martes, 28 de junio de 2011

Cap.49 Tabaco anti-estrés

Separé sus labios de los míos, y me encontré con su mirada perdida.
-Evelyn, yo…
-Esto no va a salir de aquí, ¿queda claro?
-Lo siento, no te enfades.
-No tengo por qué enfadarme, aquí no ha pasado nada.
-Evelyn, no diré nada, puedes estar tranquila.
Al oír eso, pude relajar mis músculos. Confiaba plenamente en sus palabras. Javi me abrazó fuerte y me dio un beso en la mejilla.
-Me alegro que te hayas quitado ese peso de encima.
Yo sí que me alegraba. No sé cómo pensaba mi familia en sus tiempos, pero para mí es una locura eso de tener un hijo con dieciséis años. Tener un hijo es muy bonito, sí, pero en el fondo no puedes hacer lo mismo que si no lo tuvieras. Es perder un tiempo de tu vida que no se otros, pero yo valoro demasiado. La adolescencia.
-Sí, te alegras pero en el fondo tú querías que yo tuviera ese niño. No entiendo por qué.
-Ya te dije que tenía mis razones.
-¿Me las vas a decir?
-No.
-Pues vamos listos…
-Evelyn, de verdad no puedo decírtela. Algún día quizás lo sepas.
-Lo único que querías es joderme la vida, ¿no es así?
-¡No! Evelyn por favor tienes que creerme, tengo mi razón…
-Dímela.
-No.
Lo fulminé con la mirada y él la apartó.
Entonces me sonó el teléfono. Era María José.
-¿Sí?
-Oye, ¿dónde estás?
-Pues estoy aquí en mi casa con…-miré por unos instantes a Javi, y descarté la idea de decirle con quién estaba realmente-con mi sobrino.
-¿Y tienes algún plan?
-No, no tengo planes para esta tarde.
-¿Te vienes conmigo a comernos un helado o algo?
-Pues la verdad es que sí, que tengo muchas ganas.
-OK, llégate.
-Vale, pues iré a tu casa ahora después.
Colgué el teléfono y miré a Javi.
-Era tu hermana, iré con ella a dar una vuelta. Y no, no puedes venir.
-Tampoco iba a pedírtelo-dijo sonriendo.
De pronto, y no sé porqué, los dos estallamos en risas.
-Javi es que siempre me pones de los nervios.
-¿Yo? Pero qué dices rubia, tú que eres una tocapelotas.
-Vete al Congo tío.
Los dos sonreímos y yo cogí mis cosas-móvil, llaves, dinero…-y salimos de mi habitación.
Bajamos las escaleras y me encontré con mi madre y mi sobrino.
-¿Dónde vas?
-A su casa-dije señalando a Javi-que he quedado con María José para dar una vuelta.
-Vale. Yo voy a hacerle la merienda al niño. No llegues tarde.
-Pero mamá, hoy es viernes, y viene Zac.
-Bueno… pero que te acompañe a casa.
-Que sí mamá, adiós. Adiós, David, dame un beso-David me dio un beso y se tiró a por Javi.
-Adiós, enano.
-¡Adiós, Javi!
Salimos por la puerta y se dirigió hacia su moto.
-¿Quieres que te lleve?
-Ya contaba con ello-dije sonriendo.
-Ah, ¿sí? Pues ahora no te llevo.
-Venga ya tío, no me hagas molestar a Sergio ahora.
-Súbete anda.
Me pasó un casco y me subí a la moto. Me abracé fuerte a él, que arrancó con una sonrisa en la cara.
No tardamos mucho en llegar, y me bajé de la moto.
Iba a seguir andando hasta puerta de entrada a la casa, pero Javi me agarró por el brazo y no me dejó continuar.
-Evelyn…
-Javi… ¿qué más quieres de mí?
-Yo… nada… ve con mi hermana.
-Muy bien.
Me solté de su brazo y seguí mi camino.
Cuando Javi me abrió por la puerta chillé “¡María José!”
-¡Sube!
Hice caso y subí hasta su habitación.
-¡Hola fea!
-¡Hola! ¡Oye fea tú!-las dos comenzamos a reírnos- Oye tengo que terminar de arreglarme, puedes coger mi ordenador mientras. Es que has llegado muy rápido, ¿cómo lo has hecho?
-Me ha traído tu hermano.
-¿Mi hermano? ¿Qué hacía él en tu casa?
-Invítame a un helado y te lo explico-dije sonriéndole.
