por cierto, monísimo el pijama-dijo riéndose.
-¡Imbécil!
-No me insultes, que lo decía enserio. ¿Qué harás mañana?
-Iré a pasear al perro de mi hermana con mi sobrino.
-No sabía que tu hermana tuviese perro.
-Sí, un labrador. Me lo compraron a mí de pequeña, pero como no lo cuidaba, se lo quedó mi hermana.
-Oh, qué irresponsable…
Le eché una mirada asesina.
-No me mires así, es verdad…
Bostecé y Zac se dio cuenta.
-Anda, vete a dormir.
-No, que quiero estar contigo.
-Venga Eve mañana si quieres os acompaño a David y a ti a pasear al perro.
-Está bien, a las doce en mi casa, ¿vale? Comeremos fuera.
Nos despedimos con un abrazo y un largo beso.
-Hasta mañana-susurré y me despedí con la mano.

Por la mañana.
-¡¿Dónde está?! ¡¿Sigue durmiendo?!
Los chillidos de mi hermana me despertaron.
Ella y mi madre entraron de golpe en mi habitación.
Mierda, no cerré el pestillo.
-¡Pero, ¿tú estás loca?! ¡¿Sabes lo que puede costarme tus jueguecitos de niña?!
-Deja de gritarme Selena, ni siquiera sé de qué me estás hablando.
Me lanzó a la cara una revista. En la parte inferior derecha, un letrero destacó ante mis ojos.
“¡La hermana de Selena Rainbow, pillada in fraganti!”
Miré rápidamente el sumario, para saber la página. Veintidós.
Pasé las hojas temiéndome lo peor, y allí estaban.
Varias fotos mías con Zac, junto a su coche.
Yo estaba en sujetador, tapándome con las manos riéndome, ante los ojos risueños de Zac.
Fue el día de la cueva.
“Evelyn, la hermana de Selena Rainbow, ha sido pillada en ropa interior con un chico, ¡en plena calle! Parece que a esta chica, ¡le va el riesgo!”
-¡Te lo dije Evelyn! ¡Pasaste de mí!
-Selena, no estábamos haciendo nada, me cambié de ropa porque…
-¡No quiero excusas! Eres una irresponsable, una inmadura!
Selena se fue histérica.
Mi madre, callada hasta ahora, decidió interrumpir. Y de qué manera.
Vamos, que su decisión se me quedaría marcada en la cara un buen rato. Cómo escocía…
Una vez sola, llamé a Zac.
-¿Zac?
-[…]
-Ni se te ocurra venir.
-[…]
-¿Qué por qué? Mira, ve al estanco, y compra la revista “Pop Star”. Por cierto, enhorabuena, ¡te harás famoso!-colgué sin dejarle contestar.
Parece que Zac es gafe, desde que estoy con él sólo peleamos.
Aunque esta vez, no ha tenido la culpa. Quizá cuando dijo que por allí no pasaba nadie, lo pensaba de verdad.
Cómo se ha puesto mi hermana… pero a cierto modo, no le falta razón ninguna. Sólo espero que esto no arruine la gira que tenía prevista para ls meses de septiembre, octubre y noviembre.
Miré la hora en el móvil, las diez.
Como ya no tenía nada que hacer, y estaba cansada, decidí volver a dormirme.


-Evelyn, despierta. ¡Evelyn!
-¡Ah!-chillé y casi me caigo de la cama-Joder Sergio, casi me matas.
-¿Cómo se te ocurre? Te llevé a la cueva para que no lo hicieras en plena calle.
-Que no estábamos haciendo nada… Me cambiaba de ropa, porque la mía estaba mojada.
-Encima ha tenido que ser justamente esa revista, la ganan todas las adolescentes.
-Mira, me haré famosa y todo.
-Estás loca.
Justo en ese momento, entraron Laura y María José.
-Follando al aire libre, ¡uhh!-dijeron casi al unísono.
-¡Bajad la voz! Joder, otra vez… ¡no estábamos follando!
-Tía, te harás famosa-dijo María José-no, mucho mejor… ¡nos haremos famosas todas!
-No nos haremos famosas, ni yo ni vosotras.
-En realidad, tú ya habías salido en varias revistas-dijo Laura leyéndola.
-Sí, pero como familia de la cantante, ¡no como protagonista!
-Joder tía, pues no haber hecho nada.
-Sergio, te vuelvo a decir que no era mi intención.
Y volvió a abrirse la puerta, con Zac en ese momento.
-Evelyn, ¿qué ha pasado?
María José no tardó en saltar.
-¿No lo sabes? Han dado la exclusiva.
-Sí, lo he visto, pero, ¿por qué nosotros? ¿Cómo? ¿Quién es Selena Rainbow?
-A ver, Mr. English, que a lo mejor tú que vienes de América no tienes ni idea. Aquí, la pervertida de tu novia, es hermana de una cantante, y es conocida por la prensa, y el periodista al verla, os echó fotos.
-No sabía nada… en América no se la oye mucho todavía.
-Escuchadme. Mi hermana tenía casi asegurada una gira para dentro de poco, y temo que esto la eche atrás.
-No seas tonta.- Zac se puso a mi lado- Eso no va a pasar.
Estuvimos todos en mi cuarto charlando sobre el temita de la revista un buen rato.
Era la hora de comer, y todos menos Zac se fueron.
-Entonces, tu hermana está disgustada.
-Sí.
-Y tu madre.
-Me ha soltado una hostia en plena cara.
-Lo siento.
-Tú no tienes la culpa tonto.
-Es que no me gusta nada verte así.
-No te preocupes, a ellas se les pasará.
-¿Quieres que vayamos a comer algo?
-No, no tengo hambre.
-Evelyn, ¿estás en casa?
-¡Sí!-grité-Zac, ¿quién te ha abierto la puerta?
-Un hombre, no sé…
-Pedro. Es el marido de mi madre. Para mí ha sido siempre como un padre. De hecho, lo llamo y lo trato como tal. Mi hermana, sin embargo, no lo hace. No lo trata mal, pero ella sí conoció a mi padre…
-¿Tú… no lo conociste?
-No, no pude. Por culpa de aquel conductor borracho.
-Cuánto lo siento…
-No te preocupes, fue hace ya mucho.
-Evelyn, ¿hablas sola? –dijo mi madre llamando a mi puerta.
-No, estoy con Zac.
-¿Puedo entrar?
-No.
-A ver si entra-susurró Zac.
-Está el pestillo echado-le contesté.
-Vamos Evelyn, déjame entrar, quiero hablar.
-Que no, ¡adiós!
-¿De quién te despides hija?
-¡De ti! ¡Chao!
-Pues en algún momento tendrás que salir.
-¡Pues vale!
Mi madre por fin se fue.