-Claro-dijo contestando a mi sonrisa.
Quité su Tuenti y me metí en el mío.
-Hoy viene mi primo de El Castillo, ¿no?-me dijo mientras miraba qué ponerse.
-Sí, por la noche.
-¿Has quedado con él?
-Sí, pero a las diez, aún son las seis tenemos tiempo.
Como estábamos hablando de él, me entraron unas repentinas ganas de verlo, y miré su Tuenti para ver sus fotos.
Para mi sorpresa, vi fotos que no hubiera querido ver.
Yo no es que sea muy celosa, pero ver fotos de una chica en su coche con él al lado conduciendo… y encima, otra que sale ella en MI casa de El Castillo, que es donde vive él.
-Evelyn, no pases de mí que te estoy hablando.
-¿Qué? Lo siento, no estaba escuchándote. Estaba más atenta a la guarra que sale en estas fotos, ¡con MI Novio, en MI casa!
-¿Pero qué dices loca? No te pongas histérica, a ver.
Les enseñé las fotos y se hizo el silencio. Tras un rato, por fin ella lo rompió.
-Evelyn, será una amiga, nada más.
-Ya, una amiga…
-Tía no te pongas celosa, que sabes que mi primo te quiere y mucho. Anda cierra el Tuenti y no pienses más en eso, venga vámonos.
Cerré el Tuenti y nos fuimos de allí. Por las escaleras nos encontramos con Javi.
-¿Dónde vas?-le dijo a su hermana.
-A dar una vuelta con Evelyn, ¿tú no sales hoy?
-Sí, luego supongo que me daré una vuelta,
-¿Con quién?
-Pues yo que sé, con unos colegas.
-Podrías venirte con nosotras.
-No, yo paso.
-Vale, pues después nos vemos. ¡Te cojo la moto!
-¡Ten cuidado!
Seguimos bajando las escaleras, y cuando pasó por mi lado rozó mi mano con la suya. Después, me la agarró y la apretó fuerte.
Un escalofrío se adueñó de mi cuerpo por unos segundos.
Javi siguió subiendo sin ni siquiera mirar hacia atrás.
Salimos por la puerta y María José se fue en dirección a la moto
-Oye pero, ¿tú sabes darle a la moto?
-Tú fíate de mí.
María José me pasó un casco y tras subirnos a la moto, nos fuimos.
No me fiaba mucho de ella al principio, pero la verdad es que conducía genial.
Me llevó a una heladería, en la que habían bastantes niños y algunas familias.
-Uno de chocolate y otro de…
-Stracciatella-dije yo.
Nos dieron los helados y Mª José pagó con un billete de diez euros que sacó de su cartera.
Nos sentamos en una mesa y comenzó el interrogatorio.
-¿Qué hacía mi hermano en tu casa? Si ya apenas viene con nosotros, creí que iba a la casa de algún amigo.
-¿Y yo no soy una amiga?
-A ver, ya me has entendido.
-Pues verás…-comencé a decir-Digamos que tenía una pequeña razón por la que venir. Una razón que se iría haciendo mayor… A los nueve meses o así.
-¡¿Qué?!-gritó Mª José y todo el mundo la miró.
Yo para calmar la situación, no tuve otra opción que gritar.
-¡Sí tía, Mario Casas saca nueva película!
Claro, que no me había dado cuenta de lo absurdo de la frase hasta haberla soltado. Pero al menos funcionó.
-Evelyn, dime que te estás quedando conmigo.
-Tranquila, el test dio negativo.
-Joder, es que no imagino a Zac como padre.
-No te preocupes, las posibilidades de que Zac fuera el padre tampoco eran muchas. No sé por qué, pura intuición.
-¡¿Te has tirado a otro?!
-¡Sh! Que no burra, sólo a tu hermano, y antes de estar saliendo con Zac.
-Joder tía… Oye, ¿y a mi hermano qué más le da? No creo que tuviera muchas ganas de ser padre.
-Eso querría yo saber…. Porque él no me lo dice.
Terminamos de comernos el helado y fuimos a un parque cercano a tumbarnos en el césped.
Cómo echo de menos a Zac… Tan sólo me quedan unas horas para poder abrazarle… y pedirle explicaciones por la tía del Tuenti.
Yo nunca había sido muy celosa, pero es que últimamente con esto de la distancia desconfiaba más.
-Tía a mi me tienes liada. Tú en el fondo no quieres a nadie.
-Eh, no te confundas, que yo sólo quiero a tu primo.
-No Evelyn, no me confundo, el problema es que tú si te confundes.
No pronuncié más palabra.
-Bueno cambiando de tema, ¿Qué haces este puente?
-Pues poco, Zac se vuelve el domingo por la noche a El Castillo.
-Pero si no tiene clase.
-Pero sí trabaja.
-Ah… Pues qué mala suerte. ¡Yo me voy con Adrián a su campo!
-Qué bien, ¿no? La piscina, el medio ambiente…
-Sí, sí, ¡no voy a salir de la habitación hasta el miércoles!
Las dos estallamos en carcajadas.
-¿Qué hora es?-pregunté.
-Las ocho y media.
-Pues llévame por favor.
-Como quieras.
De camino a casa apenas hablamos.
Fue más rápido que a la ida, así que me agarré fuerte, ya que ella no tiene permiso de la moto.
Hubo un semáforo en rojo y aproveché para hablar con ella.
-Oye, nadie sabe esto, así que te pido por favor que no digas nada.
-No te preocupes, que yo no digo nada.
-Eso espero.
El semáforo se puso de nuevo en verde y pudimos continuar.
Llegamos a mi casa y me despedí de Mª José.
-Bueno tía, ahora viene mi primo, ¿no?
-Sí, vendrá a recogerme en un rato.
-Que os divirtáis anda. Luego por la noche hablamos.
-Vale.
M. José se fue y yo entré en mi casa.
Nada más entrar al salón me encontré con una sorpresa.
-¡Zac! Pensé que vendrías más tarde-dije abrazándolo.
-Es que me he escapado un poco antes para verte.
Zac estaba en mi salón jugando con David a la Play Station.
-Ay, qué ilusión más tonta, coño.
-Eso es bueno-dijo riéndose.
-Venga, vamos a dar una vuelta.
Para nosotros el concepto de “dar una vuelta”, era irnos con su coche a las afueras del pueblo y hacer el amor, o como vulgarmente lo llamamos nosotros, “echar un polvo”.
No tardamos en llegar a nuestro sitio de siempre, adonde aparcó el coche y nos fuimos a los asientos de atrás.
Se me pasó por la cabeza preguntarle lo de la chica del Tuenti, pero enseguida comprendí que no era el momento.
Al terminar el proceso con un unísono orgasmo, nos vestimos y él se fumó un cigarro.
-No sabía que fumaras.
-Es que estudiar da mucho estrés.
-Ya…
Bien sabía él que yo odiaba el tabaco.
-Pero no te preocupes, que por ahora sólo tabaco.
-¿Por ahora?
-Ay, no te rayes. Ven, dame un beso-dijo y me besó-Evelyn estás rara, ¡eh!
Salí del coche y me vestí.
-Llévame a casa, por favor.
-Claro.
De camino no hablamos, íbamos escuchando música.
Al llegar a mi casa nos apoyamos en el capó del coche para despedirnos.
-¿Te pasas mañana y nos quedamos en casita viendo una película, comiendo una buena pizza?
-Lo siento, mañana no te veré.
-¿Por qué?
-Es que he quedado con unos colegas.
-Ah… pensé que como no te veía de lunes a viernes… podríamos estar juntos.
-Pero es que estamos juntos todos los fines de semana, este quiero estar con mis amigos.
-¿Y no puedo verte ni un ratito?
-Bueno mañana te llamo, ¿vale?
Dijo con ademán de irse.
-Espera.
-¿Qué?
-Dame al menos un beso, ¿no?
Me dio un rápido beso y se fue.
Pero, ¿qué le pasa a este niño? Él nunca se ha comportado así…
Entré en mi casa y subí. Me di una ducha rápida, me puse el pijama, y me acosté. No pude dormir, sólo podía darle vueltas a la cabeza.
Ahora Zac fuma, no quiere verme, y tiene fotitos con chicas en mi casa de El Castillo y en el coche… Pero qué le pasa… ¿Habré hecho algo mal? Tengo que hablar con él…

martes, 10 de mayo de 2011

Cap.48 El test

-¡Javi!-gritó David y se fue en busca de él.
Javi entró en mi habitación y le dio un fuerte abrazo a David cogiéndolo en brazos.
Pero, ¿qué hace este aquí? Y, ¿qué trae en esa bolsa? No me fío un pelo de él…
-¡Hola enano!
-¿Qué traes en esa bolsa?
-Pues… tienes que adivinarlo. A ti te gustan mucho…
-¡Chuches!
Javi sonrió y de la bolsa sacó otra bolsa llena de chucherías.
-Pero compártelas eh, y ahora corre y se la enseñas a la abuela que la tita y yo tenemos que hablar ¡eh!
-¡Gracias Javi!-se abrazaron y David se fue de la habitación.
-Javi, ¿a qué has venido?
-Tú como siempre tan amable, ¿eh rubia?
-No tengo ganas de bromas Javi, estoy estudiando, ¿qué quieres?
-Te he traído esto-de la caja sacó un test de embarazo.
-¡¿Pero tú estás loco?!-me levanté corriendo y cerré la puerta de mi cuarto con pestillo.
-Te dije que te lo traería si no me echaste cuenta no es mi culpa.
-Qué pesado por Dios…
-Joder Evelyn necesito saberlo.
-A ver si te queda claro Javi, que aunque estuviera embarazada, no lo tendría, y en el hipotético caso de que fuera tuyo, nadie lo sabría, porque tu primo creería que es suyo, y punto.
-Yo lo sabría Evelyn, y con eso me sobra.
-Dime la razón de tu interés.
-No, hazte la prueba por favor.
-Dime la razón.
-Evelyn te juro que te tengo aquí metida todo el día y toda la noche hasta que te entren ganas de mear.
-Sí claro, como que eres capaz.
-Pruébame.
Qué cabrón… a ver qué hago yo ahora.
No tuve otra que ceder.
-Está bien, déjame salir.
Me miró con cara de no fiarse.
-¿Tendré que ir al baño no? ¿O quieres que haga mis necesidades aquí, delante tuya?
-No, ve.
Salí de la habitación con la caja en la mano y me dirigí hacia el baño.
Como no tenía ganas de “abrir el grifo”, tuve que beber bastante agua.
Cuando por fin lo conseguí, se lo llevé a Javi.
-Hala, ahí lo tienes-dije lanzándoselo-yo ya he hecho lo que tenía que hacer, puedes llevártelo, y hacer lo que quieras con él.
-Evelyn, ¿de verdad no quieres saber lo que pone? Puede que estés embarazada…
Javi tenía razón, pero yo estaba demasiado asustada. No podría aguantar el estar embarazada… Yo no quería ser otra más que sigue la tradición de mi familia, que se queda embarazada antes de los dieciocho.
Siempre he sido la excepción que confirma la regla, y eso me gustaba. Me gustaba ser diferente.
-No lo sé Javi… es que estoy asustada. No quiero por nada del mundo que ese test salga positivo. Si veo dos rayas en ese test te juro que me mato…
Me empecé a ponerme súper nerviosa, y eso Javi lo notó.
-Tranquila Evelyn, voy a estar contigo en todo momento, pase lo que pase.
Me abrazó y esperamos juntos a que saliera el resultado.
Tardó un rato, y por fin salió…
-Evelyn, esto ya está.
Joder, mi vida delante de mí en un segundo.
-Evelyn, ¿quieres verlo? ¿Estás segura? A ver, no sé si me explico. Este tema es delicado, y quizás es mejor que lo pases con alguien importante, no sé…
-A ver Javi, creo que en este mismo momento no encuentro mejor persona para darme la noticia.
La cara le cambió y se le dibujó una pequeña sonrisa, aunque nerviosa.
Miró el test, y me dio la noticia.
-¿Qué? Vamos Javi, me va a dar algo.
-No Evelyn… no estás embarazada.
Me entró tal alegría en el cuerpo que empecé a saltar y reírme, muy aliviada y desahogada. Javi estaba más cabizbajo, pero aún así, se alegró de verme tan contenta.
Y con la efusividad de la noticia y la alegría, no sé cómo pasó, pero acabé cerca de Javi. Muy cerca. Y será que me vio algo en el labio, porque me plantó los suyos encima. Lo peor es que yo no me retiré.

martes, 5 de abril de 2011

formspring.me

Preguntar sobre mis novelas & sobre mí =) http://formspring.me/MacarenaGonza

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Cap.47 Hormonas revolucionadas.

-Señor Limones.
El profesor de lengua pasaba lista mientras los demás sacábamos las cosas de la mochila.
-Presente profesor.
-Señor García.
-Presente profesor-dijo Javi casi bostezando.
-Será mejor que se despierte antes de venir a clase señorito.
Los de la clase comenzaron a reírse y Javi, como no, contestó.
-Verá usted profesor es que en esta clase prefiero estar medio dormido, ya que no me puedo dormir de verdad.
La clase comenzó a reírse aún más y el profesor decidió callarse y continuar pasando lista.
-Señorita González.
-Presente profesor-contesté.
-Señorita, falta usted mucho a clase. Estas faltas deberán ser justificadas o me temo que tendremos que informar en su casa.
-No se preocupe profesor, mañana mismo traeré justificante.
-Rubia, pero ¿es que acaso sabe tu madre que tu faltabas?-me dijo Javi bajito.
-Qué va, ya me las arreglaré.
-¡Silencio mientras paso lista!
Nos quedamos todos en silencio y la clase se nos hizo eterna.
En cuanto pitó para finalizar la clase, Javi me agarró del brazo
-Creo que se nos quedó una conversación pendiente, ¿no?
-Pues no sé de qué hablas.
-Venga ya Evelyn, sabes de sobra de qué te hablo.
-¿Tú crees?
-Evelyn, tengo derecho a saber si ese niño es mío.
-¡Sh! Baja la voz imbécil. Ni siquiera sé si estoy… en estado.
-Pues te pido por favor que te hagas la prueba.
-Pero si no tengo tiempo de nada con los estudios, ni siquiera salgo.
-Yo lo compro y te lo llevo.
-Joder… ¿estás pesadito, eh? No sé porqué tanto interés en algo que a ti ni te viene ni te va…
-Oye, ¿a ti qué coño te pasa hoy? Estás insoportable. O es la regla, o son las hormonas por el embarazo.
-Pero ¿¡qué dices idiota?!
-¿Ves? Yo mejor no te hablo mucho, tú no te alteres, ale, siéntate y relájate. ¿Sabes? Vi en la tele el otro día que para el embarazo son buenos los caramelos de jengibre-decía cachondeándose de mí.
-¡Te voy a dar jengibre yo a ti!-me fui en busca de él para pegarle pero la profesora de latín entró por la puerta.
-¡Eh! ¡Que esto no es un bar! ¡Todo el mundo sentado!



Por la tarde
-David, no puedo hacer los deberes con tanto ruido, quítale voz a la tele por favor.
David y su manía de ver películas en mi habitación y no en la suya o en el salón. Así, cualquiera se concentraba para hacer los deberes.
-Es que si no, no la escucho.
-Pues te vas a tu cuarto.
-Pues no.
Suspiré y volví a concentrarme en mis deberes de literatura.
Hay que ver lo pesado que está Javi con el temita este… Si seguro que ni estoy embarazada. Será un retraso y ya está. Además, ¿para qué quiere él saber si es el padre o no? No lo tendré de todas formas, está claro. Dijo algo en el Starbucks, sobre que había una razón, pero el capullo no me la contó.
-¡Evelyn, ha venido un amigo tuyo!
-¡Que suba!
Seguramente es Sergio, para dar una vuelta o algo.
-¿Se puede?-dijo Javi abriendo la puerta de mi habitación.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Cap.46 Demasiado joven.

-Dos batidos de chocolate, por favor-escuché a Javi.
Yo estaba ya sentada en las mesas del Starbucks.
Al cabo de un ratito, volvió con los batidos en la mano.
-¿Estás mejor?
-Sí, muchas gracias Javi. Aunque creo que tendré que darte clases yo, porque pierdes todas tus clases por mí.
-No pasa nada, pero ahora, cuéntame por favor… ¿Estás embarazada? ¿De mí?
-No lo sé, es posible. De ti…o de Zac.
-¿Más probabilidades?
-Hay más de que sean tuyos, puesto que nunca te lo pones… un día le pegas algo a alguien, ya verás-dije fulminándolo con la mirada.
-Es que eres muy efusiva… y si de repente sin comerlo ni beberlo quieres subir a mi cuarto, pues no me pillas con la munición encima.
-Todo el mundo tiene precaución en su cuarto Javi…
-Pues a mí se me acabó, y no la repuse.
-Bueno, pues eso.
-¿Y?
-Y… ¿y qué?
-Pues qué vamos a hacer.
-¿Qué vamos a hacer? Pues nada-dije recalcando la palabra “vamos”.
-¿Cómo que nada? ¿Qué es posible que estés embarazada de mí y no piensas hacer nada? Perdona pero no te lo permitiré.
-Sí, claro… qué quieres, ¿qué lo tenga?
Asintió con la cabeza.
-¿Pero tú estás mal? ¡Que tengo dieciséis años!
-Tu hermana lo tuvo a tu edad, y ya ves qué maravilla de niño.
-Además Javi, ¿cómo voy a tener un hijo contigo, estando con Zac? En todo caso diría que el niño es suyo y lo criaríamos juntos.
-A mí me da igual lo que tú hables con mi primo o dejes de hablar, pero si ese niño es mío yo quiero que lo tengas, tengo derecho a disfrutar de mi hijo.
-Javi, ¿estás loco o qué te pasa? Es que no doy crédito. No pienso tener ese niño Javi, sea de quien sea. Además, puede ser una falsa alarma.
-Evelyn, no puedes hacerme esto. Si yo soy el padre, tengo tanto derecho como tú de decidir.
-A ver Javi, eso no se sabe hasta que no nazca. No pienso tenerlo por tus caprichos de repente de ser padre.
-Evelyn…
-¿Qué?
-No es por ningún capricho…
-¿Entonces? Si no es por capricho, alguna razón habrá.
-No puedo decírtelo…
-Entonces no será una razón de peso para que arruine mi vida. ¿Me llevas a casa?-dije terminándome el batido.
-Pero…
-¿Algo más?
-No, vámonos.
-Pues eso.
Fui borde, pero es que era la única forma… quería que lo tuviera, y eso ni en broma.
De camino a casa fue a bastante velocidad, con el cabreo y eso.

sábado, 19 de febrero de 2011

Cap.45 No puede ser...

-A ver señorita Pérez, haga el favor de salir a la pizarra a corregir el ejercicio.
Clase de francés, súper aburrida.
Pasé un fin de semana increíble con Zac.
La cosa, es que ahora Clara y sus amiguitas me miraban mal. Antes ya lo hacían, pero ahora encima me tomaban por una loca.
Javi, a mi lado sentado, parecía sólo echarme cuenta a momentos. Estaban sus momentos buenos, cuando estábamos con David, y sus momentos malos, como en clase. Cuando estamos con David, parecía su padre, tan atento, tan…
-¡Hostia!
-¡Señorita, le voy a tener que pedir que salga de clase!
-No maestro, ¡no lo diré más, lo siento!
-¡La última vez!
-¿Pero tú estás loca? ¿Qué te pasa?
-Javi por favor, déjame.
Hablando de padres… ¡mi regla! La tenía olvidada por completo, desde agosto. Estábamos en Septiembre.
A ver Evelyn tranquila… ¿qué posibilidades hay?
Pues… a ojo… dos. Javi, y Zac. Vaya lío.
Dibujé un calendario en el cuaderno y me puse a contar días.
Me lié con Javi días antes de empezar con Zac… y desgraciadamente no usé precaución con ninguno. ¡Seré gilipollas!
Estamos a…
-Javi, qué día es hoy.
-Diecinueve de septiembre. ¿Estás bien o no? ¿Qué haces con el calendario ese?
-Nada, déjame.
Pues me tenía que haber venido ya… me suele venir a principios.
Joder, joder, joder.
No puede ser…
-Señorita González, ¿es que no me oye usted o qué?
-Sí, lo siento.
-Pues salga, hombre.
Javi vio mi cara extrañada y me echó un cable.
-Ejercicio nueve. Página treinta y tres-susurró.
-No lo tengo.
Me alargó rápidamente su cuaderno.
-Gracias.
Me levanté y fui hacia la pizarra.
Estaba sudando mucho, a pesar de que no hacía calor.
Me costó lo mío escribir el ejercicio en la pizarra, me temblaba todo.
Al acabar, me puse mirando hacia la clase, de pie, esperando que el maestro corrigiera mi ejercicio.
Entonces lo vi, maldita sea mi suerte.
Me había dejado el cuaderno abierto por la página del calendario.
Se podía ver perfectamente en los números de los días correspondientes “Javi” y “Zac”, y también la fecha de mi regla meses atrás.
Pude ver su cara, cambiando de asombro. Se le abrieron los ojos, y empezó a ponerse nervioso.
-Muy bien señorita. Con lo buena estudiante que es usted, y lo despistada que está últimamente. Tienes que…
Sonó la campana.
-¡Salvada por la campana!-gritó alguien.
La siguiente hora me tocaba en esa misma clase, así que en cuando pude salí corriendo de allí sin recoger ni siquiera mis cosas.
-¡Evelyn!-Javi venía detrás de mí.
Como no podría evitarlo mucho tiempo, me metí por el camino fácil: el baño de las niñas.
Me metí en uno de los cuartitos, y desde allí pude oírlo.
-Oye, ¿no has visto el cartel de ahí fuera o qué?
-Fuera-mierda, era la voz de Javi, echando a las niñas supongo-¡Evelyn!
Ni señal de sonido por mi parte.
-¡Evelyn!
Abrió todas las puertas, hasta que dio con la mía.
-Ábreme la puerta Evelyn, ¡ábreme!
-¡No! Que estás muy nervioso y me das miedo.
-Evelyn…-suspiró hondo y aguardó unos segundos-Evelyn por favor, ábreme la puerta.
Abrí la puerta y entró. Yo estaba sentada en el orinal y él frente a mí.
-Evelyn, qué es eso del calendario. Dime que no es lo que pienso.
-¡Joder!-rompí a llorar-No lo sé, es que no nos pusimos condón, y antes de él fue contigo, y la regla no me viene, y estoy muy nerviosa…
-Shh, tranquila Evelyn, tranquila…
Javi me abrazó, y esperó que me tranquilizara.
-Tengo una idea. Ahora vámonos a clase, que nos pondrán un parte si no. Luego, nos vamos y te invito a un batido en el Starbucks, y lo hablamos, ¿vale?
Asentí con la cabeza, y volvimos a clase.